¿Cómo me inspiro para escribir?

Últimamente estoy poco inspirada y muchas veces, por no decir todas, me fuerzo a escribir. Es malo. Me entra el agobio y el bloqueo se acrecentra. No lo hagáis, no seáis como yo. En estos casos lo mejor es levantarse, salir al exterior y caminar sin rumbo para luego sentarse en el césped de cualquier parque y leer un rato eterno, aunque sea efímero. Llevar entre vuestras manos un libreta y apuntar ideas, dibujar o simplemente ni abrirla.

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¿CÓMO SUPERAR EL BLOQUEO DEL ESCRITOR?

El bloqueo del escritor es un bloqueo general que acaba siendo un estancamiento de nuestras vidas. Un aislamiento ya sea a nivel general o concreto. Pues normalmente cuando uno no puede escribir, es decir, no le surge la inspiración es porque está dentro de un bucle, de una monotonía. Del aburrimiento constante. Es importante percartarse de ese hecho, identificar el porqué e inentar remediarlo.

Centrándonos en nuestra vida y abarcando cada sector. Si estamos tristes y vacíos, analicémonos:

  • ¿Por qué estoy triste y vacío?
  • ¿En qué ámbito de mi vida?
  • ¿En mi vida en general?
  • ¿O sólo en el trabajo? ¿Ya no me llena?

Y ahí algunos ejemplos de preguntas que deberíamos hacernos.

Las cuestiones surgen por si mismas y las respuestas salen solas. Si las escuchamos de corazón y las sabemos analizar, tendremos mucho ganado.

RECOMENDACIONES

Una vez identifcado el bloqueo mental, existen distintos hábitos que podemos implementar diariamente para salirnos de ese bloqueo tan agobiante.

Os propongo los siguientes:

Poner un tiempo límite

Saber que disponemos de un tiempo equis para realizar una tarea sirve para no procanistar y hacerlo.

Por ejemplo, si tenéis que escribir un libro, poneros fechas para cerrar cada capítulo. Evidentemente esas fechas serán flexibles porque el arte es caótico y lleno de imprevistos bonitos.

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La técnica pomodoro

La técnica pomodoro es un método para gestionar el tiempo de forma productiva. Consiste en trabajar 25 minutos y hacer un descanso de 5. Se puede adaptar a cada persona. Si a uno le va mejor trabajar durante 45 minutos y descansar 10, es posible. Sólo se trata de adaptarse a las necesidades de cada uno.

En el caso de la escritura, se trata de escribir, por ejemplo, durante 30 minutos y despejarse 5 para sí no entrar en el bucle de preguntas sin respuesta. O el tiempo que sea.

¡A continuación os dejo un vídeo muy interesante!

Cambiar de tarea

Se trata de hacer distintas tareas, una detrás de otra. Por ejemplo, ponerse a leer durante 20 minutos y después escribir durante los 30 minutos siguientes. Pero no escribir todo el rato, sino organizar los capítulos o reorganizarlos, repasar el esqueleto, releer los capítulos ya escritos y editarlos o tomar alguna nota, entre otros.

Charlar con alguien

Un escritor no escribe todo el día las 24 horas y los 7 días de la semana sin parar. Es importante de vez en cuando levantarse de la silla y charlar con quien tengáis más cerca: un familiar, vuestra hermana o sino llamar a algún amigo o amiga. Socializar un poco.

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Hacer un paréntesis

Los paréntesis son importantísimos para refrescar el cerebro y darle otra prespectiva a vuestro proyecto teniendo en cuenta el objetivo inicial.

Mirar por la ventana

Enfocarse en la tarea que estáis haciendo es importante pero de vez en cuando hay que despejarse, ver las cosas desde otra perspectiva, salirse del plano en el que estáis y, por eso, está bien mirar por la ventana. Observar un rato el exterior.

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Salir a pasear

Os lo recomiendo mucho y mejor si es por un parque o por un bosque sin masificación de gente.

Escuchar música

Para mí, escuchar música mientras escribo es esencial. Es lo que me lleva a crear arte, es lo que me ayuda a hacer surgir mi inspiración.

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Buscar otra manera de hacerlo

Para salir de ese bucle es fundamental buscar otra forma de hacer lo que sea que estéis haciendo. Si, por ejemplo, siempre utilizáis una libreta para hacer el esqueleto de vuestro manuscrito y lo hacéis de una forma en concreto, estructurándolo de equis manera, ¿Por qué no cambiáis la metodología?

Escribir una lista de tareas

Es importante tener una organización y, para ello, escribir una lista de tareas os irá bien para saber todo lo que tenéis que hacer y organizaros dependiendo de la cantidad de tareas que tengáis, de la importancia, de la durada…

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CONCLUSIÓN

El objetivo principal es vivir, experimentar, salir de la monotonía. Alejaros de vuestra zona de confort y bailar con las personas que os rodean y, también, danzar solos. Moveros por el mundo. Hacer cosas. Y sentir. Porque cuando se hacen cosas, cuando uno vive está sientiendo y cuando uno siente luego puede escribir aquello que ha vivido.

Para salir de ese bucle no se sale haciendo ejercicios de escritura creativa, porque durarán un tiempo y luego ese aburrimiento volverá. No nos estamos centrando en lo que realmente importa, en lo que nosotros necesitamos.

PD: Gracias por leerme,

¡Nos leemos!

¿Cómo empecé en el mundo de la escritura?

Para mí escribir es sanar el alma, comprenderme y vivir entre palabras.

Mis inicios

Me inicié en este mundo escribiendo diarios personales donde expresaba todo aquello que pasaba por mi cabeza. Por aquella época tenía nueve años y es interesante cuando los hojeo porque se puede ver la evolución que hice y que sigo haciendo. Porque en la escritura siempre hay evolución y transformación -del alma-.

Mi trayectoria

Luego pasé a Instagram, una cuenta que ya no tengo, donde escribía historias. En cada fotografía colgada (post) subía un capítulo y así hasta que se me quedó pequeño y descubrí Wattpad, una plataforma, por aquel entonces gratuita, donde se podían subir manuscritos. Estuve unos cuantos años hasta que me planteé hacerme un blog -este que tengo actualmente- para publicar breves escritos que, a lo largo de los años, ha ido evolucionando y cogiendo forma. Seguidamente se me instaló a la cabeza la idea de autopublicar y así poder monetizar mi pasatiempo. Entonces empecé a publicar en Amazon. Tengo publicados un total de cinco eBooks.

Actualmente siento que si hubiese tenido la experiencia que tengo ahora, hubiese hecho las cosas de otra forma, con otra visión. Aunque es cierto que gracias a todo lo que he aprendido llevo una mochila llena de vivencias dentro de este mundo. Y me gusta.

Herramientas y tips para escribir

Si te gusta escribir, tienes historias escritas pero no te has atrevido a publicar, a continuación te dejo una serie de consejos para empezar a rodar.

En primer lugar, empieza en Instagram o créate un blog y/o página web. WordPress es un buen sitio, porque son los dos en uno (blog y página web), es gratuito y tiene muchas herramientas fáciles de comprender y útiles. Luego, investiga y muévete por este mundo. Es decir, navega. No te quedes ahí parado. Compara y avalua, sé crítico y llega a conclusiones. Y bueno, acuérdate de apuntarte aquello que crees interesante y ves importante.

Es bueno empezar publicando breves textos, historias, cuentos o lo que se te ocurra que quieras escribir, para que vayas cogiendo confianza y ampliando tu red. Me refiero a que no te autopubliques si aún nadie te conoce o no tienes unos seguidores fieles. Porque está bien tener muchos pero lo importante es que sean fieles. Sino, ¿Qué sentido tiene?

Lo otro ya vendrá solo.

En segundo lugar, después de haberte introducido en este arte, sigue escribiendo y leyendo. Mucho. En cualquier momento y constantemente. Así es como uno avanza, progresa y se desarrolla. Como uno cambia. Porque, sé sincero, a lo largo de la vida cambiamos ya sea para bien o para mal. Sería un acierto si siempre mejorásemos, pero también sería una mentira.

En tercer lugar, arriesga. Vas a ganar siempre: del error se aprende y del logro también. Porque muchas veces, por no decir todas, te equivocarás. Y no sólo en este ámbito sino en otros sectores de tu vida. Acepta el error, rectifícalo y mejora. Así es como uno avanza, como ya dije antes.

Tips

  1. Créate un blog o cuenta de Instagram.
  2. Lee y escribe, y reescribe y borra y vuelve a releer.
  3. Investiga, compara y saca conclusiones.
  4. Arriésgate, en todo. Si quieres hacer algo, hazlo. Si quieres cambiar algo, cámbialo. Si queres probar algo, purébalo.
  5. Acepta los errores.
  6. Sigue escribiendo.
  7. Pide que te critiquen constructivamente (para poder mejorar). Es decir, que te lean ya sean familiares o amigos. Y sino les obligas.
  8. No te rindas. Descansa si lo necesitas, pero no te rindas. Insiste y persiste. Los resultados no son inmediatos.

Quiero ser caos

Pues yo quiero ser caos, otra vez.
Meterme en un lío, o dos o tres -muy míos- y salir herida. O tuerta. Llena de muecas y cicatrizando el dolor, y el humor muerto.
Que ya no quiero ser coherente, no.
Quiero lo fugaz, lo amargamente dulce y, feliz. Que me mato, sí, me maté. Y no tirándome por un precipicio sino caminando sin rumbo a pasos limpios. Premeditados y calculados.
No me vaciles. Quiero más. Volar y estamparme. Arrasar el suelo; caerme.
Y caerme.
Una
y otra,
y otra
vez.
Porque quiero, porque ya no puedo seguir siendo lógica, eso me está volviendo loca. No quiero la sensatez, la calidez de un día normal y corriente. De una monotonía tan -tan- monótona.
Me estoy volviendo sensatamente muy lógica.

Días primaverales

Me estoy imaginando a mí en el mar con aquel vestido rojo de flores que ya no tengo, que se encogió en la lavadora. Como la vida misma -que se encoge y ya no vuelve-. El tiempo, los días, minutos y segundos se van. Se van diciéndote “adiós”. Y tú ahí sufriendo por si eso o por si lo otro. Oye, escúchame. Levanta esa cabeza y camina. Cantando o llorando, es igual, pero avanza. Y aunque pienses -y sientas- que retrocedes, no te detengas.

La vida

Se me acumula la vida, sus pliegues -arrugas de haber sobrevivido-. Y cicatrices que quieren curarse pero no pueden. Son tan -tan- profundas que ya no tienen cura. Estoy triste y tiro del llanto, de las lágrimas que salen de mi alma. Y ya no sé si quiero gastar todo mi dinero en un viaje lejano para no volver, ¿Sabes? Montarme en un Taxi y volar, follar(me) la vida. Arrancar las alas que salen de mi espalda y correr(me) con las piernas abiertas y los pies a punto de saltar desde un precipicio hermoso. Porque sí, al fin y al cabo, es. Y de tanto ser rompe esquemas. Caos y mucho cielo -ennegrecido- lleno de rayos, y grietas. De océano oscuro, ¿Me entiendes? (Enciendes). Tú encantado, y yo pues también. Las cenizas abrasan, y sólo son eso, cenizas. Que se van encendiendo hasta amansar, o no, a la fiera que llevo dentro. ¿Y si nos tomamos unas copas? O tres Whiskies. Que nos suban a la cabeza y acabar sin ropa. Volando a ras del suelo. Que perdimos, hace tiempo, todo las de ganar. Que ya no vale la pena seguir -muriendo-. Así que… Vive.

Jack and Jones

Me puse unos Jack and Jones, en mi imaginación, y abrí una botella de alcohol. Sin sujetador y descalza salí al ático a obsevar las estrellas de la noche ennegrecida. Y mientras las observaba, contándolas una a una, soñé un futuro a tu lado.
A partir de aquel momento dejé de vivir el presente, porque antes de estamparme contra la realidad, comencé a vivir de suposiciones
-de ilusiones-.
De días pasando sin moverme, sin accionarme.
Y así es cómo perdí mi tiempo.
(Así es cómo viví sin vivir).