Hechos (efímeros)

Joder,
quiero escribir una historia.
Ya no sé si la mía, la tuya o la nuestra.
Quiero escribir algo épico,
aquello que se sale de la norma;
un amor efímero pero lleno de realidad,
(de amor).
Hay dolor, más de uno.
Se juntan,
incrustrándose,
muriéndose.
Matándome.

Revolución

Sin prisa y pausándome,
el andar.
Corazón revolucionado,
las neuronas en el cielo
y mis pies al vuelo
sólo de pensar en ti.
-Aquellos recuerdos-
que serán eternos.
Y el sentimiento
que jamás se esfumará.
Permenecerá,
quizás,
para toda la vida.

Parpadeando

Fuimos a pasear, estábamos sentados en un bar. Charlamos distendidamente mientras nos tomábamos una bebida cada uno y compartíamos unas bravas. Fue bonito mientras duró. Porque pensé, no sé por ni para qué. Hay veces que tengo miedo, y me oculto entre las sombras -las mías-.
Y hay otras que simplemente lo suelto todo a bocajarro. Estallo. No es que pueda o no, es que no quiero guardarme lo que siento, lo que me emociona o me hace temblar.

Cuesta (arriba)

El otro día paseaba por las calles de mi ciudad y no reflexioné hasta ahora, que me he puesto a escribir, a vivir entre palabras. La vida pasa volando, es fugaz y por eso hay que sentirla a cada latido.
Es cierto, cuesta (arriba).
No hay nada más bonito que dejarse ser, que fluir.

Primer latido

No lo sé, te recuerdo -amor- del pasado. Siempre fuiste y serás mi debilidad aunque no lo parezca. Estuve enamoradísima de ti. Sin conocerte, sin siquiera hablarte, ni tocarte. Sólo me rozaste (el alma). Tan adentro. Me rompiste, quizás me rompí. Dolió tanto.
No puede ser real lo que me está pasando ahora mismo, lo que estoy sintiendo. No hay llanto, pero sí nostalgia que arranca cada flor de mi corazón. Que se marchitan, se van. Se van. Dejé de creer en el amor por ti. Nunca regresé del todo de aquel estado tan emocional. Tan irracional.

Domingos

Un domingo de família, de comida y estar en el sofá.
Un domingo de tarde con amigos, de cine y palomitas.
Un domingo de estallar a llorar.

Vivir entre libros

Querer escribir, vivir entre libros y en una biblioteca que está llena de historias, de sucesos, de amores y desamores y, por encima de todo, de realidades. Buscar el momento y encontrar la estación exacta del desamor que me rompió el corazón. Porque el tiempo justo en el instante adecuado no existe. Y los besos de vez en cuando no sobran sino que faltan. Siempre.
Me gustaría decirle al mundo, o a ti, que te quedases el resto de nuestros días, sí. A amar, a amarte y a amarme.