Quiero ser caos

Pues yo quiero ser caos, otra vez.
Meterme en un lío, o dos o tres -muy míos- y salir herida. O tuerta. Llena de muecas y cicatrizando el dolor, y el humor muerto.
Que ya no quiero ser coherente, no.
Quiero lo fugaz, lo amargamente dulce y, feliz. Que me mato, sí, me maté. Y no tirándome por un precipicio sino caminando sin rumbo a pasos limpios. Premeditados y calculados.
No me vaciles. Quiero más. Volar y estamparme. Arrasar el suelo; caerme.
Y caerme.
Una
y otra,
y otra
vez.
Porque quiero, porque ya no puedo seguir siendo lógica, eso me está volviendo loca. No quiero la sensatez, la calidez de un día normal y corriente. De una monotonía tan -tan- monótona.
Me estoy volviendo sensatamente muy lógica.

1r día confinada, en Navidades

Siento que todos los días serán iguales, en bucle y sin detenerse. Que éstas Navidades estaban bien, rozaban el límite de lo malo pero aguantaban. Acaban de explotar. No por mí, sino por ellos. La situación en sí; el hecho. Tengo miedo;
culpabilidad
y mucha irresponsabilidad.
¿Qué pasará?
Estoy preocupada por mi familia,
por mi pareja,
por mis amigas
y todo lo que esto conlleva.