De mucha vida

Necesito un vino, emborracharme y volar contigo por haberme besado en los labios. Que vuelo, joder si vuelo. Y muero, también.
Vestirnos coquetos, de sonrisas, de mucha vida. Aterrizar en Marte y amarte al son del mar. Que las olas nos toquen acariciándonos los pies, y los corazones.
Después de la estación llega otra y, más tarde, el tren frena en seco. Derrapó ya hace tiempo llegando al son del viento. Como si la cosa no fluyera con los vagones.
Iba sin pasajeros,
sólo había dos almas salvajes
separadas por el tiempo
y unidas al momento.

Florecer contigo

Florecer encima de tus caderas,
estallar,
otra era.
Otro ser.
Amantes del placer,
del querer.
Que nos siga doliendo
hasta que la vida lo permita
y que mueran las estrellas
y las flores
y lloren las nubes.
Que el cielo se caiga,
se rompa por la mitad
sólo por sentir demasiado,
tal punto de amarnos
explotando el amor que tenemos dentro.
Porque no hay mayor o peor alegría que ser amantes y amigos a la vez,
y quererse y amarse para siempre.

Verbena de brindis

Por una verbena distinta,
por una noche de brindis,
de que brillen tus ojos
(al mirarme)
y sonreírte porque los dos sabemos lo que hay en nuestro interior,
un sentimiento lleno de amor.
Un nuevo color,
las estrellas estallando en el cielo
-como las mariposas en mi estómago-
y los besos que sean a todo sabor.

París

Quiero, París, verte con otra mirada,
observarte,
deletrearte
con la lengua y a placeres.
Los momentos, espontáneos,
son los mejores.
Y las risas a tu lado también.
Porque no hay mejor que ser humana,
caótica
y sonreírle al viaje que me espera;
un futuro lleno de rosas florecidas,
compartidas
y aún por vivir,
será algo
-aquello-
mágico.

Gritos silenciosos

Este es un mensaje de auxilio.
Un aullido,
un grito,
un estallar hacia dentro.
Un silencio,
más de uno.
Varios.
Esto,
es una nota
para mí
y para quien sienta que ya no puede más.
Porque sí, porque no.
Porque queridos lectores,
vosotros que me leéis,
o no.

Hechos (efímeros)

Joder,
quiero escribir una historia.
Ya no sé si la mía, la tuya o la nuestra.
Quiero escribir algo épico,
aquello que se sale de la norma;
un amor efímero pero lleno de realidad,
(de amor).
Hay dolor, más de uno.
Se juntan,
incrustrándose,
muriéndose.
Matándome.

Revolución

Sin prisa y pausándome,
el andar.
Corazón revolucionado,
las neuronas en el cielo
y mis pies al vuelo
sólo de pensar en ti.
-Aquellos recuerdos-
que serán eternos.
Y el sentimiento
que jamás se esfumará.
Permenecerá,
quizás,
para toda la vida.

Primer latido

No lo sé, te recuerdo -amor- del pasado. Siempre fuiste y serás mi debilidad aunque no lo parezca. Estuve enamoradísima de ti. Sin conocerte, sin siquiera hablarte, ni tocarte. Sólo me rozaste (el alma). Tan adentro. Me rompiste, quizás me rompí. Dolió tanto.
No puede ser real lo que me está pasando ahora mismo, lo que estoy sintiendo. No hay llanto, pero sí nostalgia que arranca cada flor de mi corazón. Que se marchitan, se van. Se van. Dejé de creer en el amor por ti. Nunca regresé del todo de aquel estado tan emocional. Tan irracional.

Desnúdate

Y cuando no tienes el mar delante, ni un libro entre tus manos, pero te tienes a ti. Respiras. Te debes (amor propio). Te amas. Lo intentas. Tócate el cuerpo, el rostro y el corazón. Escucha cómo vibra, cómo baila y siente. Porque en el fondo del pozo oscuro sientes algo. Saber el qué es bastante complicado. Siempre ha sido difícil para ti. Pero es tu momento y nadie te lo va a quitar. Desnúdate de penas, dolores y cicatrices. De inseguridades y miedos. Quitátelos afrontándolos. Sí, debes mirarlos de frente. De esta forma irán cayendo de tus manos trozo a trozo. Las palabras, las más duras y rotas, se romperán sólo si las has leído con los ojos abiertos. Con esperanza, amor y pasión. Con una tranquilidad immesurable. Ahí, justo, sabrás lo que es que todo se te escape y vuelva a ti simplemente aquel amor que diste una vez y no volvió jamás. Porque volverá. Creéme que el acto de quererte volverá siendo más, mucho más. Su tacto, su olor y su sentir, su caminar serán invencibles, infinitos.