Quiero caos

Necesito oxígeno, no sé, ir al bosque o al mar a respirar(me). Quiero soledad, quiero paz y amor -por y para mí-. Porque… Actualmente estoy en un océano lleno de dolor, y tristeza. Me hundo en la miseria de lo que algunos llaman ‘vida’ -muerte-. ¿Me sigues? Vodka, y un poco de locura. Eso también lo necesito, y ya. No puedo. Estoy en la jodida rutina, y cuando acabe ¿Qué? Pues suicidémonos colectivamente para así sanar cada uno en su respectivo corazón; hecho pedazos, trizas. Destrezas y cerebros sin razones, o con mucha lógica.
¿Sabes qué pasa? Tan y tan poco, algo, aquello insignificante. Que, nada. -Nada-. Y quiero gritar en la calle y que me miren todos para luego unirse a un chillido muy necesrio. Sacar las tripas fuera y, por fin, sanar de toda la mierda. De todo lo que ya no cabe en esta cabecita ilógica.
Me he cansado de ti, de mí. De esto y de lo otro. De lo de allá, de lo de aquí. De lo que fue, es y hasta de lo que será. Del mañana.
Creo que ya me perdí.
(Creo) que quiero caos. Uno que sea irrompible y que vaya agrandando hasta que yo -misma- explote.
Porque quiero lo exótico,
lo loco,
lo podrido,
lo negro
y lo sucio.
-Quiero caos-.
Joder, sí, dame un orgasmo de caos.

Alocadas

¿Te acuerdas, amiga?
Cuando escuchábamos a Amy Winehouse en los pasillos del instituto.
Nos flipaba, éramos unas amantes del vivir;
de volar entre cuatro paredes,
de arriesgar
y ser más que estar.
Los profesores diciéndonos que aquello no era permitido.
Y digo yo, ¿Qué sabéis vosotros del arte?
De escuchar y más que oír sentir.
-Sentir-,
tú y yo alocadas,
y bailando lo imposible,
lo indefinible,
lo infinito.
Aquellas éramos -somos-.
En los huesos,
calándose -la melodía- en el corazón.
Y empatizando y sufriendo;
por ella,
por nosotras
y por todos aquellos
-los que sufrieron, los que aún sufren-.
Porque al fin y al cabo,
lo que nos queda
es un recuerdo lleno de amor.

Locura personificada

Un día me emborracharé e iré a ver el atardecer hasta que salga el sol. Y saltaré piedras y volaré con las manos en forma de avión y contaré las estrellas hasta perder el control. “No estoy bien” me repito una y otra vez hasta acabar llorando internamente. Y vaya caos soy. Me quiero volver loca, ser la locura personificada. Arrastrando los pies y con la sonrisa falsa, ese es mi lema o mi forma de vivir. Qué jodida, sí, yo.
Quiero vivir, mucho.
Sentir, a ratos e intensamente.
Volar siempre y nunca caer.
Necesito otro amanecer, uno distinto, uno que me grite, a pedazos. Que todo se está rompiendo pero que se reconstruirá.
¿Cambiará?
La vida se me parte en dos;
más quemada de alma que de rostro.