Complicaciones

Soy complicada, lo sé.
Y se me complica la vida, también lo sé.
Pero la vida son dos segundos,
tres cigarros
y cuatro estaciones
que en todas ellas pasa el amor.
Para irse
y no regresar.
Porque las casualidades son momentáneas,
efímeras.
Si te encuentras con una de ellas,
hazme un llama cuelga que,
quizás,
y sólo quizás,
nos besamos mientras pasa el tren
porque de antemano lo hemos alcanzado
antes de que se vaya por el andén.

La última curva

¿Ves la rotura al borde de la costura?
Está rota y,
o la cortas
y muere
o se va deshilachando,
desangrando.
Es mejor quitar el dolor de raíz que dejar que vaya rompiéndose.
Así estoy yo,
siendo la segunda opción.
La mujer de la herida que sangra,
con la cicatriz abierta
y el corazón partido
por la mitad.
Intentando agarrar de frente la última curva de la carretera
para luego estrellarse y matarse
a cámara lenta.
Pero, aún así,
morir en el intento
sin haberlo intentado.

Corazones

Tengo cinco sobres y medio aquí guardados (en mi corazón). Y me duelen porque no los has leído, porque siento y no lo puedo transmitir (a ti). Porque son para cuando ya no estés, para cuando te hayas ido.

Escribiéndonos

Y por salud mental voy a dejar de escribirte,
de escribirme.
De ser naufragio entre tanto mar,
de agarrar de frente el dolor
y comérselo con pudor.
De ser tanto en tan poco tiempo,
en milésimas de segundos.
Porque me está matando.
Siempre he sido caos,
pero ahora soy más lío
que hilo.
Y es cierto que habrá días, incluso noches,
donde seré escrita,
donde me deletrearás con tu lengua,
hasta con tu mirada.
Pero he llegado al límite de sentir,
¿Eso es posible?
Pues sí,
porque he pasado de amar a sufrir.
Y, duele.

Corazón roto y partio’

Me parto el corazón por ti,
estoy aquí
rota y llena de heridas.
Salí en busca de un pedazo tuyo
y acabé desgarrándome entera.
Te esfumaste
perdiéndote en aquel par de ojos
-no míos-
sino de ella.
Aquella jovenzuela,
ahora,
convertida en mujer.

¿Qué?

¿Qué vas a entender de la vida?
Del acto de sobrevivir,
de ser un “zombie”,
de no dormir.
¿Qué vas a comprender?
¿Te vas a poner en mi piel?
Porque si empezamos a conversar,
¿De qué sirve hablar?
Si no hay empatia,
si no hay confianza,
si no hay amor.

317 km y dos salidas de emergencia, Loreto Sesma

Es un libro de poesía, más concretamente, aquel tipo de poesía que te arranca el alma o te hace reencontrarte en palabras; el desamor.

Dentro del libro 317 km y dos salidas de emergencia de Loreto Sesma hay poemas donde te identificas con ellos. Donde sientes, donde el corazón te vibra, te late más fuerte que nunca. Loreto provoca reencontrarte con la parte más dolorosa de uno mismo. Uno se identifica y también se soprendre de lo que un ser -humano- puede llegar a sentir.

Al principio me costó sentir, pero posteriormente, a medida que he ido leyendo, me he adentrado en profundidad en esa poesía tan rota. Se me fue resquebrajando el corazón pedazo a pedazo y a medida que se me iba rompiendo, fue floreciendo.