Prólogo
Con una cerveza en mano, un moño a medio hacer y en bragas, aquí y ahora empieza mi nueva vida. Sentada en el balcón, observo a mi alrededor y no consigo llegar a ninguna reflexión. Después de dejar el libro que nunca termina y un móvil vacío de batería, me percato del simple hecho: necesito o me sobra algo. Estoy hueca, no soy dueña de mí. Quiero un cambio, un giro o nada. Y si escribo esto, estas miserables verdades es porque me quiero encontrar o quizás quiero llegar a encontrar. No me pregunto, solo necesito escribir. Es necesidad, no como antes que era puro placer a pesar del esfuerzo y del sudor, pero era bonito, hermoso. Ahora es duro y cuesta arriba, porque tengo la mirada fría y, caminando en mi era, siendo veinteañera, me pierdo. Y no es malo, al contrario, es sano, pues rompe tanto que duele, que escuece. No quiero eso, sufrir, pero lo hago porque siento a instantes y en pequeñas cantidades. Me digo que es hora de cambiar, de pausar y de refrescar la vida. Es un momento de intensidad, de coger, correr y jugar con las palabras, con las verdades y las mentiras y equivocarse y volar mucho, aunque luego una se estampe y acabe derrapando. Y me gusta lo que sale de mí, de mi ser interno, de mi corazón, de mi infierno. Ya no sé si estoy aquí por qué sí o por qué no. El caso es que voy a comenzar.
Citas de Burlando el tiempo
Se escuchaba el cantar de los pájaros después de la tormenta caída minutos atrás.
Anna Pérez Carreño
Dicen que ‘el amor correspondido’ es encontrarse en una misma línea de tiempo, en un instante exacto donde dos corazones danzan juntos al son del viento. Dicen… Pero, yo, ilusa con eso del sentir, de impulsarme a volar porque sí, escribo, narro, que falta teoría y sobra mucha práctica, a rebosar de alma, porque para enamorarse se necesitan dos segundos y, de un chispazo en el pecho, mirarse para que arda ese fuego.
Anna Pérez Carreño
¿Qué es la vida sin un chispazo de conocimiento interno? ¿Qué es si me dedico a hundirme en mis propios océanos?
Anna Pérez Carreño