Entre dudas, pausas y pensamientos a bocajarro, la escritura surge sin explicación clara: un intento de entender de dónde vienen las palabras cuando una apenas puede sostenerse.
Entre olas que chocan y palabras que se deshacen, la vida se muestra rota y hermosa a la vez: un ir y venir donde caer también forma parte de estar bien.
Entre espejos, verbos y vacíos que se admiran y se detestan, la voz lírica se enfrenta al bucle del miedo y a la nada que, de golpe y portazo, se posiciona delante.
Entre lluvia, insomnio y sueños que regresan, la voz lírica explora una fe que no sabe nombrar: un vínculo tan entrelazado que amar y desprenderse parecen latir al mismo compás.