Soy humana

Esperar -con esperanza- aquella frase, aquella acción. Porque siento que me muero y no puedo moverme. No sé avanzar, caminar. Sabes que me duele y aún así no haces nada para cambiarlo, para remediarlo. Hay más dolor que amor. Soy tuya, tú eres mío. Pero actualmente, en ese vaivén de días que vienen y se van, se van, no estoy. No soy persona. Y qué rabia. Quiero ser (humana). Quiero perderme entre la humanidad y dejarme fluir, volar. Pasear.

Días primaverales

Me estoy imaginando a mí en el mar con aquel vestido rojo de flores que ya no tengo, que se encogió en la lavadora. Como la vida misma -que se encoge y ya no vuelve-. El tiempo, los días, minutos y segundos se van. Se van diciéndote “adiós”. Y tú ahí sufriendo por si eso o por si lo otro. Oye, escúchame. Levanta esa cabeza y camina. Cantando o llorando, es igual, pero avanza. Y aunque pienses -y sientas- que retrocedes, no te detengas.

Gracias, pero no

Estoy mal, no hace falta que preguntes pero gracias. Por tu amabilidad, por tu cordialidad, por tu interés. Ha sido muy descortés y desolador. No me preguntas nunca y, justo esos días, te pica la curiosidad.

Mira niña -o mujer- la vida no funciona así, bueno, no debería. Porque son tres copas de vino con tus colegas o un JM con tus seres más queridos. Que sí, que la vida es un “emborrachémonos”, una resaca de medio día y una muerte de mierda, inesperada. Como todos los sucesos que van y vienen consecutivamente. Créeme cuando digo que no quiero, que no me apetece o que, simplemente, no.
Y llueve,
llueve
y llueve.
A cántaros y cantando.
Que duele;
más a mar que a río. Es decir, hacia dentro y en bucle. A tornados y a remolinos sin fin.

La vida

Se me acumula la vida, sus pliegues -arrugas de haber sobrevivido-. Y cicatrices que quieren curarse pero no pueden. Son tan -tan- profundas que ya no tienen cura. Estoy triste y tiro del llanto, de las lágrimas que salen de mi alma. Y ya no sé si quiero gastar todo mi dinero en un viaje lejano para no volver, ¿Sabes? Montarme en un Taxi y volar, follar(me) la vida. Arrancar las alas que salen de mi espalda y correr(me) con las piernas abiertas y los pies a punto de saltar desde un precipicio hermoso. Porque sí, al fin y al cabo, es. Y de tanto ser rompe esquemas. Caos y mucho cielo -ennegrecido- lleno de rayos, y grietas. De océano oscuro, ¿Me entiendes? (Enciendes). Tú encantado, y yo pues también. Las cenizas abrasan, y sólo son eso, cenizas. Que se van encendiendo hasta amansar, o no, a la fiera que llevo dentro. ¿Y si nos tomamos unas copas? O tres Whiskies. Que nos suban a la cabeza y acabar sin ropa. Volando a ras del suelo. Que perdimos, hace tiempo, todo las de ganar. Que ya no vale la pena seguir -muriendo-. Así que… Vive.

Me gustaría

Me gustaría regalaros algo, en letras. Que al llegar a aquel objetivo daros, y mucho. Pero la vida no funciona así, salvo la mía. Mi mundo -creativo- va y viene. Llora y ríe. Y la lluvia abunda más que la alegría. Por eso es mejor dejarse fluir, no ir a los tiempos que marca la vida y vivir sin reglas. Dejarse sentir, en estos casos, es la mejor opción.

Mi favorita

Me he puesto a llorar,
he pausado la película
y me he dicho “No puedo verla”.
Es mi favorita,
y cada vez que la veo me rompo.
Será el amor
que provoca
que vibre mi corazón.