Martes

Marte(s),
con ese de soñar
o saltar.
Y caer y sufrir.
Porque después de una ilusión viene la decepción.

Me he enamorado

Me he enamorado de ti, de tus flores que nacen de tu alma, de tu rostro, de tu mirada. De tus ojos negros que desprenden luz. De tu sinceridad y de tu buena vibra. Me he enamorado, y es tan hermoso. Un nosotros en el mar observando el atardecer. Y como caen las lágrimas del cielo, y como cae la luz en el ocaso. Y como te quiero yo, y como me gustas tú; y estar tumbados en la parte trasera del coche. Y qué locura; la desnudez. La tuya. De tu corazón. Las sábanas blancas y un poco de pasión. Un revolcón y dos y tres. Y a pesar de todo estar y ser. Seguir, sentir, vivir.

Libros

Cada persona tiene una historia y es un mundo.
Y qué hermoso;
es como un libro cerrado lleno de literatura.
Y qué emoción querer descubrirlo.

Sobrevivirás

Hoy te voy a dar le lección de tu vida:
la hostia que te darás será mortal, pero sobrevivirás.
Sí, porque no todo está perdido,
porque es cierto que aún no has ganado.
Siente, flor de mi vida;
lo necesitas.
Y es hermoso observar la vida pasar, pero lo es aún más vivirla, sentirla, amarla.
Y gritar hasta quedarte sin voz,
y follar un día entero,
y dormir acurrucada en su brazo,
y bailar en la calle
o volar en cualquier parque.
Que el globo terráqueo va girando y no para.
Tú tampoco,
-tú tampoco-.

Otros dibujos

Veo que esto me ha hecho daño, y me duele. Estos dos meses sin vernos han sido el atardecer más vacío.
De tu vida,
de la mía.
Algo se ha roto;
no sé si el hilo rojo,
no sé si nuestros corazones tristes,
no sé si aquello que más nos unía.
Nuestros labios,
nuestros cuerpos.
Porque nosotros sin ser, somos
y, siendo, dejamos de serlo.
Como estar sin estar.
Estoy decepcionada;
lo esperado,
la expectativa,
se ha roto en cristales pequeños.
Ya no somos los mismos de antes;
y es que a pedazos,
a esbozos
y a peldaños cada vez más gruesos,
nos desdibujaron para pintarnos siendo otros.

Fantasía ilusa

Yo no soy de esas que cuando escucha algo bonito se lo cree,
no soy de esas que necesita oírlo para creerselo,
ni sentirlo para decirlo.
Soy de esas que te folla hasta el alma,
que te arranca las palabras más dulces para que las sueltes
y que te hace estremecerte hasta la punta de los zapatos.
Porque puedo entrar en tu interior,
y quitarte el interés
dejándote ciego de amor.
Y que al pisar el dolor lo confundas con una ilusión,
tropezándote con la perdición.