Categoría: Escritos

  • Danza

    Danzando entre las hojas coléricas de mi alma.

    Cantando un sonido agudo, quebradizo.

    -Quiero volar, quiero volar, quiero volar-.

    ¿Por eso antes tengo que estrellarme contra el suelo?

    Arrasarlo y nunca soltarlo.

    ¿Por eso, antes, tengo que morirme de pena?

    Sólo quiero vivir en una risa, estallada con prisa, recorriendo aquella herida que, con el tiempo, ha dejado de doler.

    Sé que llegará otra. Pero, ¿tan profunda como la anterior?

    ¿Más profunda?

  • Negación

    Me niego,

    a querer mi pasado -aquí-.

    Me niego a quererte a ti.

  • Inocencia

    Melancolía,

    en los ojos,

    en el alma,

    en los destellos,

    que brillan durante la oscuridad,

    ensombreciendo un corazón inocente.

  • Amar(se)

    ¿Volveré a amar?

    ¿A amarme?

  • Querer

    No luchaste lo suficiente, te acobardaste.

    Tal vez, nunca llegaste a quererte,

    a quererlos,

    a quererme o,

    simplemente a querer.

    No te atreviste.

    «Queriéndote» estaba yo. En gerundio.

    Intento suicida, claro era.

    Claro es.

  • Estrella fugaz

    Mírala,

    con esa mirada melancólica y el pelo sin arreglar.

    ¿La miraste?

    Con su dulzura y brillo en los ojos; pasado.

    Invienros atascados, que nunca acaban, que no pasan. Que se estancan.

    ¿Y qué me dices de los veranos?

    Aquellos que no deslumbran, que arrancan almas, que las desgarran.

    Así se siente ella;

    melancólica,

    estancada,

    arrancada

    y desgarrada.

    Por dentro.

    Porque por fuera parece bella, destella.

    -Cualquier estrella-.

  • Bailemos

    Quiero bailar, ¿cómo?

    Quiero tocar la arena de la playa,

    rozar las olas con la yema de los dedos.

    Y, así, porque sí, salir a volar y a cantar.

    Cojer una bocanada de aire, y reír. Estallar en risas.

    Ven, conmigo.

    No tengas miedo, cojéme la mano o imita mis pasos.

    Porque estamos bailando sobre la luna,

    que se esconde pero deslumbra.

    Y no quiero brillar,

    sólo volar.

  • Rompiéndose

    La brisa del mar, ya no está calmada. Encolerizada, como mi alma.

    Quiero gritar y saltar.

    Y no quiero un corazón ennegrecido, aburrido y derretido.

    ¿Alguien me ayudará?

    Yo, soy yo.

    Lo estoy haciendo, logrando.

    Con un simple soplo, la dulzura de mis ojos explota en tu mente, demente.

    Y se cae a pedazos, con una bofetada, en la cara.

  • Nuevo sabor

    Esa rabia consumida en lágrimas,

    esas lágrimas pesadas como el petróleo,

    espesas, gruesas.

    Ya no salen, al aire; se han quedado atascadas, atrasadas, estancadas en el pasado -amargo-.

    Un nuevo sabor quiero,

    como el de leerse a uno mismo y saber y entender que aun con todo lo negativo, hay que quererse. Y quererse. De verdad, básandose en una realidad, en la de cada uno.

  • Corazón

    Entonces, lloró.

    Lloró tanto mi corazón, que se ahogó como el océano.

    Y, después de tanto llanto, de tantas lágrimas, que se disecaron, paralizándose en el tiempo. Pausa y sequía. Amargura y poca alegría, -poesía-.

    Comenzaron a florecerle rosas, tantas, que se pelearon por buscar su sitio en él. Había centenares.

    Y tantos forcejeos que se fueron marchitando, pudriéndose del dolor.

    Los pétalos, de un rojo descolorido, iban cayendo poco a poco, paulatinamente, al compás de los latidos llenos de dolor. Pausados, quebrantados y desalmados.

    Y de estos, nació un ramo, sin amo y con mucha alma.

  • Esfúmate, corazón

    Lo que quiero yo, sinceramente, es hacer desaparecer mi corazón.

    No quiero hacerlo más fuerte, no quiero que se encierre en él mismo para siempre, que sea una armadura. Quiero que se esfume de mi cuerpo.

  • Reír

    Y quiero reír,

    reír hasta quedarme sin corazón.

    Hacerlo desaparecer con una simple jugada.

    Un laberinto de miradas,

    que se esconden entre almas.

    Almas derretidas,

    y quebrantadas.

  • Ahuecada

    Ya no tengo alma,

    está ahuecada.

    No hay hechizo que la pueda encariñar.

    Y quiere arrasar, con todo.

    Tirarse por el acantilado

    y volar, amar.

    Amarse, a ella,

    ¿entiendes?

    Una retrospección,

    o dos,

    o dos y tres.

    Estoy enferma,

    por no saber querer.

    Será un arte.

    Una montaña rusa de emociones.

    O una simple ilusión.

  • Vuela

    Destrozando ríos,

    arrasando montañas.

    Marcando territorio,

    gritando arañazos.

    Heridas,

    cicatrices,

    corazones sin alma.

    Peligroso,

    demasiado.

    Porque,

    cuando hay amor y no odio,

    reina el dolor.

    Aun así,

    deja el rencor,

    y vuela.

    Vuela alto.

  • Bésame

    Quiero sanar tanto que al final

    me quedo a mitad del proceso.

    ¿Quieres queso?

    Yo quiero un beso, uno de aquellos que me haga temblar.

    Que me haga explotar,

    estallar.

    Que me haga volar.

    ¿Cuándo llegará?

  • Deseo,

    deseo tantas cosas que,

    al final, no consigo nada.

    Y le grito a la luna con silencios,

    y amargo las estrellas con delirios;

    las apago, las quiebro, las acabo matando.

    Y ahora te pido a ti, deseo,

    que no me dejes desear,

    que me quiero asar con su calor.

    Porque estoy fría, y rompo.

    Y me rompo,

    y me rompen.

    Y no quiero volver a amar.

    Tal vez, quiero brillar,

    para mí e interiormente.

    Quiero sanar.

  • Verano

    Y otro verano más,

    y este será el que más

    me voy a amar.

    No te quiero nombrar,

    tampoco odiar.

    Sólo quiero regresar a aquel sentimiento,

    donde no sentir es lo que se siente.

    La gente no lo entiende,

    tal vez un poeta sí,

    o un amante de la lectura también.

    Pero tú,

    tú jamás lo entenderás.

  • Muerte

    Estoy queriendo a la vida, otra vez.

    Veo su luz y oscuridad,

    y brillan, y me deslumbran, y a veces me ciegan.

    Ya no quiero volar,

    tampoco follar,

    ni amar.

    Sólo quiero ser conmigo y de nadie más.

    Y es increíble como en un pis-pás escribo y escribo sin parar.

    Esta vez, voy a ser sincera contigo,

    y aunque te quiera,

    no me vas a doler.

  • El nada

    Y me esperé quedándome despierta,

    hasta ver entrar por la ventana el amanecer.

    La luz no me cegó sino que me alumbró el corazón.

    Un rayo de luz, fugaz.

    Todo es un pis-pás,

    siempre,

    siempre.

    Estoy asustada,

    desde el ayer.

    Pero aun así quiero volar,

    lo volveré a hacer,

    lo lograré.

    Estoy segura.

    Después de todo llega el nada,

    y a veces el nada lo es todo.

  • ¿Dónde?

    Un rayo de luz,

    ¿una sombra?

    ¿una vida?

    ¿Dónde estoy?

    Necesito despegar,

    contigo,

    hacia tu lunar más distraído,

    hacia tu mar de piel,

    hacia tus labios,

    soy Rapunzel;

    tal vez quiero serlo.

    No puedo.

  • No

    No voy a gastar mis palabras escribiéndote,

    no voy a malgastar mi tiempo contigo.

    Voy a empezar de nuevo, de cero.

    Voy a alzarme a la cima y volar,

    porque ya es hora de respirar paz.

  • Floreciendo

    Regálame una flor,

    de cada color.

    Crea un ramo.

    Créate,

    luego mírame;

    soy arte

    y nunca podrás descífrarme.

    Tampoco quiero.

    Floreciendo estoy,

    soy,

    soy,

    soy.

    ¿Acaso me lees?

    No quisiera yo romper tu cabecita de niño indecente.

    Demente de mente.

    Círculo vicioso,

    lleno de flores marchitas.

  • Dolor infernal

    Vengo cascada de un amor,

    que se amarra al dolor.

  • Me mataste

    Una sandía llena de pepitas,

    un plátano negro,

    y una manzana enrojecida.

    Luego estás tú,

    y la vida.

    El alma, la mía.

    Un rojo oscurecido, escurridizo.

    Vuelvo, estoy volviendo, lo estoy haciendo.

    Déjame decirte, eres arte, nunca dejarás de serlo.

    No dejaré de escribirte, no puedo y, no quiero.

    ¿Lo peor?

    Que te tengo aquí, enganchado en el pecho como pegamento.

    Déjame escribirte, déjame hacerlo por el resto de mi vida, mis días ya murieron.

    Me mataste.

  • Quiero escribir

    ¿Sabes qué quiero escribir?

    Como las flores se marchitan,

    como los ríos se secan,

    como los árboles se desnudan,

    como las nubes se dilatan

    y como las gotas se quiebran al chocar contra el piso.

    Como se mata uno

    y como nace.

    Como llega a florecer,

    a llorar,

    como se desnuda ante la vida,

    dejándole cicatrices en las heridas.

    Quiero escribir tantas cosas,

    que me pierdo y no me encuentro y,

    entonces, ya no escribo.

  • Estaciones

    Te necesito en invierno,

    te quiero en otoño,

    te deseo en primavera

    y te amo en verano.

    Porque, en invierno,

    hojas congeladas y heladas,

    como mi alma.

    En otoño cruje mi corazón

    perdiendo la razón,

    creando un caparazón para que…

    En primavera te sople un «Era…»,

    y ya no ser.

    Y aparecer y desaparecer.

    Y otra vez, que en verano,

    como el pasado,

    todo sea en vano y, tú,

    no me des la mano.

  • Quiero

    escribirte en primavera una nueva era,

    recorriendo tu espalda, cada lunar,

    sellarte los labios,

    besarte cada lágrima derramada en pasado y,

    soplarte un te quiero en cada atardecer.

  • Amigos

    Por aquellos amigos,

    que son como las margaritas;

    las que deshojas por un amor dubitativo.

    Pero yo, me refiero a mis favoritas,

    a las blancas que se deshilachan

    y están descoloridas por el astro solar.

    Pues esas son las verdaderas,

    las que queman,

    las que se quedan,

    las que nunca se van,

    pues, aunque las deshojes, siempre estarán.

    Pero conmigo, siempre se van.

  • me enamoras

    Estoy borracha de amor por ti, porque me quemas el corazón y nunca antes me había pasado. Siempre había estado congelado, hasta que llegaste tú y me lo llenaste de llamas juguetonas, traviesas.

    Porque eres aquello nunca escrito en las novelas de amor, nunca visto en una película noña, ni leído en un cuento de príncipes y princesas.

    Porque no eres un bicho raro, ni una persona normal. Tampoco un príncipe, ni mucho menos un caballero de la realeza. No eres un rey. Simplemente, eres tú, con todo tu ser, con toda tu alma. Y esto ya me basta, porque el ser tú, me impacta, me fascina, me quema y me enamora.

  • mar

    Ese mar que se asoma a mis ojos y no me deja respirar, me ahoga, me oprime el pecho, me atraganta, me mata. Necesito respirar, volver a nacer. Caer, ahogarme hasta el fondo del océano y salir a la superficie para nunca más volver a tener que renacer.

    Porque es así, funciona de esa forma, cada vez que caes, vuelves a levantarte y, yo, cuando me levanto vuelo. Soy un pájaro, decidido a estrellarse y matarse. De hecho, me estrellé y me maté. Ahora, ya no vivo sino que muero. Y, eso, en cierto modo, también es vivir porque sigo, sigo con el alma palpitando a cien por minuto, con esas ganas irremediables de querer volar, ya sabiendo de antemano, que me voy a matar otra vez. Y otra, y otra, y otra. Y otra.

    Pero eso es vivir, porque sigo viva, muerta, pero viva.

  • Buenos días;

    Dejo a un lado Sweek y me centro en Wattpad por distintos motivos que no voy a nombrar.

    Por eso mismo, este lunes empiezo a publicar Otoño Nevado segunda parte de Café Frío. ¡Espero que os guste!

    Publicaré lunes, miércoles y viernes, sobre las doce.

    Así que, si queréis leer algo mío ¿a qué esperáis? Si aun no habéis leído Café Frío ¿a qué esperáis? Yo os recomiendo que empecéis por el primer libro ya que es una trilogía y va seguida y sino pues no entenderéis mucho de qué va la trama.

     

    Gracias por leerme,

    nos vamos leyendo.

     

    ¡Acabad de pasar un buen verano!

     

    -Ann