Categoría: Escritos

  • Hacia el interior

    Empecé limpiando el suelo de mi habitación para luego ordenarla. Porque para sanar el corazón se necesita ir del exterior hacia el interior. De fuera hacia dentro. Saqué ropa, la di; a mi madre, a mi hermana o a la ropa humana. Me desprendí de ella para siempre. Para no volver a verla ni a ponermela. Fue un acto de valentía, de querer reconstruirme. Un proceso hermoso.
    Es como las personas, las que ya no te aportan, las quitas de tu vida. Y así funciona, así gira el mundo.

  • Corazones bailando

    Una tarde bonita, con el día ya caído y nuestros corazones bailando. Después de hablar con tu abuela desde la lejanía donde nos unía una pantalla, sentí que todo desencajaba para encajar. Y luego del paseo agarrados de la mano, riendo y besándonos, se me enterneció el corazón cuando me dijiste no sé qué con la coletilla «cuando nos casemos tú y yo». Te respondí con un «¿Qué?» Hace días atrás y meses y años que ya me lo planteé. Que ojalá que sí. Que ese «qué» es más un obvio que otra cosa. Ese «qué» es un Te Amo. Porque el «Sí, quiero» te lo dije latiendo des del primer día que te vi. Soy ilusa y soñadora. Y siento -tanto- que salgo volando. Estoy en el cielo.

  • Amiga

    Amiga,
    lo siento si no te conté,
    si no te confesé aquello.
    Lo que aún me duele,
    lo que todavía no cicatrizó.
    (Miedo).

  • Mar en sequía

    Cuando quieres llorar pero no puedes -o no debes-. Porque el lugar, el tiempo y las personas que te rodean no te van a arropar. No van a empatizar, a sentir tu sentimiento, tu llanto (interno).
    Entonces, el cielo, las paredes de aquel edificio o, simplemente, el latir de tu corazón comienza el concierto. Se inicia en aquel arte tan desolador.
    Porque es un mar -de lágrimas- seco, sin agua ni sal. Que duele, que mata (mata).
    Es como ser la muerte andante.

  • Cielo

    ¿Qué sientes?
    Cuando tus labios tocan los míos,
    cuando quieres atacarme
    y haces que vibre entera,
    que vuele.
    Joder, nene,
    toco el cielo.
    ¿Y tú?
    -¿Y tú?-
    ¿Qué pasa por tu cabeza?
    Déjame soñar,
    darte amor
    y amarte.
    Porque, quizás,
    en un mañana ya nada.
    (La nada),
    como mirar el vacío y afirmarse:
    era él el indicado.
    -Era él-.

  • Jamás

    Ya no voy a pedir perdón;
    por ser caos,
    por estar loca
    y por sentir mucho.
    Por ser el error
    -yo-
    que me repito una vez detrás de otra,
    y sin parar.
    No puede ser que por cada cosa que
    diga
    haga
    y sea
    tenga que perdonar(me).

  • Soy la rosa

    Ser rosa marchita,
    una flor bonita,
    pequeñita
    y llena de espinas
    -cicatrices-
    que te llenarán de rasguños.
    (Te dolerán).

  • Seré otra

    Ser inmadura,
    como una fruta
    que no crece
    y se queda ahí,
    pequeña,
    diminuta.
    Llena de zumo aún por salir.
    Disfrútame porque
    luego, quizás,
    ya no seré así
    sino distinta.