Categoría: Escritos

  • Sueño de vida

    Me quiero ir a vivir al mar, en una casita de color blanco cerca de la orilla con el sol tocandónos y una borrachera entre nuestras manos -corazones salpicando-. Que sea siempre abril y un atardecer leyéndonos lentamente. Cualquier libro está bien si es a tu lado. Que me pintes, la piel. Y me cuides el alma como yo a ti. Y sentir mucho, y vivir. Si nos ven los demás -los otros, los restantes- que sea para envidiarnos.

  • Mediodía

    Vaya mediodía más bonito. El sol brillaba y mi corazón palpitaba mientras tus palabras se agalopaban en mi mente, creando la realidad -pura y dura-. Me dolió y a la vez me armó. Porque eres paz, luz y amor. Me gusta porque nuestra relación es real y tu boca dice verdades como cascadas.
    Joder, que quieres ir un paso más allá. Y eso es precioso.
    Te amo.

  • Desvanecerse

    Intentando desconectar y reconectando con el pasado, con aquello que fluía en mi vida -mi forma de ser- y yo viva. Fueron instantes bonitos, no tan rotos, no tan cojos. Si lo comparo con el ahora, si comparo mi yo de ayer con el de hoy siento que muero en el intento. Porque sí, porque ya no puedo. Porque me arrastro por el suelo introduciéndome en el caos (el mío). Y quiero volar y fluir y vivir. Ya no hay manera de sonreír, de salir del bucle, del vacío y de lo sucio. Hay infinidad de rutina en mi día a día, un hueco en mi pecho y malas decisiones. Si me tomara tres copas de vino tinto con un poco de felicidad de compañía, quizás, y sólo quizás, sería más vida que muerte.
    ¿Me viste las ojeras? ¿Sentiste mi caminar? ¿Y mi palpitar? Que las entrañas están marchitadas y que el sol ya no brilla -ya no brilla-.

  • Lunes

    Hoy es un lunes cualquiera,
    porque la fiera -mi interior- ha salido de casa;
    a matar de rabia,
    a sufrir,
    a vivir.
    A sentir todo y nada.

  • Un té de «Te quiero»

    Un abrazo y un té de «te quiero».
    Salir a pasear durante el mediodía y dejar que el sol ilumine mis cabellos ya no tan castaños. La raíz es negra (como mi corazón). Está podrido y, aún así, gracias a ti, brilla. De él nace una florecilla muy pequeña, muy chiquitita. Crece, poco a poco e in crescendo porque puede, porque quiere. Es voluntad y un simple sentir por ti. Me haces vibrar y amar -a ti, a los demás y a la vida-. Y qué bonito, ¿No?

  • Liberarme

    Papá, mamá;
    Me siento presionada.
    Sé que no me obligáis, tampoco me lo decís. Me siento mal. Agobiada y llena de rabia, pero saldré de esta. Iré más allá porque para mí la impotencia no se llora, se remonta. Se sube al trampolín y se salta al vacío para convertirme luego en caos. Me da igual. Sólo quiero triunfar. No para ellos -familia- sino para mí.
    Me hacéis creer que debo -porque lo deseáis- conseguir aquello o lo otro. Estoy bien como soy. Sólo quiero liberarme del sufrimiento, de la presión que hay en mi pecho.

  • El amor

    Yo, -tu musa- leyendo desnuda en la cama, sintiendo y amando el mismo dolor; un libro, el amor. Que es un vaivén de contrastes, de luces y sombras combinadas entre ellas. Porque amar es sentir un cúmulo de emociones que no se detienen y se acrecentan, todas, hacia esa persona. Es volar, fluir y llorar sonrisas hasta estallar. Explotar margaritas. Las flores florecidas que crecen en tu interior -en tu corazón-; así se siente uno cuando está enamorado. Porque (el amor) es primavera, estar en ella y serla, experimentarla. Amarla como se ama a un ser querido. Y el enamoramiento va del verano al invierno, in crescendo y descendiendo ya que luego -tarde pero llega- aparece el desamor. Todo fluye entre estos sustantivos -emociones- que se asemejan más a almas que a, eso, nombres.