Categoría: Escritos
Palabras poéticas
¿En qué te pareces a mí vida mía?
Me siento fría y estoy oculta entre palabras poéticas llenas de caos. Cansada, desganada, camino y ya sin ser. Nadie, ni tú ni ellos, entendéis nada. Porque no os detenéis a observar, tampoco analizáis y, mucho menos, empatizáis.Bucle y primavera
No quiero seguir con esto, con la rutina; es basta y aburrida. Estoy en un bucle toda mi vida. Es un no parar y aún así detenerse a respirar, a absorber la primavera que ya viene, que amanece floreciendo.
Lo nuestro
Todo -lo nuestro- se ha quedado a medias y yo rota;
a palabras,
a balazos
y sin abrazos
cayendo por mil acantilados en bucle.Corazones
Tengo cinco sobres y medio aquí guardados (en mi corazón). Y me duelen porque no los has leído, porque siento y no lo puedo transmitir (a ti). Porque son para cuando ya no estés, para cuando te hayas ido.
Tú y yo en un nosotros
Ayer anoche fue duro;
un sentimiento lleno de
amor, miedo y nostalgia anticipada.
Lloré de dolor y pena por si un día ya no estás aquí.
Sí nene,
sí nena.
Somos, ahora, dos en uno.
Y cuando me miro en el espejo te veo a ti;
un milagro.
Una canción llena de ilusiones y vida.
Pero la realidad a veces llega oculta en una sonrisa que te hace un jaque mate,
y mata.Reivindicación
Fue curioso el suceso, la conversación. «Tienes que ser extrovertida», una frase que salió de su boca escopeteándome. Como si eso pudiese escogerse.
Estoy cansada de la situación.
A mí me gusta como soy, y cada vez más. Porque me entretengo con mis pieles, líos y sensaciones llenas de caos. De realidad, de ser.
Soy única.
Con eso me basta.Timidez
Pues sí, que habrá y hay mucha gente a la que le es fácil esto, este mundo. Pero hay otras personas que no. Que no se adaptan o, que la vida les desencaja constantmente.
Se derraman en sufrimiento porque son desarmadas moralmente. Y la culpa no la tienen esas personas por ser así, sino como está formada esta sociedad que no tiene ninguna cabida.
Y luego tienen que ir a terapia para trabajar la autoestima y las habilidades (sociales). Pero es que estamos en constante movimiento, y nada pasa y todo cambia. Y es absurdo armarte de valor en este bucle sin salida. Porque el problema no son ellos, sino los demás. El problema real radica fuera. Allá.
Y duele y llena de frustración. Y luego, las personas -ajenas- las miran con curiosidad concluyendo que son raras. Pero es que la rareza no es mala ni buena pero apesta. Almenos hasta donde yo sé.
Es que nos han educado para vivir en sociedad, para caer bien, para ser buenos en algo. Luego, de tanto no sacamos nada provechoso. Todo es en vano.
Vamos tirando como podemos ¿O como quieren que tiremos? Es decir, ¿Caminamos como burros sin cabeza o somos los burros personificados?
Sinceramente, me repela el mundo y no me resbala nada. Antes estaba asustada y ahora voy forjándome, construyéndome pieza por pieza siendo cada día una mejoría. Qué absurdo ¿No?
Y yo digo que quien no se destruye no se construye.
