Yo muchas veces,
por no decir la mayoría.
Hay momentos que son bonitos,
pero hay milésimas de segundo
donde un ser -humano-
se rompe en pedazos.
Y duele.
Duele no ser escuchado,
no ser respetado.
No ser.
Por nada,
ni por nadie.
¿Me entendéis?
Categoría: Escritos
Yo, siempre
Cuadro invernal
Me sentía nerviosa, demasiado. Mi corazón acelerado y mi cuerpo temblando aunque mi apariencia parecía calmada. Y caminaba con la música agalopando mis oídos. Sentía, y quería dejar de hacerlo pero no podía. Así que seguí mi rumbo. Las palpitaciones aumentaban y mi cerebro se bloqueaba. «Qué miedo, qué miedo» pensaba mientras buscaba el número en la pared. Y al entrar, al subir y al sentarme me entró una serenidad y una paz anormal. Llegó tarde, me sentí mal. Leí unas cuantas páginas para despejarme. Y luego me sentía peor de lo mal que ya estaba. Me rechazó, aquella señora de pelo rubio, asustada e insegura, me sacó de allí con palabras. Que eran balas disparadas a mi interior provocando un colapso a todo color. Me convertí en una mujer en blanco y negro al salir de allá. Y bajando y bajando y, bueno, hundiéndome en la decepción encontrándome con la tristeza, me quedé pasmada. El tiempo, por un instante, se detuvo.
«Ya tengo otra historia que contar», pienso ahora, después de escribir el texto.
Pero es que la vida me abruma con su frío, con su forma helada de abrazarte y quebrantarte. Y duele, joder si duele.Sentir(me)
Me siento como un silencio apagado, oculto entre las sombras. Y cuando esta tarde he caminado por las calles de la ciudad, estas, se burlaban de mí. La señora también, y el mundo. Era y es todo tan complejo y a la vez tan simple. Como soplar y sentirse espeso, abrumado, lleno de dolor.
Desconectar para conectar
Sólo quiero desconectar
y conectar conmigo misma.
Necesito respirar,
un espacio vital
para mí.Estado mental
Preocupada y con ansiedad. La vida me arranca de ese estado mental. Y me ahogo en una burbuja -creada por mí- que se agranda y no se rompe.
¿Cuándo se quebrantará?Perdiéndome
Estoy aquí perdiéndome sin saber qué hacer, sin saber cómo mover(me) hacia un futuro incierto. Y créeme cuando digo que «no puedo» porque es la verdad. La jodida realidad acecha y va viniendo arrancándome el tiempo.
Vacío
Quiero esperar al amanecer y dormir durante el atardecer. No tengo sueño, porque pienso, porque siento. Tiemblo ante un mundo injusto y lleno de crueldad. Y así va que me hundo en una miseria hermosa, y muy humana. Temerosa de todo esto me voy ocultando entre las risas -sombras- de las personas. Sólo hay gente. Muchedumbre. Los pasos hacia la gloria se esfumaron, desaparecieron. E intento -uno absurdo y sin sentido- abrir mis alas y volar. No puedo. Soy un pájaro a punto de despertar del ensueño que luego se acaba matando. Cayendo. Voy con la vida entre mis manos porque, como dije, voy acelerando para acabar derrapando. Y entre ellos avanzo adentrándome en un caos sin salida. Sollozo, a sorbos lentos. Se me atraganta el corazón en la garganta. Y se queda ahí intentando bajar, queriendo con todas sus fuerzas volver a su lugar. Pero ahí está hasta que, bueno, salta. Y tan alto que sale por mi boca y yo me quedo vacía. Hueca.
Mi soledad
Mira, no sé.
Lo que viene y va,
y se fue.
-Se fue-.
No hay nada más bonito
que ver como la primavera florece
o como se deshace el otoño;
como caen sus hojas,
llenas de dolor,
y resentimiento.
Porque la vida te llega
y no para.
No se detiene ni un segundo.
Y te dicen que aproveches.
¿A qué?, Me cuestiono yo.
Porque ya no hay paz
sólo soledad.
Mirálas, ya no están.
Se han ido…
Y hablando del irse,
ya no hay marcha atrás.
