Estábamos su familia, él y yo juntos en el coche volviendo hacia nuestra ciudad de una cena con muchas risas. Contemplaba la noche desde la ventana; luces, cielo, oscuridad brillante y retrospección de mis sentimientos. Cristalización de ojos y un «¿me recuesto en su hombro?» No podía más del cansancio que sentía y lo hice: me acomodé un poco. Enamorada estaba; una loca hechizada era. «¿Cómo le puedo querer tanto?» Me cuestioné. «Su culpa», volví a pensar.
Categoría: Escritos
Fotografías
Y me puse a observar nuestras fotografías donde tú eres el protagonista. Quien destaca, la alegría de mi vida.
Un momento,
una luz
y un beso.
Te quiero,
gracias por dejarme entrar en tu mundo.
Libertad
Quizás esta sea mi oportunidad, mi libertad.
Volver a volar.
Convertirme en mariposa y surfear en el cielo.Ser rama y a la vez hoja, moverme al compás de las copas de los árboles.
Ser, siempre estar aunque a veces esté siendo nube flotante.
Porque ya no sé ser racional, sino pasional.
Perdóname,
si no soy sincera de alma.
Estoy rota.
Perdóname si soy mucha cordura.
Me invade el miedo.
Perdóname si fluyo poco.
Soy cristal y no quiero romperte.
Perdóname si a veces estoy más que soy. Y es que la suerte no me acompaña y, la lucha, para mí, es otra patria.
¿Seguiremos siendo?
No quiero borrarme, no quiero desvanecerme y, luego, tener que reconstruirme. Porque ahora todo es muy bonito, mágico e inigualable.
Me destruirás, y lo sé. Muchas veces los demonios, los dolores y las heridas son ángeles, placeres y cicatrices.
Me convertiré en una rosa negra podrida, desintegrada y desalmada. Ya nunca jamás volveré a florecer. Cuanto más luz más oscuridad.
Y claro que tengo miedo. Y aunque contigo se disipe, lo sigo teniendo intacto en el alma.
No quiero pensar en el destino, porque sé que no será divino. Quiero estar y ser presente, y vivirlo estando y siéndolo.
No quiero que me tomes por dramática, simplemente soy realista. ¿Qué será de nosotros cuando lo nuestro ya no exista? Nos quedaremos divididos de cuerpos pero unidos de alma.
Hay conexión, fluideza y dulzura. A la vez locura. ¿Y qué será de ti y de mí sin ser unión?
Por ahora estamos siendo religión, patria y ejército luchando en la guerra de la vida con mucho mérito.
Madrugada
Ayer, en la madrugada, no podía dormirme y, como siempre, me puse a escribir. Sobre ti, sobre mi amor florecer. La música acompañaba el momento. Fue especial, distinto.
Y me puse a pensar, a imaginar, hacer cosas contigo. Lo que fuera pero a tu lado.
¿Te imaginas vivir siete vidas a tu lado y seis muertes?
Yo me imagino una vida triplicada por momentos de amor, de locura y hechizos.Florecer
Flores floreciendo,
creciendo en Diciembre.
Ven, aquí conmigo.
Juntémonos.
Renazcamos del tallo,
cada día y por el resto de nuestras vidas.Queriéndote
Delirando sueños,
¿sabes que te estoy queriendo?
Luchando en guerra estoy,
mi tregua se acabó.
No quiero hacer un reset de alma,
quiero hacernos volar cada jodido día.
Porque se están convirtiendo en gloria.
¿Tú sabes lo que es resistir ante el dolor?
Y matarse de una risa, estrellarse en ella. En ti.Adjetivándome a tu lado
Quiero que le demostremos al mundo lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Lo que éramos y de lo que aprendimos.
Quiero demostrarme que esta vez es real y no una fantasía ilusa.
Porque me dejé te quieros enganchados en el corazón, que florecieron y se pudrieron, asfixiándome. Pero hay de otros que han salido a la superfície. Tú me haces ser sincera, sentirme segura. Me haces flotar como una mariposa.
Y hay veces en las que voy por la calle caminando mientras pienso en ti y se me cristalizan los ojos. Quizás de emoción, por estar alucinando o de alegría. Y es que para mí todo esto es nuevo; lo que tenemos, lo que estamos construyendo.
Es emocionante que me suceda esto que somos pero a veces es como una alucinación alegre. Porque soy feliz a tu lado, demasiado. De hecho, soy todos los adjetivos contigo. Soy flexible, me amueldo a ti y tú a mí.
Esta vez en este instante eterno, estoy siendo amor.
Soy una guerrera
Vida, te quiero vivir pero me matas. Creo que lo estoy haciendo aunque sea alma inmortal.
No me entiendes, no lo haces.
¿No me ves?
Yo lo que veo es que me quieres ver luchar sin parar hasta dejar mis huesos adoloridos, mi corazón marchitado y mi alma podrida.
No sé si están así pues debería hacer una retrospección. No quiero verme por dentro, no quiero ver todos mis rasguños y cicatrices. Heridas aun sin secar.
Inmortal
Estoy en una crisis,
la vida se me está yendo al traste.
Me ahogo, luego salgo de la superfície y vuelo, pero como un pájaro herido.
Entonces me estrello contra una nube y me convierto en pólvora, la misma que cae de un alma podrida -la mía-.
¿Sabes lo qué es ser caos?
¿Comprendes lo que es introducirse sin querer en el desastre?
Ahí, justo, se te desarma el corazón.
Fallar a los demás, y lo peor, fallarse.
Jodido, mucho.
Y quieres morir porque te ahogas en el océano. No te queda aire, ya no puedes seguir respirando.
Muerte repentina en un instante.
Pero luego abres los ojos y te ves allí, viviendo. Siendo inmortal. Eso sí que duele. Eso mata aun más. Y si ya estás muerta ¿cómo seguir viviendo?
Interminable
Voy arrastrando malas acciones que, por ende, malas consecuencias. Y son tantas que me pesan, me ahogan.
Porque van saliendo, como la luz parpadeante de una estrella, o un semáforo. Y luego se instalan en mi vida. Y no hay manera de quitarlas, de eliminarlas. Porque se acumulan, acomodándose. Y aunque no lo parezca, duelen mucho.
¿Pero sabéis qué es lo mejor?
Que voy libre de alma, que no me matan los sentimientos pues estos son libres. Vuelan por sí solos. Y eso no tiene el valor en precio, sino en momentos.
Sensaciones
Puzzle de emociones.
Tiemblo por mi pasado.
Muerdo, soy demonio y también ángel.
Te quiero,
me siento flotar, volar.
A veces lloro y, otras, sonrío.
Estoy felicidad,
mis ojos son chispas de alegría.
Cóctel de emociones.
Nosotros.
Tu culpa,
fe y esperanza.
No quiero morir de desilusión
sino vivir un montón.
Morirme por un beso tuyo.
Pero sobretodo ser amor contigo.
Soy cielo
Y vuelo;
cuando me besas,
cuando me cantas con palabras
y me disparas balas de amor.
Cuando me enciendes,
cuando me haces temblar
y cuando me haces rabiar.
Volando soy;
un ave,
un avión,
una hoja andante.
Queriéndonos
Porque a veces se trata de hundirse en el alma de uno mismo y resurgir entre las cenizas.
Aun queda fuego.
Yo te huelo, te tengo.
Aquí y conmigo.
El cielo está azul celeste, hay pájaros y tú estás en mis manos.
Nos tenemos.
Nos queremos.
Encantamiento
Antes éramos tú y yo,
ahora somos,
en presente y en gerundio.
Un nosotros,
un volamos.
Un nos vamos
y un queriéndonos.
Aquí estamos,
y no jugamos.
Esto es serio,
no es un cuento.
Es un hechizo,
es mágico.
Porque él es mago y magia a la vez.
Sólo hay placer
Una mirada,
un beso,
la respiración acelerada.
Miedo y un ¿Sigo?
Como respuesta: «Claro».
Caricias.
Muchos besos.
Y ella cede,
y él continúa.
Nervios,
amor
y locura.
Ahora el poder lo tiene él,
ella se siente enloquecer
y sus miedos resultan desaparecer.
Sólo tienen deseo, y se hacen disfrutar.
Mucho placer.
Indeterminación
El miedo recorrió mi espina dorsal, los nervios se atragantaron en mi garganta. Anduve sin pensar en un destino aunque mi corazón se dirigía por instinto, persiguiendo sin querer tu olor, tu rastro, tus huellas.
Hacía calor y era invierno. Era Diciembre ¿helado y congelado? ¿O caliente y quemado?
Mi alma quemaba pero aun no traspasaba mi piel, aun no la calentaba.
Entonces me pregunté si donde estaba sentada era el banco donde nos sentamos la última vez que vinimos.
Observé el paisaje mientras la esperanza se disipaba y me decía a mí misma «Estúpida». Me culpaba constantemente. De hecho tenía el ceño fruncido, el corazón enloquecido. Pero estaba sola, y me sentía absorta en otra vida, no la mía.
Locura única
Todo comenzó un 15 de diciembre.
Ojalá ahí no se quede, ojalá continúe.
Estoy con la esperanza agotada y la fe disipándose. Y los miedos a flor de piel, además de las dudas atragantándome. Aun así, tengo el instinto de que lo nuestro seguirá siendo salvaje, único y, quizás, inquebrantable.
Porque se sale de la norma, rompe la regla.
Y por cada día que pasa lo tengo más claro: me vuelves loca, amor.
De los poros de mi piel salen chispas de locura mezclada con dulzura.
Ojalá
Ojalá,
que no deje de gustarte,
que no deje de encantarte,
y enamorarte.
Que no sólo sea deseo,
y un poco de placer.
Ojalá,
que me quieras por una eternidad.
Me beses sin detenerte
y me hagas el amor hasta quedarte inconsciente,
cada día y de todas las formas.
Amor
Las paredes temblaban y nuestros corazones alcanzaban el éxtasis.
Caí rendida justo en aquel momento porque nos hicimos el amor mutuamente.
Fue único, inolvidable y mágico.
Él era mago, lo sigue siendo.
Y es que hacía que a mí me gustara, encantándome, enamorándome.
Sus ojos achicados, observándome, y mis manos en su pelo.
Placer y sólo placer.
Perfección absoluta.
Fuimos uno, nos fusionamos.
Y ahora enamorados estamos.
Aquello fue amor, puro, sin grietas, sin rasguños, sin dolor.
Volamos juntos.
Luciérnagas
Mis Navidades han cambiado. Y no quiero ilusionarme pero has aparecido tú. Creo que a partir de ahora todo será distinto. Porque me cantas con palabras, no disparas balas, sino bombas de amor y me cuelgas sonrisas en mi alma.
Las luciérnagas estaban en el cielo, parpadeantes, disparando chispazos de felicidad, como nuestros ojos, que brillaban a la luz de la luna.
Y volé, porque me sentí en una nube, contigo.
Volé, en aquel primer beso que te robé y en los de después que me robaste.
Volar
Quiero hacernos el amor;
no quiero sexo,
tampoco follar,
ni fornicar.
Quiero saltar,
cantar,
bailar
y volar.
Quiero desmayarme en tus brazos, abrazos, y morirme por darte un beso.
Y que me los robes tú.
Y no quiero perderte,
ni que estés en mi lista de capullos.
Tampoco escribirte una carta con mala gana, amargura y pena en mi alma.
Aun así, quiero volar.
Noche mágica
La luna nos acompañaba en nuestra guerra hacia nuestros corazones, tiernamente entrelazados, los que palpitaban rápidamente sin querer.
Absorta me sentía, en otro cielo, en otro mundo, en otro Universo.
Mi corazón floreció, de él nació una pequeña rosa roja cuando sus sentimientos salieron y sus palabras empezaron a fluir.
Volé, voló, volamos.
Yo también fluí. Y sonreí, y reí. Y, luego, me puse a temblar. Miedo; al primer beso, al amor. Miedo al dolor.
Y es que el primer beso es jodido, pero el amor. Y no quiero hablar del dolor, el sufrimiento. La angustia, la desesperación y el llanto.
Se me cristalizaron los ojos, sólo un poco.
Fue romántico, una noche mágica.
Mi primera noche mágica.
Agotadísima
Quizás entiendas lo que es estar cansada, pero no agotada de alma. Mi corazón se arrastra y va con demasiada calma. Dice que no puede pero aun le queda un largo camino por recorrer y no puede desistir, no en ese momento. Pronto, aun no.
Quiero un simple empujón, un soplo que le haga llegar hacia el segundo escalón.
¿Podrá?
Acoso
Y tienes miedo, estás asustada y huyes. Pero el miedo sigue palpitano en tu corazón. No tienes tiempo de pensar, sólo reaccionar. Corres, corres con toda tu alma. Y vas girándote. Compruebas. Pero el miedo no se detiene. Sigue y sigue. Y cuando llegas a casa, sigue aun más. Tus ojos están cristalizados, ya desde hacía rato. Y tu cuerpo agotado de tanto correr sin parar. Y es que te metes entre callejones ¿cómo sabes si a la siguiente te lo vas a encontrar? ¿cómo sabes si va a haber otro psicópata? O, mira qué casualidad, el mismo que te persiguió. Que jodido miedo.
Porque es de noche y el cielo está estrellado, no te da ni tiempo a observarlo porque no te detienes. Esta vez no.
Invierno
Y era un día nublado, frío. Estaba en invierno y, ella, se lo pasó mordiéndose las uñas mientras intentaba concentrarse en el trabajo. No podía, estaba ausente, y absorta en otra vida.
En otro mundo.
No sabía, tampoco entendía, porqué las cosas sucedían de una manera y no de otra. Pero lo de ella, sucedió de una manera espontánea. Y es que se lo contó, así como quien no sabe muy bien uno lo que hace. Luego, se sintió serena, y un poco libre, pues lo había contado otra vez. Se sintió bien. Y aquello era lo que deseaba a cada instante: sentirse bien.
Salió a la calle y anduvo con un rumbo definido. Sabía hacia donde se dirigía, también cómo. Un sentimiento de paz inexplicable e incontrolable, que se expandía cada vez más hasta explotar. Porque los sentimientos eran así, bombas explosivas.
Buen día, mediodía, tarde o noche…
Me sabe mal comunicaros que dejo el Blog en Standbay. Y no porque me tome unas vacaciones a mi costa, sino para centrarme en mis estudios ya que las siguientes semanas estoy hasta arriba de exámenes y trabajos.
Volveré después de las vacaciones de Navidad, en Enero.
Tengo que deciros, siendo sincera, que no sabía qué escribir porque durante este tiempo no he tenido mi espacio personal. Es decir, que no he tenido mi tiempo, entonces no he podido sacar mi arte creativo.
Básicamente estoy estresada y angustiada, espero que lo entendáis.
Si queréis leer algo mío, pasaros por mi Wattpad, donde mi nombre es Perezita y la historia se llama Rompiéndose a pedazos. Publico dos veces por semana y son microcuentos.
Un besazo y un abrazo. Que tengáis unas muy buenas vacaciones y nos leemos en Enero.
Mala vida
Voy tirando los días,
así como quien tira mierda a la basura.
Pero estoy bien, lo estoy.
Que sí, no me mires así, con esa cara de interrogante.
Voy bebiendo sorbos de la mala vida. La impura, la amarga. Y no me sientan mal.
Aun así, me pongo a bailar delante del espejo. Y sonrío. Y río. Carcajada medio alegre. Entonces, pienso y me pienso: «No estoy tan mal. Si soy hasta un poco bonita.» Luego se me pasa, cuando me estrello contra la realidad, pura e insana. Porque me vienen los malos recuerdos; chipazos de demasiada realidad. Abundancia de ella.
Diciembre roto, y congelado
Mira, ya es Diciembre. Y míralo bien que te lo pierdes. Va a pasar volando, como las mariposas en primavera.
Y, yo, que creí en las historias de amor, todas aquellas que me enseñaron de pequeña. Las películas Navideñas, las típicas. El cliché. Y ahora que ya es uno de este mes, es cuando comienzan a transmitirlas. La pena es que sean siempre las mismas.
¿Quién cree en el amor? ¿Y en la Navidad? ¿Quién cree en la magia? ¿Y en la ilusión de abrir un regalo?
Pues yo lo he perdido todo y no quiero saber nada de nadie. Sólo quiero repararme, reinventarme. Fundirme en mi propio corazón, pero soy tanto hielo, congelado. ¿Quién lo diría, eh? La chica de la risa, de las carcjadas al tiempo. Era, en pasado. Y lo sigue siendo, en presente y distinta. Rota.
Vaciándome
Estoy aquí, pegándome tiros en el alma. Soy como la ruleta de la suerte, y así me va.
Vaciándome, como una margarita cayendo marchitada luego de la primavera.
Sucesos inesperados
-¿Sabes qué pasa? -la miró dubitativo y confuso pero a la vez curioso. -Que los tíos sóis unos gallinas. No tenéis huevos, os acojonáis.
Y antes de que abriera la boca, giró sus talones y dio media vuelta.
-Me voy.
Una vez ya en la calle, oscurecida pero con una luz intacta en el cielo, brillando, anduvo rápidamente mientras la rabia le subía a la cabeza, recorriendo sus venas. Estaba harta, siempre le pasaba lo mismo. Y es que cada vez que a ella le empezaba a gustar un chico y, este, parecía que también le gustaba ella, todo cambiaba. Un giro radical, una patada en la cara, un culetazo en el suelo.
Estaba en su habitación y allí, enredada entre sábanas, hundió su cara en la almohada. Lágrimas ahogadas, secas, silenciadas; las que más dolían en el alma. Se durmió. Y allí se quedó, medio sumisa de su depresión.
A la mañana siguiente miró el móvil; dos llamadas perdidas y diez mensajes de él. ¿Qué carajos quería? ¿Qué pretendía?
Pasó, como quien cruza un paso de zebra.
Y no salió de casa, y se ahogó en su pena, melancolía, tristeza y nostalgia. ¿Demasiado tarde ya?
Entonces, después de asearse, salió a la calle para, con suerte, despejar su mente. Se lo encontró, en la puerta de su casa.
-¿Qué carajos quieres?
-Hablar contigo…
-Demasiado tarde. -Comenzó a andar, hacia un rumbo indefinido.
-Oye… -y antes de que pudiera alejarse más, la detuvieron sus palabras. -Me gustas. Y sí, joder, he sido un idiota en no demostrártelo, en tirar la toalla y dejarte marchar. Pero ahora estoy aquí, intentando arreglarlo. Y ya sé que lo roto nunca jamás será reconstruido, y ya sé que va a costar, y ya sé que esto duele. Pero si nos tiene que doler, que sea juntos.