Yo no soy mala por naturaleza sino bondadosa y humilde. Y de tanto serlo rompo corazones sin querer.
Categoría: Escritos
Sensaciones
Se tuercen las flores, se rompen las margaritas de mi corazón, el que bombardea sin querer y estalla a palpitar inconscientemente sin parar. Porque soy poco cuerpo y mucha alma. Que vivo porque sí y salto al precipicio hasta matarme y, luego, renacer. Soy mar, soy tierra. Soy caos. Y vuelo y me vuelvo a suicidar. Y ojalá los viajes sean más largos. Ojalá sean eternos, y a tu lado siempre.
Instantes
Sentirme serena, y ansiosa por verte. Sentirme arena rozándome los dedos de los pies, y que el pasto verde juegue con mis mechones. Mirar a través de la ventanilla del coche y ver el día. El sol descendiendo, paisaje bonito y triste. Abundancia de melancolía. Un pensar en ti y desvanecerme por y para siempre. Ilustrarme en un foto enseñando mi carácter fuerte y fusionarme en ti en un recuerdo bonito. Tú eres arte y yo desastre, sastre que coses mis lágrimas creando una corona, la que pones con delicadeza en mi cabeza. Mi destreza que nunca termina y un camino de vuelta a casa. Carretera y coche. Música y poesía, un texto muerto y una noche desenfocada.
Siendo
No estás,
te siento
y me pierdo.
En la lejanía
una mariposa grita
y nadie la escucha.
En un vaivén de miradas
y un estallido de sonrisas,
un te quiero,
un estoy,
un soy.
Porque voy hacia ti
y tú hacia mí.
Estamos y somos.
Porque podemos y queremos.
¿Eso es estar loca por ti?
Yo no, no estoy loca de amor por ti. No puede ser esto verdad, eso de caer muerta por tus besos. De que se me erice la piel cuando tus labios se están acercando, rozándome. De que mi rostro muestre felicidad absoluta antes de verte y, estando contigo, estallar en risa y morirme por tu sonrisa. Y tus hoyuelos, demasiado perfectos. ¿Qué es eso que siento? Me quedo sin aliento cuando nos agarramos de la mano, sosteniéndonos y queriéndonos. Eso de que te quiero no es fantasía, ni ilusión. Sentir un cosquilleo al pensar en ti estando en la lejanía. ¿Eso es estar loca por ti?
Eres amor
Una mañana normal que me desorganizaste en un chasquido de dedos. Organizándome la semana cuando de repente suena el interfóno y mi padre se acerca diciéndome que hay algo para mí. Incerteza y nervios. Sopresa y, luego, felicidad absoluta. Ojos chispeantes y sentir que te quiero para amarte.
Máscara
¿Acaso sabes lo que es fingir una sonrisa para demostrar que todo está bien?
Volar a tu lado
Quiero pertenecerte como un orgasmo le pertenece a una mujer. Como una rosa le pertenece a un jardín y las estrellas al cielo. Y aun así, aunque no estén, siguen estando ahí. Porque por mucho que vayan perdidas, que se escondan o corran en dirección contraria, seguirán estando y siendo.
Quiero correrme en tu risa y darte un orgasmo en poesía. Que el Universo estalle de placer e invada toda tu alma. Armarte un poema en tus labios, el que sale de tus ojos.
Porque cuando te miro, te pienso y te siento, sonrío. Y soy. Ni más ni menos. Vivo porque vuelo.
Eternidad espontánea
Tu amor no es mío y, aunque sea toda tuya, nunca estaremos unidos. Porque somos de cada uno, tú de tú y yo de mí. No quiero romperte los esquemas pero yo soy muy mía y aunque te comparta contigo…, ¿Y si un día ya no estoy? En aquel instante me diré «No soy». Ciertamente y sin querer fluimos y nos fusionamos; con cada beso, mirada, grito y estallido reflejado en el alma. Pero no llegaremos a ser del otro completamente. ¿O sí? Delirando voy por la vida y dar un paseo se me resigna. ¿Y si estoy equivocada? ¿Y si el amor es pertenecerse el uno al otro? Agarrarse y completarse. Yo no creo en eso. Una pareja puede encajar pero también desencajar y, eso, no quiere decir que no estén destinados a ser. Porque toda la vida puede ser sólo un segundo metido en la eternidad del infinito.
Tú y tú
La primavera ya florece,
tu mirada me enternece
y mi corazón enloquece.
Porque las rosas,
las de nuestras almas,
están naciendo
sin querer y queriendo.
Creciendo en una ruta imprevisible,
demasiado bonito para que sea real.
¿Sueñas?
Yo sueño con tenerte el resto de mis días.
Vida mía,
cielo,
corazón.
Amor, te quiero.
Anormal
Recuerdo aquel instante perfectamente. Me dolía la cabeza, el cráneo me rebotaba como una pelota de tenis. Entré al vestuario y me metí en el penúltimo retrete. Sentada encima de la tapa blanca y con el pistillo puesto. Estaba mal. Fatal. Y no podía, pero, a pesar del dolor interno que sentía, salí adelante. Logré, con mi cabeza desencajada, salir del baño, desnudarme y ducharme. Recuerdo que lo busqué por todas partes. ¿A quién? Al hombre invisible, pues era inexistente y a ciencia cierta allí no estaría. Caminé hacia mi casa y durante el trayecto escuché cómo alguien hablaba a mis espaldas. Además, no dejaba de girarme pues alguien me seguía. ¿O no? Lo único que no desistía eran mis textos y mis lágrimas, porque eran los que me acompañaban. Los que aguantaban la resaca de mi alma y la destreza de mis actos.
Orgasmo
Me dan orgasmos de felicidad sólo con verte.
Cambio en mi Blog
Buenos días;
Los sábados y domingos no colgaré entradas. Os aviso por si observáis algún cambio, pues es ese.
Muchas gracias por leerme,
Sóis un amor.
PD: Nos vamos leyendo_
Confesión
Me pasa que me miro al espejo a cada instante porque no me lo creo cuando me dices que soy hermosa.
Desazón
A veces me deprimo porque me imagino cómo será tu partida: triste pero muy bonita. Un adiós dubitativo y una mirada sincera de amor que muestra un «Te quiero» muy profundo en el alma. Porque te tengo muy adentro y tú no me dolerás pero me dolerá. Me lastimará la situación. Y no lo podré soportar pero lo tendré que aguantar. Y a veces lloro a lágrima viva, otras en silencio y algún que otro llanto se me escapa. No me gusta pensarlo e intento olvidarme aunque hay veces en las que me supera el miedo y la incerteza me invade. No quiero, y cuando llegue el momento me desarmaré. Mi corazón se desintegrará y las flores de mi cuerpo se marchitarán. Ya no volveré a ser la misma. Estaré más muerta que viva.
Agotada
Gritar en silencio.
Seguir mi rumbo
Levantarme a las cinco de la mañana para ir a trabajar
y merendar pasta hasta explotar.
Estallar de la risa contigo
y ser la reina del dolor.
Desastre y mar.
Caótica ante la vida.Dolor continuo
No sabes lo que es que te desgarren el alma poco a poco.
Es jodido.
Tú y yo
Un día, o una vida,
te dedicaré en verso y no en prosa
más de cien mil hojas.
Que será un libro lleno de libertad,
amor.
Porque ahí, justo, contaré nuestra historia.
Nosotros, y no ellos,
siendo eternos en segundos infinitos.
Nosotros
Quiero estar frente al mar, con el sol amaneciendo, las olas acariciándome los pies y tú conmigo, agarrándome fuerte de la mano. Sin caerme, ni detenerme en un segundo. Quiero ver el atardecer, y cómo florecen las rosas de nuestras almas y se unen formando un jardín lleno de armonía. De un aroma dulce y suave que envuelva nuestros seres evitando la pestilencia.
Injusticia
Sentirme ahogada por estar limitada, por no tener libertad. Sentirme asfixiada, agobiada y oprimida. ¿Qué es esto de que manden sobre ti? De que tengan el poder y tú no puedas ni decidir. Que ya tienes una edad y derecho de decir, de vivir. Pero no te dejan, no te lo permiten. ¿Por qué? Me gustaría saber.
Y despertarme temprano por las mañanas porque lo único que me queda es ver el sol entrar por la ventana, y unos cuantos besos de madrugada. Sentirse decaer, y no ser. Desahogarse con un texto y aliviarse con un llanto.
¿Qué eres cuándo eres demasiado ser? Demasiado yo, demasiado real. Demasiada personalidad, y no en el sentido de ser fuerte de carácter.
Porque no hay derecho, hay que vivir sin restringir. ¿Quiénes son ellos para prohibir? ¿Quiénes son? ¿Por qué tantos límites sobre mí si tengo una cierta edad?
Caótica yo
Soy mucho caos, lo siento.
Soy bomba atómica, lo destruyo todo a mi paso. ¿Y te quedarás aun siendo yo así? Me romperán, nos romperé. Y será sin querer. Porque he nacido huracán, volcán y tsunami. He nacido siendo destrucción. Y yo no quería, pero me ha tocado como quien le toca la lotería. La mala suerte está de mi parte, como siempre. No hay quien me entienda, ni hay quien esté de mi bando. El lado de ser real y no perfecta. De vibrar con cada sentimiento y emoción. De ser. Y no hipocresía sino pureza de alma. Porque hay veces que nadie es contigo, ni aunque sea un amigo. Y duele, duele mucho.
Eres sin ser y siendo
Observé tu espalda, tus pecas y tus lunares; me dejaste embobada, enamorada. Con tu rostro lleno de ternura y amor. Porque eres una mezcla de sabor dulce y salado. Eres océano, tierra y aire. Eres fuego, quien incendia mi alma sin querer. Porque eres ser; caminante entre las tinieblas transformándolas en claridades celestiales.
Amor salado
Ser mar por dentro,
oleadas de sensaciones
y volar hacia adentro.
Sonreír, y a veces estrellarse contra las rocas;
acariciarlas con las palmas de las manos.
Dejarse caer y flotar por el océano.
Ya no hay límites, ni fronteras.
Sólo existe y persiste el amor, el que nunca te fallará.
Tú
Por ser tú,
porque me lees entre pestañas y me descífras entre miradas. Siempre siendo hijo de lo natural, de lo real. De la pureza del bien y no del mal. Porque me cantas entre olas cuestionándome cada certeza mía. La tristeza se fue al igual que los pájaros en invierno, y la fe está regresando. Sólo tengo miedo al quebrantamiento. Y me pregunto si esta vez aguantaré, si lo soportaré. Pero como sentí tiempo atrás, debes estallar como un volcán para sacar la furia y el dolor fuera. Para sentirte libre, para sentir que vuelas.
Aquellos días
Aun sigo en mediados de Diciembre.
Miedo aterrador
Volví a sentir ese sabor amargo subiendo por mi garganta. Mis pies aceleraban en ascendiente y mi cabeza no dejaba de girarse. Pasé por el lado de cuatro o cinco chicos que hablaban con dos chicas. Estaba asustada y tenía miedo. El corazón me subió hasta el cuello justo cuando al cabo de unos segundos miré hacia atrás y vi que me seguían. Miedo. No me detuve. Seguí, mis pies arrasaban. Iban de rápido como motos profesionales. No podía detenerme, estaba aterrada. ¿Y si me violaban? ¿Y si me mataban?
Una vez ya en casa, sana y salva me autopregunté: ¿Y si me hubiesen alcanzado? ¿Qué hubiese hecho? ¿Cómo hubiese reaccionado? ¿Qué les diría a mis padres? ¿Sobreviviría? Prefiero no saberlo nunca.
Porque mamá, ¿Cómo te quedarías si una noche llego a casa vacía y medio muerta? Desgarrada de alma. Porque, papá ¿Qué me dirías? ¿Me abrazarías diciéndome que ya pasó o me echarías la bronca como haces siempre? Por todas las cosas mal hechas que hago.
Rota
¿Acaso sabes lo que es que te rompan un pedazo de tu alma? ¿Y más de diez? Pues mi corazón bombardea cojo, ya no es el de antes. El dolor pesa y pesa aun más cuando se juntan dos cicatrices, seis heridas y cuatro realidades malas. Un pasado oscuro y unos seres queridos que ya no están porque de corazón no dan amor. Que te digan la verdad a la cara y una bofetada gratuita, porque sí. ¿Acaso sabes lo que es que te deshagan el puzzle, lo rompan y ya no vuelva a encajar? Tener un mal día, y serlo. Con mala fe, la que se descojona delante de ti mientras va escalando lo imposible. Y ahora cae, estampándose contra el suelo. Esa eres tú. Jodido ¿Eh? Pues así está mi cuadro inmortal, el que observas y no hay manera de descifrar. Que me han quitado el billete de vuelta, ya no puedo regresar. Me he quedado estancada en el mismo lugar, dándome vueltas y desvaneciéndome de tanto llorar, pues el charco me ha absorbido y ahora soy parte de él.
Ascendiendo
A veces la vida no te entiende, ni tú a ti, ni a los demás. Y eres un zero a la izquierda, la oveja negra o un caos desastroso. Aun así sigues siendo una rosa marchitada con los pétalos decaídos y una esperanza casi terminada. Sigues, pero no hacia delante sino en círculos. Tu vida parece un circo, ¿O lo es? Monos y tigres. Acróbatas y gatos. Y un payaso, tú misma. Que no hay manera de seguir, que estás estancada y estampada. Aun así, ves luz y no al final del túnel sino al levantarte cada mañana y mirar por la ventana. ¿Si el sol se levanta por qué tú no? Así que sigues, un paso más y llegas a tu meta que queda lejana y que hay que ir subiéndola escalón a escalón sin detenerse. Porque cada vez eres más libre, como un pájaro en primavera surfeando en el cielo, sonriendo y siendo paz, llegando al límite.
Lágrimas
Estrellas chispeantes en sus ojos.
Veranos sin fin
Se echó en la cama y comenzó a imaginarse en su cabecita loca, llena de caos y desastre como caminaban por un prado lleno de rosas, agarrados de la mano y sonriendo al mismo compás. Hacía un sol resplandeciente porque era verano. Y una brisa caliente rozaba sus rostros. Iban sin zapatos haciéndose cosquillas en los pies y en el corazón. Se miraban de vez en cuando. Ella a veces fijaba su mirada en el suelo mientras se mordía el labio inferior. Luego de caminar hacia un lugar indefinido, se acomodaron en el pasto, uno al lado del otro. Se quedó observando el cielo, los dibujos que hacían las nubes. Él la observaba con una felicidad y orgullo llenándole el pecho entero. «Qué suerte tengo de tenerla», pensó. Y cuando ella le miró, él aprovechó y la besó. Después, le acarició los dedos con los suyos y agarrándole la mano la levantó cuidadosamente del suelo. Le guiñó un ojo y la sorprendió con una rosa. No era un día especial, sino su primera vez juntos en un prado maravilloso. Mágicos eran, desprendiendo amor por los poros de su piel. Siguieron su rumbo sin detenerse y así hasta llegar al lecho juntos.
Perspicacia
Justo ahora estoy recordando tu carita de chico inocente mirándome cariñosamente.
Estábamos en casa de un amigo y luego de haber cenado, ido a buscar los juegos de mesa y ponernos sentados en el suelo, comenzamos la partida. Fue larga pero amena. Luego de dos horas en partida, con los huesos doloridos y un cansancio que amanecía, tú ibas ganando. Me indigné, no por el hecho de que estaba perdiendo, sino por la jugada maestra que hiciste y por dejarme boquiabierta al ver que no podía hacer mi tirada como yo quería. Y tú lo viste, mis ojos incendiaban puro cabreo. Ganaste, y no fue la suerte sino la maña. Luego de despedirnos de nuestros compañeros y salir a la calle, me llevaste a una esquina y allí me intentaste besar. Aparté mis labios pero los tuyos, tan deseosos, se estamparon contra los míos. Mi mal humor disminuyó paulatinamente. Entonces te lo dije claramente: «No ganaste por suerte sino por estrategia».
Y esa es una de las cualidades que me gusta de ti: el ingenio.