Buenos días;
Los sábados y domingos no colgaré entradas. Os aviso por si observáis algún cambio, pues es ese.
Muchas gracias por leerme,
Sóis un amor.
PD: Nos vamos leyendo_
Buenos días;
Los sábados y domingos no colgaré entradas. Os aviso por si observáis algún cambio, pues es ese.
Muchas gracias por leerme,
Sóis un amor.
PD: Nos vamos leyendo_
Me pasa que me miro al espejo a cada instante porque no me lo creo cuando me dices que soy hermosa.
A veces me deprimo porque me imagino cómo será tu partida: triste pero muy bonita. Un adiós dubitativo y una mirada sincera de amor que muestra un «Te quiero» muy profundo en el alma. Porque te tengo muy adentro y tú no me dolerás pero me dolerá. Me lastimará la situación. Y no lo podré soportar pero lo tendré que aguantar. Y a veces lloro a lágrima viva, otras en silencio y algún que otro llanto se me escapa. No me gusta pensarlo e intento olvidarme aunque hay veces en las que me supera el miedo y la incerteza me invade. No quiero, y cuando llegue el momento me desarmaré. Mi corazón se desintegrará y las flores de mi cuerpo se marchitarán. Ya no volveré a ser la misma. Estaré más muerta que viva.
Gritar en silencio.
Levantarme a las cinco de la mañana para ir a trabajar
y merendar pasta hasta explotar.
Estallar de la risa contigo
y ser la reina del dolor.
Desastre y mar.
Caótica ante la vida.
No sabes lo que es que te desgarren el alma poco a poco.
Es jodido.
Un día, o una vida,
te dedicaré en verso y no en prosa
más de cien mil hojas.
Que será un libro lleno de libertad,
amor.
Porque ahí, justo, contaré nuestra historia.
Nosotros, y no ellos,
siendo eternos en segundos infinitos.
Quiero estar frente al mar, con el sol amaneciendo, las olas acariciándome los pies y tú conmigo, agarrándome fuerte de la mano. Sin caerme, ni detenerme en un segundo. Quiero ver el atardecer, y cómo florecen las rosas de nuestras almas y se unen formando un jardín lleno de armonía. De un aroma dulce y suave que envuelva nuestros seres evitando la pestilencia.
Sentirme ahogada por estar limitada, por no tener libertad. Sentirme asfixiada, agobiada y oprimida. ¿Qué es esto de que manden sobre ti? De que tengan el poder y tú no puedas ni decidir. Que ya tienes una edad y derecho de decir, de vivir. Pero no te dejan, no te lo permiten. ¿Por qué? Me gustaría saber.
Y despertarme temprano por las mañanas porque lo único que me queda es ver el sol entrar por la ventana, y unos cuantos besos de madrugada. Sentirse decaer, y no ser. Desahogarse con un texto y aliviarse con un llanto.
¿Qué eres cuándo eres demasiado ser? Demasiado yo, demasiado real. Demasiada personalidad, y no en el sentido de ser fuerte de carácter.
Porque no hay derecho, hay que vivir sin restringir. ¿Quiénes son ellos para prohibir? ¿Quiénes son? ¿Por qué tantos límites sobre mí si tengo una cierta edad?
Soy mucho caos, lo siento.
Soy bomba atómica, lo destruyo todo a mi paso. ¿Y te quedarás aun siendo yo así? Me romperán, nos romperé. Y será sin querer. Porque he nacido huracán, volcán y tsunami. He nacido siendo destrucción. Y yo no quería, pero me ha tocado como quien le toca la lotería. La mala suerte está de mi parte, como siempre. No hay quien me entienda, ni hay quien esté de mi bando. El lado de ser real y no perfecta. De vibrar con cada sentimiento y emoción. De ser. Y no hipocresía sino pureza de alma. Porque hay veces que nadie es contigo, ni aunque sea un amigo. Y duele, duele mucho.
Observé tu espalda, tus pecas y tus lunares; me dejaste embobada, enamorada. Con tu rostro lleno de ternura y amor. Porque eres una mezcla de sabor dulce y salado. Eres océano, tierra y aire. Eres fuego, quien incendia mi alma sin querer. Porque eres ser; caminante entre las tinieblas transformándolas en claridades celestiales.
Ser mar por dentro,
oleadas de sensaciones
y volar hacia adentro.
Sonreír, y a veces estrellarse contra las rocas;
acariciarlas con las palmas de las manos.
Dejarse caer y flotar por el océano.
Ya no hay límites, ni fronteras.
Sólo existe y persiste el amor, el que nunca te fallará.
Por ser tú,
porque me lees entre pestañas y me descífras entre miradas. Siempre siendo hijo de lo natural, de lo real. De la pureza del bien y no del mal. Porque me cantas entre olas cuestionándome cada certeza mía. La tristeza se fue al igual que los pájaros en invierno, y la fe está regresando. Sólo tengo miedo al quebrantamiento. Y me pregunto si esta vez aguantaré, si lo soportaré. Pero como sentí tiempo atrás, debes estallar como un volcán para sacar la furia y el dolor fuera. Para sentirte libre, para sentir que vuelas.
Aun sigo en mediados de Diciembre.
Volví a sentir ese sabor amargo subiendo por mi garganta. Mis pies aceleraban en ascendiente y mi cabeza no dejaba de girarse. Pasé por el lado de cuatro o cinco chicos que hablaban con dos chicas. Estaba asustada y tenía miedo. El corazón me subió hasta el cuello justo cuando al cabo de unos segundos miré hacia atrás y vi que me seguían. Miedo. No me detuve. Seguí, mis pies arrasaban. Iban de rápido como motos profesionales. No podía detenerme, estaba aterrada. ¿Y si me violaban? ¿Y si me mataban?
Una vez ya en casa, sana y salva me autopregunté: ¿Y si me hubiesen alcanzado? ¿Qué hubiese hecho? ¿Cómo hubiese reaccionado? ¿Qué les diría a mis padres? ¿Sobreviviría? Prefiero no saberlo nunca.
Porque mamá, ¿Cómo te quedarías si una noche llego a casa vacía y medio muerta? Desgarrada de alma. Porque, papá ¿Qué me dirías? ¿Me abrazarías diciéndome que ya pasó o me echarías la bronca como haces siempre? Por todas las cosas mal hechas que hago.
¿Acaso sabes lo que es que te rompan un pedazo de tu alma? ¿Y más de diez? Pues mi corazón bombardea cojo, ya no es el de antes. El dolor pesa y pesa aun más cuando se juntan dos cicatrices, seis heridas y cuatro realidades malas. Un pasado oscuro y unos seres queridos que ya no están porque de corazón no dan amor. Que te digan la verdad a la cara y una bofetada gratuita, porque sí. ¿Acaso sabes lo que es que te deshagan el puzzle, lo rompan y ya no vuelva a encajar? Tener un mal día, y serlo. Con mala fe, la que se descojona delante de ti mientras va escalando lo imposible. Y ahora cae, estampándose contra el suelo. Esa eres tú. Jodido ¿Eh? Pues así está mi cuadro inmortal, el que observas y no hay manera de descifrar. Que me han quitado el billete de vuelta, ya no puedo regresar. Me he quedado estancada en el mismo lugar, dándome vueltas y desvaneciéndome de tanto llorar, pues el charco me ha absorbido y ahora soy parte de él.
A veces la vida no te entiende, ni tú a ti, ni a los demás. Y eres un zero a la izquierda, la oveja negra o un caos desastroso. Aun así sigues siendo una rosa marchitada con los pétalos decaídos y una esperanza casi terminada. Sigues, pero no hacia delante sino en círculos. Tu vida parece un circo, ¿O lo es? Monos y tigres. Acróbatas y gatos. Y un payaso, tú misma. Que no hay manera de seguir, que estás estancada y estampada. Aun así, ves luz y no al final del túnel sino al levantarte cada mañana y mirar por la ventana. ¿Si el sol se levanta por qué tú no? Así que sigues, un paso más y llegas a tu meta que queda lejana y que hay que ir subiéndola escalón a escalón sin detenerse. Porque cada vez eres más libre, como un pájaro en primavera surfeando en el cielo, sonriendo y siendo paz, llegando al límite.
Estrellas chispeantes en sus ojos.
Se echó en la cama y comenzó a imaginarse en su cabecita loca, llena de caos y desastre como caminaban por un prado lleno de rosas, agarrados de la mano y sonriendo al mismo compás. Hacía un sol resplandeciente porque era verano. Y una brisa caliente rozaba sus rostros. Iban sin zapatos haciéndose cosquillas en los pies y en el corazón. Se miraban de vez en cuando. Ella a veces fijaba su mirada en el suelo mientras se mordía el labio inferior. Luego de caminar hacia un lugar indefinido, se acomodaron en el pasto, uno al lado del otro. Se quedó observando el cielo, los dibujos que hacían las nubes. Él la observaba con una felicidad y orgullo llenándole el pecho entero. «Qué suerte tengo de tenerla», pensó. Y cuando ella le miró, él aprovechó y la besó. Después, le acarició los dedos con los suyos y agarrándole la mano la levantó cuidadosamente del suelo. Le guiñó un ojo y la sorprendió con una rosa. No era un día especial, sino su primera vez juntos en un prado maravilloso. Mágicos eran, desprendiendo amor por los poros de su piel. Siguieron su rumbo sin detenerse y así hasta llegar al lecho juntos.
Justo ahora estoy recordando tu carita de chico inocente mirándome cariñosamente.
Estábamos en casa de un amigo y luego de haber cenado, ido a buscar los juegos de mesa y ponernos sentados en el suelo, comenzamos la partida. Fue larga pero amena. Luego de dos horas en partida, con los huesos doloridos y un cansancio que amanecía, tú ibas ganando. Me indigné, no por el hecho de que estaba perdiendo, sino por la jugada maestra que hiciste y por dejarme boquiabierta al ver que no podía hacer mi tirada como yo quería. Y tú lo viste, mis ojos incendiaban puro cabreo. Ganaste, y no fue la suerte sino la maña. Luego de despedirnos de nuestros compañeros y salir a la calle, me llevaste a una esquina y allí me intentaste besar. Aparté mis labios pero los tuyos, tan deseosos, se estamparon contra los míos. Mi mal humor disminuyó paulatinamente. Entonces te lo dije claramente: «No ganaste por suerte sino por estrategia».
Y esa es una de las cualidades que me gusta de ti: el ingenio.
Lo siento, no puedes ser sólo un pilar porque todos los otros se han destruido. Ahora, eres mi pilar más importante.
Llorar de impotencia, de rabia, de indignación. Romperse una y otra vez por no estar bien. Por deshinibirse, desvanecerse y dejar de ser.
Qué tiempos aquellos en los que era una niña con la sonrisa puesta a cada segundo. Los tiempos de felicidad pura y no instantánea.
«¿Cómo va?», me preguntó.
¿Qué cómo va?, pensé yo. Pues aquí, reconstruyendo mi alma con el corazón rasgado. Intentando curar las cicatrices y olvidarme del pasado reciente. Que me pensé que las lágrimas ya no saldrían luego de dos años, pero estas mismas, al salir de mis ojos, me dicen lo contrario.
Sí, papá, soy una inmaudra pero estoy creciendo y esto forma parte de mi crecimiento.
Sí, papá, no doy la cara, pero, ¿cuántas veces la he dado por gente que ni me ha dado un simple «Gracias»? ¿Cuántas veces me he lanzado al vacío por otros que, jamás, se tirarían por mí?
¿Y tú qué sabes de la vida? Si no sabes lo que es romperse en un acto de valentía. Y que tus huesos repiqueteen. Y que tu corazón resuene por todo tu cuerpo. Estar lejos pero tan cerca de tu familia y no poder abrazarla. Sostenerte como un pétalo de una rosa a punto de resbalar y caer al suelo. Ser aplastada por las personas y convertirte en pequeña hasta desvanecerte.
Como cuando en primavera las flores no florecen y el sol se seca. Como cuando en verano que diluvia demasiado y la sequía es inexistente. Como cuando en otoño no llueven hojas, se han disecado en el acto de querer flotar y no poder. Como cuando en invierno hace calor. Porque soy verano mojado, otoño disecado e invierno acalorado. Porque soy sol sin fuego y luna sin luz. Rosa sin pétalos.
Y me gustaría tantas cosas; volar sin que me rompan al aterrizar y caer de pie. Lo que pasa es que ellos, los humanos, no entienden de valentía y coraje, de estrellarse y levantarse una y otra vez sin que aquellos te acompañen en el camino de la vida. Y es que siempre he estado sola en un mundo lleno de soledad y poca humanidad.
Y cuando estás te quiero, y cuando no estás, te quiero aun más. Porque te pienso, te quiero y luego existo. Después de volar, de quererte y aterrizar sin detenerme, sin estrellarme. Y las mariposas, antes de verte, juegan en mi estómago. Son nervios, es amor. ¿Enamoramiento? Si te lo niego miento. Y cuando te veo, a veces te observo, a veces te beso. Pero siempre surfeo en el cielo entre las nubes. Y me miran, extrañándose. Aun así se quitan del medio y me dejan nadar sin detener mi ilusión. Paz es lo que siento más.
Y quiéreme en ascendiente des del ayer hasta el hoy. Pero quiérete aun más a ti mismo. Luego ya repartirás amor. Y no seas absurdo que eres único. Bésame mucho, también, sin importar si estoy fría o cálida, si soy demonio o ángel. Si estoy o si soy. Contigo y sin ti. Porque a veces seremos equitativamente, otras tú estarás más que serás o yo seré más que estaré. O por el contrario, al revés. Aun así, será como jugar un ajedrez. Hay veces en las que gana uno y el otro pierde. También los dos ganaremos pero no perderemos. Tampoco quiero decir nunca, ni siempre, ni hasta mañana, ni adiós.
Y no escuches los rumores, escucha nuestros corazones que palpitan como tambores, al ritmo de nuestras respiraciones.
Te quiero, amor.
La duda me invade
y la tristeza ha venido a mi alcance.
El miedo está presente
y la oscuridad latente.
Aun así, no hay quien me detenga,
soy una guerrera y esto no acabará así.
Cúmulo de emociones con muchas sensaciones.
Y preguntas intermitentes,
sin respuesta.
Porque el destino está por decidir el qué será de nosotros.
Y lo sé que no somos de otros, pero,
¿y si sí?
Quiero escribir,
vivir,
y ser contigo.
Quiero escribirte,
deletrearte,
la poesía más bonita del mundo
por tu piel.
Cada lunar de tu cuerpo endulzado,
encanelado,
es un milagro.
Hoy sí, hoy es el día.
El día de vivir,
de lamerse las heridas
sin lamentarse.
De decir sí,
de ignorar aquellos indecentes.
De quererse,
y quererlos.
A ellos,
a todos.
Porque se puede,
porque se debe,
porque se quiere.
Hay personas que me desconciertan, que me sacan de mis casillas, que me desencajan. Aun así, sigo mi guerra. Porque nunca termina, porque no se detiene, porque sigue, sin parar. Es un ciclo oculto que continúa.
Hoy mis ojos no querían abrirse, se pegaron mis pestañas entre ellas, aun así, luego de un largo rato, senté la cabeza y me levanté. Bajé de mi cama poniendo un pie delante del otro. Subí la persiana y entró la luz de golpe por mi ventana. Era un día soleado, y mi alma ya no lloraba. Mi corazón estaba húmedo y no por las lágrimas, sino por el oleaje del amor del día anterior, que sigue presente en mi vida.
Entonces un desazón entró por mi esófago y mi estómago se removió, quedándose de piedra, siendo pesado. Aquel que hacía tiempo que no me decía nada, lo volvió a hacer. Regresó para jugar mal sus cartas. Esta vez no podría porque desistiría. ¿Qué se creía? El «rompecorazones» se hacía decir.
Y, luego de asearme, aquella se atrevió a desafiarme, a decirme y describir mi yo interno, afirmando que me conocía. Me sorprendió: ¿Cómo alguien podía conocerme si no lo hacía ni yo misma y si ese alguien ni se conocía a sí mismo?
Admiraciones que alteraban mi quietud.
¿Cómo estáis? Espero que bien…
Sólo os vengo a informar que, ahora que ya es Febrero, he publicado una nueva historia en Wattpad, llamada «Alcoholizada de alma». Mi usuario es Perezita.
¡Pasaros! ¡No perdéis nada!
Gracias, sois amor.
Regálame una estrella florecida y triplicada por mil pétalos aun sin florecer. Que sean eternos, que tarden en crecer porque sí. Por nosotros. Brindemos por nuestro pasado y celebremos el presente. El futuro ya se verá.
Y quiéreme más hoy que ayer y ven, ven aquí, a mi alma. Porque la cuidaste y lo sigues haciendo. Regándola y haciéndola crecer. Ahora es fuerte y eterna, pero eso gracias a mí. Con mis heridas llenas de cicatrices se ha fortalecido. Todo por mi yo interno, y por desarrollarse hacia adentro. Eso es lo más hermoso del mundo.
Y me encanta, y me enamora.
La vida es bonita.
No tengo ni tiempo para escribir, aun así rompo las horas, detengo los minutos y ralentizo los segundos. Porque no hay placer más bonito que sentirlo, y tenerte en mí. Lo sé, se me están escapando las palabras y, las letras, que juegan juguetonas sin parar. Se mezclan y vuelven a cantarte la poesía más bonita del mundo; la que escribo con mis manos para ti. Sin sufrir se vive y sufriendo es vivir. Siempre en gerundio, en un presente en tiempo activo.
Te quiero, siempre presente aquí, en mi corazón.
Y sí, otra vez ha sucedido, vuelves a estar en mi alma más purificada; mis textos.