Autor: perezitablog

  • palabras atascadas

    Se me atascan las palabras,

    las tengo en la garganta.

    Soy un poco idiota, tal vez,

    por haberme enamorado de ti.

  • Ven

    ¿Por qué no te vienes?

    Aquí, arriba.

    Vuela conmigo.

    Alza las copas, bebamos.

    Un cielo estrellado,

    invierno helado,

    parpadeante en el tiempo.

    Las flores ya nacen,

    florecen en abundancia;

    no todas salen pues hay de ellas que parten.

    Hacia el sur,

    hacia el norte.

    Piérdete conmigo,

    vente a la cima;

    la montaña más alta,

    aquella,

    la más oscura.

  • Días

    Ya no busco entre la gente tus pasos,

    busco tus labios.

    Porque paseo entre barrios,

    lamo el suelo con las puntas de los zapatos.

    Entro y salgo del metro.

    Dentro, observo unos, mojados por las puntas. Y es que la lluvia abunda. Pero el cielo deslumbra.

  • Hoy, ayer, mañana

    Hoy no me he levantado,

    me he quedado,

    rasgando el alma,

    cosiendo el corazón.

    Y, cuando por fin,

    he puesto un pie

    delante del otro,

    me he caído.

    Ha sido,

    una caída fuerte.

    Me ha costado comer,

    por eso, las entrañas,

    se han quedado vivas y no muertas.

    Me he hecho tres orgasmos

    leyéndome un libro regalado.

    Y, después, no he sentido nada,

    vida.

    Azul y celeste,

    amarilla y naranja,

    negra y estrellada;

    me matas cada mañana.

  • Des

    Aliento,

    un orgasmo lento,

    después, rápido.

    Bésame,

    muérdeme.

    Que sé que eres un duende,

    escondido entre las des.

    Des de desesperación.

    Una canción sofocada en tu alma,

    cansada, agotada, ¿verdad?

    Sólo abre los ojos y sal a volar,

    corre,

    córrete,

    y vive.

  • Audaz

    ¿Por qué han puesto relojes?

    Deteniendo el tiempo en cada bala perdida.

    Cálame hasta los huesos, sesos enternecidos, o sexo, humedecido.

    Sé que te corres con mis palabras,

    que corres, quería decir.

    Leyéndolas, saboreándolas.

    Son expertas ¿eh? Porque salen, así de simple. Yo me pierdo en ellas, retumban mis sirenas por ti.

    Ahora te has perdido, lo sé.

    Sólo te diré que, estas, son mis senos que, a conjunto con mis gemidos, vuelan por ti.

    Relojes para alcanzarlo todo.

    Balas perdidas, son dardos, como besos.

    Humedécete, bien bien, córrete, lámete, quiérete.

    Palabras, disparadas en silencios.

    Saborea mis labios, los vas a echar de menos, o de más. Qué se yo.

    Sólo sé audaz.

  • Cóseme

    Cóseme las alas.

  • Matan

    Lo que no sabes,

    amor,

    es que soy de antemano,

    que lo escribo todo en vano.

    Que amo,

    con las palabras

    salidas de mi órgano

    principal.

    Y es que, hay cosas que no cambian,

    y esas matan.

  • Amor

    Tú y yo,

    -nosotros-

    desnudos entre sábanas

    mientras suena Amy Winhouse.

    Haciéndome polvo,

    mordiéndome,

    besándome,

    queriéndome

    y amándome.

    Ceniza y a la vez flores,

    margaritas.

    Jadeos y sueños.

    Manos, uñas, y descaros.

    ¡Oh sí, amor!

  • Muy personal

    Tanto como,

    ¿tú o yo?

    ¿Los dos?

    ¿Nosotros?

  • Somos, seremos

    Ya no quiero amor,

    sólo sexo.

    Quiero que me mires con deseo,

    que me transmitas anhelo.

    Quiero ser tu cisne negro,

    que se convierte en blanco por las noches.

    Quiero que te derritas,

    que se me manchen las braguitas.

    Quiero ser tu Ron más dulce,

    quiero darte sexo en verbena.

    Porque el amor ya ha llegado,

    el amor ha derrumbado,

    arrasando,

    rompiendo,

    amando.

    El amor se ha convertido en sexo.

    Un hecho,

    sin firmar

    pero sí pactado.

    Eres,

    soy;

    somos.

  • Soledad

    Sólo, recuérdame en tus

    noches más frías,

    marchitas.

    Anhélame.

    Deséame.

    Búscame.

    Y bésame.

  • Agujeros

    Es como si me costara leerte, libro del corazón roto. Como si cada palabra me rasgara, atravesándome, hundiéndome en el dolor. No sé si serán los protagonistas o las comas, creo que son los párrafos, cada punto y seguido; como una interminable carrera. Hostias de palabras, me abofetean.

    ¿Por qué?

    Porque, tal vez, siento los sentimientos que sienten los personajes o, que sintió la autora al escribirlo, o la narradora.

    Se me agujerea el alma, se me cristalizan los ojos.

  • Arrójame

    Arrójame a las hojas muertas, negras.

    Lánzame hacia estas y aquellas.

    Demuéstrame que Sí y, después, que No.

    Desintégrame por dentro, sácame los órganos; el corazón, para no sentir más, por favor.

    Y, entonces, el vacío será cómodo, dentro de la cotidianidad.

  • Yo

    Aun así, se me cristalizan los ojos.

    Y se me sigue rompiendo el alma.

    Se me enorgullece el corazón de tantas cicatrices, sobretodo, de aquella tan profunda. Que la odio con todo mi odio y, a la vez, la amo con todo mi amor. Porque me ha enseñado a sobrevivir, y no es por despreciar a las otras, pero es que sólo fueron rasguños reparables o, quizás, más quebrantables.

    Porque el amanecer ya está aquí, rozándome los labios, acariciándome el pelo; me dice que viva, joder. Me lo grita a cada instante, con cada rayo.

    Estallo.

    Y me vuelvo a levantar aunque, unas cuantas veces, me quedé abrazando el suelo. Hasta lo quise que, aunque era feísimo, fue queridísimo.

    Porque soy amante de las margaritas, las marchitas, las que se quedan en ceniza, las que se mueren por haber sentido demasiado.

  • Tal vez

    Quizás se trate de mirarse el alma a través del espejo.

    Quizás se trate de salvarse justo al instante que te tiras por el borde del precipicio.

    Quizás se trate de caerse boca abajo y, aun así, sentirse flexible, como quien nunca se rompe.

    Quizás se trata de dejarse llevar por la corriente del viento.

    Quizás se trate de morirse por un beso y, de tanto morirse, acabar dándolo.

    Quizás,

    tal vez,

    quizás.

  • Sueños y desastres

    Mil cosas por hacer,

    es el atardecer y,

    los deberes sin acabar.

    La cama deshecha,

    como mi vida,

    y llena de ropa.

    Un vaso de leche

    por terminar,

    mi bigote manchado

    de Neskuik.

    Un trago de vez en cuando y,

    me pierdo entre letras.

    Un libro por terminar,

    y mil sueños por

    hacer nacer.

    Spotify puesto,

    suena aquella canción.

    Otra ensoñación.

    Y aun mil cosas por hacer.

  • Besos y miedos

    Quiero contarte que perdí a la niña que llevaba dentro.

    Quiero contarte que fluía por mis venas pero que, ahora, ya no.

    Quiero contarte que ya no sé vivir, que la revolución ya no la palpo y, a la locura le tengo miedo.

    Que aun así quiero intentarlo, surfearla. Vivirla.

    Quiero contarte que tengo ansias de besarte, pero que no puedo hacerlo. No debo. ¿O sí? Tal vez, si lo hiciera, saldría corriendo como una cobarde. ¿O me estaría volviendo loca? Otra vez..

    ¿Cómo hablarte susurrándote al oído, versándote o, mejor, besándote?

    ¿Cómo?

    ¿Cómo hacerlo sencillo y no complicado?

    ¿Cómo?

    Cómeme la boca y quítame todos los miedos.

  • Coraje

    Y es que tengo miedo a darlo todo y que, luego, no se me dé lo merecido.

    Y es que tengo miedo a querer tanto hasta romperme y, aun así, me rompo igual. Acuchillándome, agujereándome.

    Tengo miedo a no saber quererte, ni a conquistarte instante tras instante.

  • Respiraste

    Respiraste mi aliento, cansado y sucio. Noté el tuyo en mi cuello, soplándome, rozándome.

    Yo y mi torpeza, tú y tu destreza.

    Tiemblo sólo al recordarte, al verte en mis ensoñaciones, ñoñas e idílicas.

    Tuvimos que marcharnos pero, aun así, bailamos.

    Me he encariñado a ti, cielo.

    Somos tan opuestos; tú chillándome con palabras, yo hablándote en silencios.

    Lloro lágrimas saladas, amargas y endulzadas. Rabia, mucha, por no haberte besado justo al momento oportuno.

  • Pero

    Pero yo, no soy ella y nunca lo seré. No podré serlo porque entonces ya no sería yo. Y, quisiera serlo, para que me quisieras, como yo te quiero a ti.

  • Regreso

    Salí de casa a las doce menos cuarto,

    con tacones y falda negros.

    Una chaqueta de cuero,

    y unos pendientes de aro.

    La noche estaba oscurecida,

    porque el ticket de ida

    era caro, y el de vuelta, raro.

    Rodando por la ciudad,

    observé las farolas encendidas y,

    también, recordé tus ojos.

    -Un cielo esclarecido-.

    Porque hacía mucho frío,

    y hubiera querido que hubieses venido.

    No dejarme sola en medio de aquel lío,

    estaba demasiado perdida,

    demasiado enloquecida, sin saber,

    el camino de regreso.

  • Ilusión

    Vamos lentos,

    porque nos estamos reconstruyendo.

    Yendo pieza por pieza.

    Zarpando a nuestro rumbo.

    Volando, recargando armas,

    apuntando a la bala.

    Alas, sonrisas, ¿amas?

    Ninguno de los dos sabemos

    que nos estamos engañando.

    Porque el amor es demasiado,

    iluso.

  • Arrogancia

    «Arranca las hojas,

    deshojadas,

    heladas,

    encantadas.

    Arráncalas.

    Margaritas ennegrecidas,

    entristecidas.

    Y un cielo de infarto,

    frío.

    Arte y mucho hielo.

    Parto y zarpo,

    entre esta neblina espesa,

    y gruesa, que se deshace,

    mientras el mar nace.

    Porque son abrumadores

    éstos días azules

    y éste sol de la infancia.»

  • Gime

    Gime, gime fuerte,

    gime todo lo que puedas.

    Gime hasta romperte las cuerdas vocales.

    Gime hasta asustar las paredes.

    Gime hasta estallar,

    hasta armar el desastre, el caos.

    Gime hasta volverte loco.

    Gime, tanto, que la vida te diga: «Joder, si que vives.»

  • Porque

    Porque, al fin y al cabo, yo sólo sueño, entre letras, con historias escondidas en los libros.

    Porque, yo sólo tengo antojos, de duración larga, difíciles de conseguir, imposibles. Se quedan atascados, atados.

    Y es que, ya no sé vivir, se me va el ansia de querer. Porque el no poder hace que se te alcen murallas a tu alrededor, privándote del poder de vivir.

    ¿Y para qué asegurarme un futuro al día de mañana? ¿Para qué? Si yo sólo quiero vivir el hoy. Pero nunca será vivido. Siempre será un instante, largo, escurridizo.

    Escuece, escuece tanto que es el acto de no sentir; ni por fuera, ni por dentro.

  • Palomas

    Tirando la ceniza en el suelo,

    de nuestro fuego,

    lento.

    Calentándose,

    volviendo a renacer.

    Rasguños,

    volviendo a florecer.

    Cicatrices cicatrizando,

    amarrando los Te Quieros,

    los anhelos.

    Ya no hay palomas,

    ya no.

  • Vivo

    No quiero que me rompan más,

    no quiero que me estrellen,

    no quiero verdades dolorosas,

    ni pasados quebrantables,

    que asustan,

    que te hacen largar hacia un futuro

    inexistente, impalpable, intocable.

    Quiero heridas cicatrizadas,

    quiero sonrisas sinceras,

    alegría que no se acaba.

    Quiero un dolor ajeno,

    un recuerdo bonito en invierno.

    Quiero un presente existente y vivo,

    muy vivo.

  • Fuego

    Veo el sonido desgarrador de la noche,

    que desprende pudor y a la vez, temor.

    Se me atraganta el corazón en la garganta.

    Y, quiero luz, y quiero vida, y quiero día,

    y quiero primavera, una nueva era, esta.

    Y ando por las calles, oscuras, y me

    atraganta el miedo.

    Y quiero ser, un alma salvaje, y quiero

    ser un alma libre, y quiero ser un alma viva,

    con fuego y también hielo,

    pero con mucho fuego..

  • Verso

    Quiero ser,

    pero contigo,

    amigo.

  • Díselo

    Universo,

    dile que amo sus raíces.

    Universo,

    dile que amo sus cosmologías.

    Dile, también, que amo su corazón.

    Y, dile, que adoro su razón.

    Dile, dile, que me encanta su forma de ser.

    Universo, dile, por favor,

    que halago sus ojos, su sonrisa y su rostro cada instante de mi vida.

    Dile, que no falte, que le quiero, que amar es aun muy fuerte, o temprano, quizás.

    Dile que me gusta, que me encanta y que me enamora.

    Pero tú, Universo, ¿lo has visto? No por fuera, sino por dentro.

    Tampoco has visto como anda,

    su rumbo por la vida.

    Y, lo sé, que el físico es lo de menos.

    ¿Pero tú lo has visto Universo?

    ¿Lo has visto también por fuera?

    No, creo que no, porque sino,

    no te hubieras enamorado como yo.

  • Retrospección

    Entonces, sentada en el sillón de aquella habitación, cerró los ojos. Retrospección.

    Immersión en una profundidad demasiada esclarecida.

    La mujer, de cabellos anaranjados, empezó a hablar y ella, en su memoria, se imaginó a una niña -ella- en medio de un bosque en abundancia de sentimientos y un alma poco florecida. Descubrió como la tenía rota y vacía, muy vacía y muy rota, muy, muy, rota.

    Descubrió como temía al mundo y a la vida, como temió, como se amó y se quebrantó. Era, sin más, una niña alcoholizada, vulnerable ante la immensidad de aquel mundo. Era, una niña astustada.

    Y comenzaron a asaltar las preguntas, preguntas maleducadas, inadecuadas.

    Después, después de que la narración terminara, al instante, abrió los ojos. Y, se encontró, otra vez, en la habitación sentada en el sillón.

    La mujer, de pelo anaranjado, la invitó a sentarse en una silla. Aceptó y, al instante que lo hizo, segundos eternos y una mirada analizadora, se lo preguntó como una bomba, un disparo en el corazón. «Cuéntame qué has visto». «He visto a una niña que era feliz».

    Ella, era yo.