Categoría: Escritos

  • Nene

    Ponme una tirita nene,
    que me estoy desangrando.
    Nene, que no, que esta no sirve.
    ¿No ves que me estoy ahogando?
    Que muerdo,
    vigila que te atraco a corazón frío.
    Espada y arma,
    ayer y hoy.
    Un futuro muy cierto;
    no estaré.
    Moriré.
    Nene, esa tirita hace que me duela aun más.
    Mi alma,
    corazoncito aguanta.

  • No lo saben

    Que no saben lo que es el sexo,
    ni lamerte entero,
    ni crear un encuentro furtivo.
    Tampoco saben contar estrellas,
    a tu lado.
    Que no saben amar, joder.
    ¿Qué se han creído?
    Que tú eres mi poesía; toda.
    Cada palabra endulzada,
    cada mirada encanelada.
    Cada beso es como una bala florecida,
    enternecida.
    Míranos,
    el amor brilla internamente
    mientras bailamos lentamente.

  • (Risa maléfica)

    Me descojonan los hipócritas, la ironía y el mal humor.
    Que me mata, y me remata.
    Y me aplasta,
    y me ahoga.
    Puede ser y puede suceder,
    pero lo que no tolero son los restos que se incrustan en mis pulmones;
    toxicidad y negatividad.
    Malas vibras, y grietas abiertas.
    En abundancia,
    demasiada falacia.
    ¿Qué eres, papá?
    ¿Qué quieres?
    ¿Dónde estás y para qué?
    ¿Para qué sirve la ira cuando puedes ir en sintonía con tu hija?
    A corazón abierto,
    cicatricado sin solución ya.
    Pero,
    pero,
    pero…
    Me enmudezco,
    no me encuentro
    y me pierdo.

  • Yo

    Esa soy yo, te guste o no.
    Y qué,
    ven,
    ven
    que te comeré.
    Te arrancaré las entrañas,
    las deshauciaré de tu ser
    y las machacaré.
    Como una flor floreciendo,
    como una mariposa naciendo.
    Y me siento,
    y me quedo,
    me quedo.
    Que sé que luego volverás,
    volveré
    y renacerás.
    -Metamorfosis-.

  • Acojonante

    Me acojona que te vayas con otra,
    que dejes de sentir por mí,
    y te rompas.
    Que nos marchitemos,
    que nos apaguemos.
    Me acojona que te acojone que me pueda ir.
    No lo haré;
    me quedo
    y me quedaré.
    Porque te amo y te amaré,
    y aunque haya momentos en los que me entristezca,
    que piense demasiado
    y me oscurezca,
    soy, mucho ser.
    Soy humana y me puedo romper,
    debo hacerlo,
    estoy en mi derecho
    porque puedo y quiero.

  • Sexo

    Sentí como tus dedos se introducían en mí, haciéndome estremecer, gemir y volar.
    Y luego tus manos recorriendo mi cuerpo.
    Creamos poesía, fuimos alegría.
    Y más que sesos y huesos fuimos alma.

  • Siendo humamos

    Quizás el pasado no vuelve en todo su ser pero la persona sí. Y quizás tampoco sea la misma.
    Hay veces en que las personas cambiamos, crecemos y maduramos. Y siempre será así. Pero hay muchas veces que la fase de la madureza se queda estancada, y no arranca, no avanza.
    Y yo me pregunto ¿Por qué las personas vienen y van? ¿Y por qué unas vienen otra vez y les cuesta irse?
    Y pasa, y sucede.
    Tuve malas sensaciones, y vibraciones en aquel pasado. Y aunque me aportó buenas cosas, porque gracias a ello aprendí y crecí, también me brindó una mala desgracia.
    No hay porqué culpar a nadie, ni a ellos, ni a mí. Porque ya no. Hay que madurar, ser persona y ser humana.
    Y que no pasa nada, pero en el fondo sí pasa.

  • Aquello

    Dos días sin ser yo,
    y pensándome que está pasando;
    algo.
    Aquello que no tiene cura,
    aquello que te rompe a llorar
    y te hace gritar.
    Necesito salir,
    salir a flotar
    y si puede ser,
    volar.

  • Se abre el telón

    Escribir, sentir y bailar mientras la lluvia cae y se mata al llegar al piso.
    Aquí estoy, queriéndote.
    Sintiéndome serena;
    soy arena y oceáno.
    Volcano en erupción,
    justo, cuando te veo,
    y te acercas,
    y me besas.
    Vuelas,
    estando a diez mil metros sobre el cielo.
    Somos ecos de nuestras almas,
    somos más agujeros que alas,
    aun así,
    amas.
    Y, sin querer, estallas.

  • Luz parpadeante

    Sentirse naufragar en un mar sin náufrago, y estar ciega porque desde donde estás hay exceso de niebla. Un iceberg que crece invadiendo el interior de tu cuerpo. Y no sabes, tampoco quieres. Ojos tristes, ojeras marcadas. Pelo despeinado, poco arreglado. Y marcas; son cicatrices que te quedan. Secuelas; que no se marchan, que no se van. Que intactas están. Y mueres internamente, reviviendo un dolor intermitente.

  • Un ojalá

    Me gustaría imaginarnos a nosotros en un futuro muy lejano, agarrados de la mano y sujetándonos las almas por estar enamoradas.

    Me gustaría sentirnos allá en el mar y volar aun siendo ancianos. Porque se puede si se siente detrás de la piel, en el infinito del corazón.

    Expresar, siempre. Y amar a pesar de todo. Que somos desiguales, lo sé. También inciertos. ¿Pero qué nos puede impedir bailar al son de la melodía de la luna?

    Un viene y va, un estoy porque soy. Porque voy, voy.

  • Siempre tú

    Bajo la luna,
    encima del sol
    y entre las estrellas estás tú.

  • Vacío

    Fui tierra trágame
    y océano libérame.
    Fui mundo absórbeme
    y precipicio tiráme.
    Hacia lo sucio, amargo y grave.
    Hacia el vacío,
    eres mío,
    agujero frío y helado.
    Congélate,
    descerebrado.
    Mal criado
    y verbalizado.
    Conjugado en tiempo pasado,
    siempre regresando,
    nunca terminando de irte.
    De esfumarte,
    de evaporizarte.

  • Saltar y volar

    A veces me preguntan si lo que escribo es real, ¿Será?
    Escribo para sobrevivir ante el mar de sensaciones que florecen en mí. Que surgen y flotan y no quieren ahogarse.
    Flotar,
    flotar
    y saltar.
    Amar y odiar las palabras,
    un tipo de tregua y guerra.
    Una emoción que explota y aflora, y no se detiene. Y se humedece.
    Y vibra.
    Tanto que te hace llorar lágrima amarga.

  • Así

    Somos humanos, y explotamos. Porque no hablamos lo suficiente, no nos expresamos. No decimos, no amamos. No soñamos. Somos títeres de esta sociedad que nos lleva hacia un cánon desigual desilachándonos el corazón.

     

  • Quererse

    Y de repente un vacío te invade y un agujero se crea en tu interior, agrandándose hasta hacerte explotar. Pero es hermoso, y aunque sea doloroso, no hay quien te quite ese sufrimiento. Recreándote, reencarnándote. En otras pieles, en otro tú. Siendo, otra vez, humana. Repetirte y autoconvencerte de que eres, y estás. Ya no hay marcha atrás. Quiérete mucho y volarás.

  • Loba

    Y quizás me vuelva loca, sí.

    Y quizás esté echando ira por la boca, también.

    Y quizás sea otra loba,

    ahorcándome en el precipicio del alma.

    Porque desgarro mi corazón volviéndolo a construir;

    lo lamo,

    y lo relamo.

    Y lo vuelvo a machacar,

    a maltratar.

    Lo tengo entre mis manos

    mientras se ahoga en un río lleno de órganos.

    Es necesario morir una vez para saber lo que es vivir y,

    aun así, revivir.

  • Atropellos

    Me atropellas,
    y luego destellas estrellas.

  • Guerra

    ¿Cómo salir de lo sucio, amargo y tóxico?
    ¿Cómo?
    Libérate,
    libérame,
    libéranos.
    De esto, eso y aquello.
    Que quiero y no puedo.
    No puedo.
    No.

  • Fuego y ceniza

    Es tóxico nena,
    es malo,
    es oscuro.
    Es tóxico nena,
    no vuelvas con él.
    Menéate,
    desenrédate,
    deshazte.
    Tóxico, muy tóxica es esa relación.
    Uno vuelve otro se va,
    y volver a empezar.
    Estirar y aflojar la cuerda,
    y no detenerse.
    Entrar en bucle, en aquel círculo imposible de salir.
    Nena, que no, que ya no te quiere.
    Y si te quiere no lo siente,
    lo hace mal.
    Que te pudre.
    Te pudre.
    Te marchita por dentro y eso, eso, es malo.
    Muy malo.

  • Llovizna

    Y llueve,
    llueve mucho,
    aquí,
    en mi corazón.

  • ¿Quién brilla más?

    Y ya no sé quién brilla más,
    si tú o yo.
    Porque no se trata de resplandecer por fuera.
    Se trata de morder y matar,
    de machacar,
    de acabar,
    marchitar todo aquello que no vale.
    Y renacer,
    cada vez que sea necesario.
    Y no tener miedo a perder,
    porque el perdedor es más que un ganador.
    Y para triunfar hay que haber perdido mucho también,
    sin querer y porque sí.
    Y ya no sé quien brilla más.

  • Nosotros haciendo magia

    Tus dedos son magia,
    y tus besos,
    y todo tu ser.
    Tú eres poesía,
    la que entra en mí
    y me invade de sensaciones,
    de emociones.
    Mucha humedad
    y poca tregua.
    Guerra,
    y vida a montones,
    a estaciones,
    a canciones.
    Y un hogar,
    tú eres el mío.
    Y vaya si río;
    escándalo.
    Míralo de frente,
    agárralo
    y asustalo
    -del miedo te estoy hablando-.
    Porque cuando estoy contigo soy océano,
    ola colérica.
    Soy tierra
    y volcán.
    Ave que no cae.
    Relámpago instantáneo,
    lo que siento cuando tú me acaricias,
    y me das caricias;
    con tus manos.
    Y estallo,
    de placer.

  • Ya marchitó

    A veces siento que no estoy, que soy sombra y humedad. Me desvanezco y me voy. En ese instante, mi cerebro deja de funcionar, y se queda mudo durante un tiempo indefinido. Y lo siento, más con el corazón. Y no puedo, me veo en el fin. Porque no soy; en cuerpo sí, en alma no. Cada vez se me complica más la vida. El querer avanzar y estancarse, y quedarse. Quedarse. Revivir en un intento suicida de amor para acabar volando más alto que nunca. Y gritar, y volar. Gemir. Mucho. También sentir. Nadie sabe, ni comprende, el sentimiento aquel de no sentir. De pudrirse ante alguien que ni siquiera se percata de tu corazón a medio florecer.

  • Grito de auxilio

    No te vayas de mí. Aunque me vuelva loca, aunque me ausente. Aunque deje de sentir. No me dejes sabiendo que te voy a herir. Porque lo haré. Me matará, me dolerá y me marchitará. Decayendo en la oscuridad. Y te pido disculpas. Yo también sufro como tú sufres.
    Ya lo sé que me estoy adelantando a los hechos. Tengo miedo. Por favor, sujétame, agárrame la mano. Aunque te duela y te mate por dentro. Estaremos bien, lo estaré. No te preocupes, todo pasa. Será una etapa y se pasará como pasa la vida.
    Corazón, no te asustes. Ven. Soy yo pero fuera de mí. Aún así, volveré a serlo. Siempre estamos siendo, por eso mismo volveremos a ser. A estar. A sentir. A amar.
    Perdóname otra vez. No lo elegí, no fui elegida. Nadie lo eligió. Fue así. Sucedió porque sí.

    PD: Te quiero, en gerundio.

  • Somos

    ¿Y cómo describir la sensación de que cada vez te quiero más?

    Llegar a amarte y seguir haciéndolo,

    queriendo y sin querer y porque sí.

    Te introduciste en mí en aquel primer ir y venir,

    en aquel entrar y salir.

    Y te quedaste, y me quedé.

    Nos miramos como la primera vez,

    lo seguimos haciendo volando en aquel placer.

    Porque llegué, te miré y sorprendida me quedé, allí de pie.

    Un beso en el aire y un «Te quiero» en la mirada.

    Viniste hacia mí, me llevaste hacia ti.

    Introduciéndonos en un placer inolvidable, único e inquebrantable.

    Volar, y soñar, y volver a volar.

    Y mientras la música sonaba, creando un momento que jamás se repetirá, me sumergí en un mundo ajeno a ellos.

    En tu mundo, en el nuestro.

    No había palabras, sólo alas,

    y gemidos en nuestra canción de amor.

    Un nido ideal y a la vez realista, que se movía al compás del sonido que hacía un violinista.

    A veces breve, a veces largo.

    Grave o agudo.

    Amargo y dulce al mismo compás.

    Un sentimiento de felicidad máxima al terminar, unas sonrisas que irradiaban complicidad.

    Un «Te quiero»,

    un «Te amo»

    y un lo siento,

    aquí, muy adentro.

    14:04 h.

    19, de Junio del 2019

  • Corazón, quédate

    Y no lo sé si seguiremos siendo en un futuro,

    o serás con alguien más.

    No lo sé, no lo sabes.

    Lo que siento con certeza es que te amo,

    y si y no,

    quizás,

    tal vez.

    ¿Pero y si siempre?

    Un remolino de emociones siento en mi estómago;

    paz,

    y mucho amor.

    Cariño y ternura.

    Un cielo iluminado,

    esclarecido

    con nuestras miradas que resplandecían.

    Y flores del alma floreciendo,

    ya no me estoy marchitando.

    Voy rumbo hacia un futuro incierto pero preciso.

    A veces temo resbalar y caer,

    y que el estamparse contra el suelo duela.

    Y sé que el impacto será más el susto que el dolor, porque, este, vendrá en un futuro simple, pero complicado.

    Y hartado de sufrimiento.

    Sentiré que fue, y ya fue, hermosamente duro y frágil.

  • Mi amor

    Te observé detenidamente, te veías muy hermoso. Tus facciones oscurecidas o iluminadas en la noche, dependiendo de la luz de la luna. Eras perfecto. Con aquella mirada tuya perdida en el horizonte de la ciudad iluminada. Y, luego, tu rostro resplandeció de curiosidad. «¿Por qué hay más luces rojas en un lado que otro?» Preguntaste. Yo iba fotografiando mentalmente cada retrato de ti. Pequeños movimientos imperceptibles a los ojos de la gente pero perceptibles para mí. Tu belleza, en aquella perspectiva, alcanzaba lo supremo. Eras, ni más ni menos, un ser, un humano, una persona pero con una diferencia; que eras hermoso por fuera y por dentro.

    Tu sabiduría, tu lealtad, tu confianza y tu amor por los demás, y por mí. Eras distinto, en el buen sentido. Eras honesto y divino; una divinidad del cielo, del planeta, del Universo.

    Estaba enamorada de ti, y con la ventaja de que no te ponía en un altar. No te idolatraba. Porque me enseñaste cómo eras realmente desde un principio. Tanto lo bonito como lo oscuro.

  • Es lo que hay

    Y asúmelo. Ya no te quiere, ya no te ama. Y seguro que te quiso y te amó, pero ahora ya no. Y hay que aceptarlo y seguir. El tiempo pasa y los sentimientos cambian, y muchas veces no son correspondidos. Ni hacia una persona misma, ni hacia la otra.

  • Un día

    Un día no podré parar de llorar y me convertiré en agua endulzada.

  • Caerme, y romperme

    Ya lo sé que me quieres, pero un día te irás, me dejarás y me quedaré sola muerta del asco. Porque cuando ya no estés, ¿Qué? Yo ya no seré.

    ¿Sabes? La gente, las personas en sí, son muy mal pensadas. Siempre ven la parte negativa de todo, lo trasgiversan todo. Cambian el sentido real de las acciones, y las palabras.

    Y yo ya estoy harta. De no ser querida, de que no me acepten, de que me maltraten psicológicamente. Y ya lo sé que no es un maltrato en abundancia, pero duele y desgarra poco a poco el alma.

    Estoy cansada, agotada, exhausta. De que me griten, de que me traten con mala gana. De acabar llorando por las noches como un gato medio vagabundo abandonado por las calles de cualquier ciudad, aullando sin piedad.

    Me siento sola, y herida.

  • Sociedad

    Aquí se sigue hablando de que las mujeres tienen que tener todo el amor del mundo. Que si se las tiene que enamorar para conquistar y que, una vez conquistadas, seguirlas enamorando. Que si se las tiene que mimar, cuidar y consentir. Pero, ¿Y los hombres qué? A ellos también hay que conquistarlos enamorándolos y, una vez estén conquistados, seguir enamorándolos. Comérselos a besos, a caricias y a acciones. Consentirlos y mimarlos. ¿Por qué la mujer siempre tiene que ser la víctima y la débil? Que al revés también se puede, y se debe.

    La mujer es fuerte y el hombre también, los dos a partes iguales. Por y para siempre. Porque son personas, son humanos. Somos.

    Estoy harta de ver como la mujer es victimizada, y también estoy harta de ver como lo es el hombre. ¿Por qué ellos tienen y deben ser caballerosos? Son víctimas de que tienen que llegar a la altura de un hombre «ideal». Y eso es lo que no se visibiliza. Sólo se ve y se alza la voz con la mujer maltratada y violada. ¿Pero y los hombres?

    Ellos tienen sentimientos, porque son humanos. Y lloran. Sí, lloran. Eso es sentir, con el corazón.

    Y me agota el hecho de que sólo las personas vean una parte de la realidad. Hay muchas más realidades, de todo tipos.

    ¿Sabéis lo que falta en este mundo? Tolerancia.

    También estoy cansada de que la sociedad no normalice que dos mujeres estén y sean, y lo mismo con dos hombres. O con el poliamor. Y otro tipo de relaciones que puedan existir en el mundo. Lo que sea. No importa cómo sea. Y no me gusta nombrar porque no deberían ponerle nombre a este tipo de relaciones sexuales y no sexuales. Que tampoco son un tipo. Simplemente es amor. Y ya.

    Y estoy harta, exhausta.

    Ojalá existiera más amor y menos odio.