Categoría: Escritos

  • El siguiente capullo

    ¿Y vas a ser el siguiente que me va a romper? Y no el alma, tampoco el corazón. Simplemente, me harás un rasguño que quedará como cicatriz para toda la vida. Y lo sentiré, se me perforarán los huesos, la sangre de mis venas dejará de correr por ellas. Sólo durante un segundo. Uno que será eterno, quizás demasiado ebrio y muy profundo. Negro. Así será el segundo: oscuro.

    Porque siempre me pasa igual.

    Porque me he roto el corazón cinco veces, tropezando con la misma piedra. Por idiota, sí, por caer rendida en los pies de un idiota. ¿Y qué más da ya? Si todo me sale mal. Una y otra vez, sin parar.

    ¿Sabes qué?

    Quiero volar.

    Quiero volar muy alto. Ser pájaro y no matarme contra una ilusión. Porque son transparentes, y cuesta un cojón distinguirlas. Mira, tu cojón, el que te faltó para alcanzar mi corazón. Qué jodido debes estar ahora.

  • Ya nadie cree nada

    Y, antes de salir, te vi. Y sonreí porque estabas mirando las ventanas de mi bloque.

    ¿Qué pretendías? ¿Encontrarme?

    A mí nadie me va a encontrar, pues estoy más perdida que la luna en pleno día.

    Que si pretendes buscarme, suerte porque no lo lograrás. Jamás.

    Y si un día lo consigues, si consigues descifrar mi alma, mi mirada, ahí, justo, detendrás tu tregua hacia mí.

    Y es que he sido rota varias veces.

    Por personas,

    por momentos,

    por recuerdos.

    Ojalá no te detengas en medio de la batalla.

    Ojalá luches hasta quedarte seco completamente.

    Sé, con el pedazo que queda de mi alma, que será difícil. Soy complicada. Y cada vez más. Voy a peor. Lo han hecho ellos, y no es por culpar, es simplemente mi verdad. Mi jodida verdad.

  • Raudal

    Porque, sin querer, rozarás tus dedos, pasándolos por encima y notarás las puntas afiladas de mi alma. Son cristales puntiagudos, demasiados. Y se van dividiendo en partes cada vez más pequeñas hasta diluirse en mis pupilas. De ellas nace la lluvia, cayendo a raudales, destruyendo todo a su paso. Destruyéndome.

    Sí, nunca lo consigo.

    Me derrumbo.

  • Estamos

    Te quiero como juego,

    te quiero para sexo,

    te quiero para ratos.

    Y no te enamores de mí,

    que luego jodido estarás.

    Estamos jugando con el fuego,

    y que sepas que quema demasiado.

    Estamos teniendo sexo,

    que acabará en deseo.

    Estamos queriéndonos a ratos,

    sólo para jugar con el sexo y matarnos del deseo.

  • Placer

    Fue placer durante un instante,

    luego dolor.

    El fuego quemaba nuestros corazones,

    te lo vi en la mirada.

    Achicabas los ojos mientras me observabas, y yo a ti.

    Fue placer sólo un instante.

  • Quiéreme

    Quiero que me quieras,

    y no me desees.

    Una vez me desearon,

    y me desgarraron el alma.

    Me sentí objeto,

    me sentí barro,

    me sentí lluvia

    y cristal roto en pedazos.

    Quiero una noche amanecida a tu lado,

    y que al mirarme a los ojos me transmitas amor, mucho.

    Quiéreme un poco.

    Y es que no hay ni uno que piense con la cabeza.

    ¿Tú sí?

    ¿Acaso te importo?

    Yo creo que muy poco,

    pero ojalá sea el suficiente como para que me cuides, me mimes y me ames.

    Ya sé que son pocos días, que nada perdura y que todo se va a la mierda rápidamente.

    Pero, quiéreme.

  • A vosotros

    Que sois mi motor, los que me sentís a quilómetros de distancia. Los que me leéis, así, porque percibís las palabras. Que captáis mis mensajes, todos con distintas perspectivas y eso es lo más hermoso del mundo. Los que gastáis vuestro tiempo en escribirme y sacarme un sonrisa, así, porque sí.

    Y es que sois alma enternecida, sois corazón lleno de amor. Vosotros, a quienes quiero, y no por ser más y mejor, sino que os quiero para pasearnos cualquier día por las calles en alguna ciudad y ponernos a charlar, de poesía, de letras. Tomar unas cuantas cervezas. Conocernos. Conquistarnos con las frases y llegarnos al alma y decirnos: «Joder, nos sentimos». En el acto de leernos mutuamemte, claro. Y comprendernos y entender que somos de semejante familia, con distinta sangre, pero con la misma sangre. Aquella que recorre por nuestras venas cuando escribimos.

    Agria,

    eterna,

    distraída,

    feliz

    o depresiva.

    Y más.

    A vosotros, que estáis.

    A vosotros, mis lectores.

  • Rebelándome

    Mira, lo siento pero yo no estoy hecha para este mundo de mierda. No entro en una sociedad de borregos, no soy de ella. Porque me salgo de las reglas, las rompo. Y me pierdo entre mis pieles, mis cicatrices y mi corazón rasgado. Porque he llegado al punto de querer ser pájaro, salir de la jaula y volar. Y conseguirlo. Ir de lugar en lugar, estrellarme si es necesario pero con los pies alzados del suelo. No me interesa madurar, mucho menos ganar, ser rica o tener poder sobre algo.

    No soy ya marioneta, tampoco títere. Soy dueña de mí misma. Rompo la norma, porque sí. Porque yo quiero. Sólo quiero vivir, vivir entre letras, perderme en palabras y reencontrarme en frases. Introducirme en el caos, en mi jodido desastre, y experimentar un orgasmo de poesía. Y es que de ahí sale mi alegría, mezclada entre penas.

  • Sorry

    Y lo siento si tengo el corazón cerrado, si soy de alma gélida.

    Lo siento si no siento tanto como antes, si no lo expreso. Si me encierro en mí misma.

    Pero es que vivo con cristales en los ojos, con temblores en mi cuerpo y miedo en mi alma.