Categoría: Escritos

  • Luciérnagas

    Mis Navidades han cambiado. Y no quiero ilusionarme pero has aparecido tú. Creo que a partir de ahora todo será distinto. Porque me cantas con palabras, no disparas balas, sino bombas de amor y me cuelgas sonrisas en mi alma.

    Las luciérnagas estaban en el cielo, parpadeantes, disparando chispazos de felicidad, como nuestros ojos, que brillaban a la luz de la luna.

    Y volé, porque me sentí en una nube, contigo.

    Volé, en aquel primer beso que te robé y en los de después que me robaste.

  • Volar

    Quiero hacernos el amor;

    no quiero sexo,

    tampoco follar,

    ni fornicar.

    Quiero saltar,

    cantar,

    bailar

    y volar.

    Quiero desmayarme en tus brazos, abrazos, y morirme por darte un beso.

    Y que me los robes tú.

    Y no quiero perderte,

    ni que estés en mi lista de capullos.

    Tampoco escribirte una carta con mala gana, amargura y pena en mi alma.

    Aun así, quiero volar.

  • Noche mágica

    La luna nos acompañaba en nuestra guerra hacia nuestros corazones, tiernamente entrelazados, los que palpitaban rápidamente sin querer.

    Absorta me sentía, en otro cielo, en otro mundo, en otro Universo.

    Mi corazón floreció, de él nació una pequeña rosa roja cuando sus sentimientos salieron y sus palabras empezaron a fluir.

    Volé, voló, volamos.

    Yo también fluí. Y sonreí, y reí. Y, luego, me puse a temblar. Miedo; al primer beso, al amor. Miedo al dolor.

    Y es que el primer beso es jodido, pero el amor. Y no quiero hablar del dolor, el sufrimiento. La angustia, la desesperación y el llanto.

    Se me cristalizaron los ojos, sólo un poco.

    Fue romántico, una noche mágica.

    Mi primera noche mágica.

  • Agotadísima

    Quizás entiendas lo que es estar cansada, pero no agotada de alma. Mi corazón se arrastra y va con demasiada calma. Dice que no puede pero aun le queda un largo camino por recorrer y no puede desistir, no en ese momento. Pronto, aun no.

    Quiero un simple empujón, un soplo que le haga llegar hacia el segundo escalón.

    ¿Podrá?

  • Acoso

    Y tienes miedo, estás asustada y huyes. Pero el miedo sigue palpitano en tu corazón. No tienes tiempo de pensar, sólo reaccionar. Corres, corres con toda tu alma. Y vas girándote. Compruebas. Pero el miedo no se detiene. Sigue y sigue. Y cuando llegas a casa, sigue aun más. Tus ojos están cristalizados, ya desde hacía rato. Y tu cuerpo agotado de tanto correr sin parar. Y es que te metes entre callejones ¿cómo sabes si a la siguiente te lo vas a encontrar? ¿cómo sabes si va a haber otro psicópata? O, mira qué casualidad, el mismo que te persiguió. Que jodido miedo.

    Porque es de noche y el cielo está estrellado, no te da ni tiempo a observarlo porque no te detienes. Esta vez no.

  • Invierno

    Y era un día nublado, frío. Estaba en invierno y, ella, se lo pasó mordiéndose las uñas mientras intentaba concentrarse en el trabajo. No podía, estaba ausente, y absorta en otra vida.

    En otro mundo.

    No sabía, tampoco entendía, porqué las cosas sucedían de una manera y no de otra. Pero lo de ella, sucedió de una manera espontánea. Y es que se lo contó, así como quien no sabe muy bien uno  lo que hace. Luego, se sintió serena, y  un poco libre, pues lo había contado otra vez. Se sintió bien. Y aquello era lo que deseaba a cada instante: sentirse bien.

    Salió a la calle y anduvo con un rumbo definido. Sabía hacia donde se dirigía, también cómo. Un sentimiento de paz inexplicable e incontrolable, que se expandía cada vez más hasta explotar.  Porque los sentimientos eran así, bombas explosivas.

  • Buen día, mediodía, tarde o noche…

    Me sabe mal comunicaros que dejo el Blog en Standbay. Y no porque me tome unas vacaciones a mi costa, sino para centrarme en mis estudios ya que las siguientes semanas estoy hasta arriba de exámenes y trabajos.

    Volveré después de las vacaciones de Navidad, en Enero.

    Tengo que deciros, siendo sincera, que no sabía qué escribir porque durante este tiempo no he tenido mi espacio personal. Es decir, que no he tenido mi tiempo, entonces no he podido sacar mi arte creativo.

    Básicamente estoy estresada y angustiada, espero que lo entendáis.

    Si queréis leer algo mío, pasaros por mi Wattpad, donde mi nombre es Perezita y la historia se llama Rompiéndose a pedazos. Publico dos veces por semana y son microcuentos.

    Un besazo y un abrazo. Que tengáis unas muy buenas vacaciones y nos leemos en Enero.

  • Mala vida

    Voy tirando los días,

    así como quien tira mierda a la basura.

    Pero estoy bien, lo estoy.

    Que sí, no me mires así, con esa cara de interrogante.

    Voy bebiendo sorbos de la mala vida. La impura, la amarga. Y no me sientan mal.

    Aun así, me pongo a bailar delante del espejo. Y sonrío. Y río. Carcajada medio alegre. Entonces, pienso y me pienso: «No estoy tan mal. Si soy hasta un poco bonita.» Luego se me pasa, cuando me estrello contra la realidad, pura e insana. Porque me vienen los malos recuerdos; chipazos de demasiada realidad. Abundancia de ella.

  • Diciembre roto, y congelado

    Mira, ya es Diciembre. Y míralo bien que te lo pierdes. Va a pasar volando, como las mariposas en primavera.

    Y, yo, que creí en las historias de amor, todas aquellas que me enseñaron de pequeña. Las películas Navideñas, las típicas. El cliché. Y ahora que ya es uno de este mes, es cuando comienzan a transmitirlas. La pena es que sean siempre las mismas.

    ¿Quién cree en el amor? ¿Y en la Navidad? ¿Quién cree en la magia? ¿Y en la ilusión de abrir un regalo?

    Pues yo lo he perdido todo y no quiero saber nada de nadie. Sólo quiero repararme, reinventarme. Fundirme en mi propio corazón, pero soy tanto hielo, congelado. ¿Quién lo diría, eh? La chica de la risa, de las carcjadas al tiempo. Era, en pasado. Y lo sigue siendo, en presente y distinta. Rota.