Categoría: Escritos

  • Sensaciones

    Puzzle de emociones.

    Tiemblo por mi pasado.

    Muerdo, soy demonio y también ángel.

    Te quiero,

    me siento flotar, volar.

    A veces lloro y, otras, sonrío.

    Estoy felicidad,

    mis ojos son chispas de alegría.

    Cóctel de emociones.

    Nosotros.

    Tu culpa,

    fe y esperanza.

    No quiero morir de desilusión

    sino vivir un montón.

    Morirme por un beso tuyo.

    Pero sobretodo ser amor contigo.

  • Soy cielo

    Y vuelo;

    cuando me besas,

    cuando me cantas con palabras

    y me disparas balas de amor.

    Cuando me enciendes,

    cuando me haces temblar

    y cuando me haces rabiar.

    Volando soy;

    un ave,

    un avión,

    una hoja andante.

  • Queriéndonos

    Porque a veces se trata de hundirse en el alma de uno mismo y resurgir entre las cenizas.

    Aun queda fuego.

    Yo te huelo, te tengo.

    Aquí y conmigo.

    El cielo está azul celeste, hay pájaros y tú estás en mis manos.

    Nos tenemos.

    Nos queremos.

  • Encantamiento

    Antes éramos tú y yo,

    ahora somos,

    en presente y en gerundio.

    Un nosotros,

    un volamos.

    Un nos vamos

    y un queriéndonos.

    Aquí estamos,

    y no jugamos.

    Esto es serio,

    no es un cuento.

    Es un hechizo,

    es mágico.

    Porque él es mago y magia a la vez.

  • Sólo hay placer

    Una mirada,

    un beso,

    la respiración acelerada.

    Miedo y un ¿Sigo?

    Como respuesta: «Claro».

    Caricias.

    Muchos besos.

    Y ella cede,

    y él continúa.

    Nervios,

    amor

    y locura.

    Ahora el poder lo tiene él,

    ella se siente enloquecer

    y sus miedos resultan desaparecer.

    Sólo tienen deseo, y se hacen disfrutar.

    Mucho placer.

  • Indeterminación

    El miedo recorrió mi espina dorsal, los nervios se atragantaron en mi garganta. Anduve sin pensar en un destino aunque mi corazón se dirigía por instinto, persiguiendo sin querer tu olor, tu rastro, tus huellas.

    Hacía calor y era invierno. Era Diciembre ¿helado y congelado? ¿O caliente y quemado?

    Mi alma quemaba pero aun no traspasaba mi piel, aun no la calentaba.

    Entonces me pregunté si donde estaba sentada era el banco donde nos sentamos la última vez que vinimos.

    Observé el paisaje mientras la esperanza se disipaba y me decía a mí misma «Estúpida». Me culpaba constantemente. De hecho tenía el ceño fruncido, el corazón enloquecido. Pero estaba sola, y me sentía absorta en otra vida, no la mía.

  • Locura única

    Todo comenzó un 15 de diciembre.

    Ojalá ahí no se quede, ojalá continúe.

    Estoy con la esperanza agotada y la fe disipándose. Y los miedos a flor de piel, además de las dudas atragantándome. Aun así, tengo el instinto de que lo nuestro seguirá siendo salvaje, único y, quizás, inquebrantable.

    Porque se sale de la norma, rompe la regla.

    Y por cada día que pasa lo tengo más claro: me vuelves loca, amor.

    De los poros de mi piel salen chispas de locura mezclada con dulzura.

  • Ojalá

    Ojalá,

    que no deje de gustarte,

    que no deje de encantarte,

    y enamorarte.

    Que no sólo sea deseo,

    y un poco de placer.

    Ojalá,

    que me quieras por una eternidad.

    Me beses sin detenerte

    y me hagas el amor hasta quedarte inconsciente,

    cada día y de todas las formas.

  • Amor

    Las paredes temblaban y nuestros corazones alcanzaban el éxtasis.

    Caí rendida justo en aquel momento porque nos hicimos el amor mutuamente.

    Fue único, inolvidable y mágico.

    Él era mago, lo sigue siendo.

    Y es que hacía que a mí me gustara, encantándome, enamorándome.

    Sus ojos achicados, observándome, y mis manos en su pelo.

    Placer y sólo placer.

    Perfección absoluta.

    Fuimos uno, nos fusionamos.

    Y ahora enamorados estamos.

    Aquello fue amor, puro, sin grietas, sin rasguños, sin dolor.

    Volamos juntos.