Categoría: Escritos

  • Soñando

    Me estoy amoldando a la idea de que no te veré; me estoy acostumbrando.
    Ese instante, mientras me tomo un capuchino largo, en el que me imagino mi futuro: encerrada en casa cada semana y el domingo haciendo un ritual mañanero.
    Tomarme las cosas con calma, ya no sentir la brisa del aire rozándome la nariz, arrasando con todo. O tus labios cálidos recorriendo mi piel. Una sonrisa de luna media y no tener tiempo a leerme un libro, dejarlo abandonado allá en mi escritorio. Porque la vida antes -antes- era corta y, ahora, es larga -muy- larga. No hay manera de salir de esta, digo, de salir de mí misma. Estoy entre cuatro paredes, en un caos, en un lío alocado.
    Me gustaría tanto verme a mí contigo, vernos juntos en otro escenario; en la calle, a lo lejos y amándonos. Sentirnos. Y más que piel con piel, alma con alma.

  • Estos días en Marzo

    Me ha crecido el pelo,
    y estoy un poco más blanca,
    y veo luces,
    azulejos que se mueven por el día.
    -Destellos de luz-.
    No indican mi libertad,
    nombran mi oscuridad.
    El deseo de querer salir y no poder.
    -Obligación-.
    Y estoy todo el día mirando series,
    y lloro sola,
    y también río.
    ¿Lo mejor? Que fluyo conmigo.
    Que siento, que soy.
    Con lo bueno,
    con lo malo
    y lo peor.

  • Ir; en gerundio

    Quiero saber de ti aquello más oscuro,
    amargo
    y sucio.
    Quiero descubrirte;
    los huecos más escondidos.
    Quiero encontrarme contigo, otro tú.
    Aquel distinto,
    el que aún no ha salido.
    Ganas,
    ganas de reencontrarme con un tú diferente.
    ¿Nos vamos de birras?
    ¿Me invitas a aquello tan cruel?
    Lo que nunca se escuchó de ti…
    Sabes tanto de mí que es irónico;
    Tú tan poco, yo tanto.
    Quiero reescribirte,
    ser,
    sí,
    otra vez.
    Redescubrirte.
    Eres la diferencia,
    único e irrepetible.
    Inquebrantable.
    Te quiero, así;
    aquí y allá.
    Tanto si eres como si no.
    Simplemente, soy con o sin ti y,
    con eso,
    ya voy,
    hacia ti.

  • Mi voz, yo

    ¿Hay alguien que me escuche, que me comprenda, que me quiera?
    ¿Hay alguien?

    «Sí, yo» dijo la vocecita y levanté la cabeza, el reflejo lo confirmó.
    Era yo la única que podía quererse siempre si quería.

  • ¿Amor propio?

    Tener complejos con una misma por los reflejos de los espejos.
    Y que te digan,
    que te repitan,
    que lo estás.
    Y que antes estabas más guapa.
    Dos tallas de más,
    aquellos pantalones favoritos que ya no te caben, guardados en el fondo del armario.
    Y aquella blusa tan bonita, tan distinta,
    colgada en una percha para adornar.
    Que ya no eres la misma,
    que eres mucho mejor,
    porque cuanto más,
    menos prejuicios y
    un jarrón lleno de autoestima.
    Es cierto que te quieres, pero te cuesta, no por ti, sino por ellos.
    Que si te quieres comer una hamburguesa, hazlo.
    Que sea con huevo, baicon y ya si eso, un poco de ensalada, gracias.
    Con tus cicatrices y celulitis,
    con tu chichita y tus rollitos,
    que no es que te sobren,
    porque te quedan de lujo.
    No llores por querer estar perfecta,
    porque ya lo eres.
    Es un sufrimiento innecesario,
    y el dolor incrustado en tu corazón es por culpa de la sociedad;
    quítate la culpabilidad y el dolor.
    No son tuyos,
    son de ellos;
    los monstruos.

  • Ella

    La que llora porque sí,
    porque no puede más
    y se rompe.
    -Se rompe-.

  • Ella, yo

    La que se mordía los labios del dolor que sentía dentro,
    la que ya no tenía mariposas en el estómago sino gusanos.
    La que lloró sin parar una noche de invierno, helándose en su hogar, que ya no lo era.
    La que salió de fiesta para bailar,
    y se desvaneció más que disfrutó.
    La que mentía
    para no herir,
    para no sufrir,
    para no sentir.
    Ella, yo.

  • Nuestro amor

    Es tan hermoso nuestro amor que sintiéndonos rotos, acabamos con el dolor. Lo apartamos, lo hacemos desaparecer. Porque si lloramos, juntos lo hacemos.
    Y qué romántico, tú.
    Y qué desastre, yo.
    Y vaya caos,
    vaya vida.
    Ser rosa marchita,
    ser luna sola
    y nube a punto de estallar.
    Mi corazón vibra, siente y quiere. Te ama.
    Y lo siente, lo siento, por ser instante e instinto.

  • Y te diría

    Y te diría una y mil veces que no te vayas, que te quedes conmigo, que seas junto a mí.
    Que rompas la regla del amor, aquí, mirándome. Armándote de valor y diciéndome:

    -Te amo tanto, que me quedo, no por ti sino por mí. No porque puedo, porque quiero. Te siento, mi amor.

    Y yo te miraría fijamente con los ojos empapados de lágrimas, te besaría los labios y el rostro, y te abrazaría hasta explotar. Hasta estallar y sentir que no podría más.