Oye, lo siento. No es mi mejor momento. Y las palabras escritas son mis aliadas y la madureza mi peor enemiga, como dices tú.
Lo sé, lo sé. He sido una irresponsable, no debería culparte. Todo el caos fue de mi parte. Me sabe mal, y lloro. Hay veces que estallo en un llanto silencioso, con la música sonando en mi cerebro.
Y te quiero (para amarte follándote).
Me siento sola ahora mismo y aunque mis pies estén calientes, mi corazón acaba de congelarse.
Me derrumbo, como las murallas en Roma, o al revés. Porque es destrucción. Arrasa como un terremoto y, luego, mata. Asesina. ¿Y lo peor? Que se dice que después de la muerte «te seguiré queriendo». Y digo yo: «¿Para qué?»
Es que no lo entiendo, explícamelo. A besos. Tus labios en mis labios, ¿Por qué no?
Oye, que estoy aquí. Que yo también existo. Que soy humana y persona.
De ser me queda poco. Me desvanezco. Soy vaho, neblina espesa que en un soplido se va. O medio.
Quiero disculparme, y todo esto es un pretexto para hablarte. Sé que no lo haré. Que guardaré el texto, haré marcha atrás, desconnectaré la música, apagaré la luz y, ya, si puedo, me dormiré.
Sí, es la una de la madrugada.
Insomnio, ¿Otra vez? Te vuelvo a ver, encantada pero no quiero ser tu amiga. Esta noche no.
Y pienso; que ya no me quieres igual que antes, que sientes menos. Que no me quieres tanto.
Antes me ha faltado algo; charlar profundamente aunque sea a la distancia. Que me cuentes cosas, que sienta yo que soy contigo. Hemos estado, pero no hemos sido.
¿Qué pasará mañana?
Categoría: Escritos
Extracto
6.
En la calle hay sol, y soledad. Escucho Dean Lewis mientras respiro tranquilidad. Se siente en mis venas, vibran paz.
Quiero volar y salir a bailar, pero mientras pueda sentirme, ya soy feliz.
-Ansias-.
También quiero verte, abrazarte y besarte. No me martirizo. Sé que el día llegará. Y hay momentos en los que los recuerdos me acechan. Aún así voy, y soy.
La música me construye y me destruye, constantemente.
5.
Hoy hay un cuadro distinto; el cielo está más iluminado. El calor no se aprecia y aunque vaya con una camiseta de tirantes, sigo sintiendo Marzo, cayendo en mis hombros. El peso de sus días se me ha quedado calado en los huesos; me tiritan hambrientos.
Agradezco al mundo esta pequeña pausa, porque él como yo, necesitábamos respirar. Parar. Reflorecer y sanar.
4.
Me gusta escuchar cómo cae el agua, la lluvia. Me transmite paz, tranquilidad y serenidad.
Seguimos de confinamiento, sin poder salir, por una buena causa.
Yo sigo un poco saturada…, me apetece descansar y no puedo.
Trabajo tras otro. Demasiado por como corren las horas.
Maldita vida.
Hace tiempo, meses atrás, quería escribir una novela corta o historia. Pero no tenía ni idea. No sabía el qué, ni el cuándo, ni el cómo, ni el porqué.
Y es que nunca sabes cuando ni donde puede aparecer una nueva historia. Estos días lo único que surgen son historias soñadas y nunca vividas…
3.
La luz va y viene, como el vaivén de mis caderas junto a ti.
-Pasado-.
Y miro por la ventana, no me dice nada. Luego me quedo pensativa y, de mientras, un mensaje tuyo: «Tengo ganas de besarte».
Y me lo imagino: el hecho de que después de tanto tiempo, se te vayan las ganas de besarme.
2.
Caos, caos y caos.
Acabo de recordar, nada, escenas de mi vida pasada: memorias de una jovenzuela rota, y loca. La locura corría por sus venas.
«Alocada», le decían.
Quería saltar al vacío y volar. Se estampó contra el suelo. La caída fue dura…
Volver a su habitual vida fue. Fue. Una historia que contar, un pasado que borrar. Porqués imperceptibles, dudas inmensas y respuestas inexplicables.
1.
Quizás era que tenía que cambiar de bolígrafo, o pasar la página. Quemar la libreta o tirarla por el retrete.
Me estampé contra aquel sujeto, tan indefenso y, a la vez, tan fuerte. Como un roble.
Ya no sé qué escribo, ni qué pienso.
Esto; que me afecta. Pero…, Por fin vuelvo a escribir. Aunque me gustaría hacerlo de verdad. Y está siendo más real que otra cosa. Aún así, por eso existen las libretas y por eso yo soy caos. Irregular, indescifrable e imparable. Porque aquí se lee mi paz; mis sentimientos estampados en un mundo ajeno; el mío.
Quería escribir tanto que, mira, estoy, con la tontería, llegando al fin de la página.
Seguimos amando
Quiero irme contigo, a lo lejos.
A bailar,
a correr
y a vivir.
Quiero seguir toda mi vida a tu lado y no parar nunca de sonreír.
Estallar a carcajadas y volar en una nube.
Y es que el cielo me está rozando,
tocando,
hablando.
Te envío amor y un Te Quiero desde aquí y a ver si las estrellas esta noche se les escapa mi secreto y te susurran en la oreja ese soplido.
Que no estamos juntos, pero te sigo sintiendo.
Te sigo amando.Esto no es un poema
Pues me ahogo, aquí, en un poema de mierda, vacío y desolado.
Enjaulados estamos;
nos morimos solos,
y más rotos que nunca.