Quiero romper la regla del amor, contigo.
Categoría: Escritos
Rebeldía
Te declaro la rebeldía contra el amor.
¿Que cómo se inicia?
Versando los versos más tristes, vacíos, intactos y desolados.
Vaciándonos de amores no correspondidos, llegando hasta el éxtasis. Del querer para perder.
Rompiendo la regla;
querer ¿para qué?
Para sentirte vivo, querido.
Eso no es amar, es volar. No lo llames amor, llámalo viento.
Es nuestra forma, nuestra norma.
Rebélate, joder.
No lo estás haciendo, me estás siguiendo y, aquí, me estás imitando, amando.
¿Ves?
No se puede querer a la inversa, pero nosotros lo haremos. ¿A que sí?
Nos miraremos sin besarnos y no declararemos amor, dictaremos dolor.
¿Quieres que te ame o no?
¿Quieres que te lo demuestre?
Entonces,
déjame ser desastre
porque, de otra forma, no sé amar.
Déjame rebelarme,
déjame quererme antes y,
después, te querré a ti aunque anteriormente ya te haya querido.
Déjame ser caos,
déjame ser arte.
Déjame llorar en medio de un océano invadido de cristales deshechos.
Déjame ser.
Déjame rebelarme, tengo que hacerlo para demostrarle al mundo que yo -la que odiaba sin querer, rompiendo, rompiéndose- ahora, justamente, puede amar. Porque saber, ¿quién sabe?
Quiero rebelarme, sólo, déjame rebelarme.
La romperemos, la regla
Luciérnagas estáticas en el cielo, oscuro, lleno, mientras nosotros andamos hacia el parque del Taulí. Recuerdos borrosos, crudos que, contigo, pierden toda la amargura. Hablamos, más tú que yo. Tenemos conexión pero todo lo arruinas cuando me dices que no estás enamorado, que sólo es baja autoestima. Que el amor es algo superficial, pero ese algo va más allá si los dos estamos juntos. Porque rompemos mundo, creamos, creemos. Quebrantamos la regla del amor, la romperemos. Lo sé, lo siento.
Mis silencios, palabras
Todos mis silencios son palabras no dichas.
Mi conguito
Te tengo impreso entre mis hojas blancas que, conjuntas, forman una libreta. Tu rostro, tus tres pecas. Conguito mío, y sólo mío. Mi favorito.
Estréllame
Te escribo para deletrearte el Te Quiero por cada lunar. Una caricia estallada sin prisa, un beso con verso incluido. Incendio amanecido, invierno enternecido.
Te escribo para dedicarte mis dolores, cicatrices y alegrías. Para manifestarte mi felicidad cuando estoy contigo.
Te escribo para besarte, eres arte. Somos caos y, eso, es Universo. Eres mi conguito negro favorito, mi Sol, Luna y Mar. Océano imperfecto, desastre de cabeza, tírate y, vuelve a caer. Sal otra vez de la profundidad caótica. Ven y bésame. Estréllame, en, tus, besos, y versos.

Resisto
Que voy de poeta, soy una ilusa sin final. Que me creo que estallo, como un rayo y, que tú, me vas a amar. Que tengo el ego apagado, tan desordenado que me derrumbo en medio del sendero. Ven, y rescátame. Necesito otra vez volar, y lo consigo pero a veces desisto. Resisto.

Entiéndeme
Quiero que te quieras. No quiero que dependas de mí para quererte. Entiéndeme.
¿Y si..?
¿Y si arriesgar me corta las alas?
Tus dedos, tu tacto
Mientras las gotas que caen por mi cuerpo, imagino como tus dedos corren por mi desnudez, ellas son tus dedos. Se me eriza la piel, se me enternece el corazón y se me bloquea la mente. Hazme el amor lentamente.

maravillas
Mi forma de decirte Te Quiero es con sonrisas.
Dímelo
No quiero adelantarme a los hechos, pero, joder, mírame y dime que no es así.
estás ciego
Observa la rosa, obsérvala bien. ¿La ves? Creo que no, estás ciego, querido. Herido por un flechazo hechizado. ¿Sigues siendo mago? Creo, ciertamente, que la magia está en tus ojos y, de toda la que desprendes, haces que las estrellas brillen en el cielo. Creas universos ¿y besos? ¿También das de esos? Quesos agujereados, egos desalmados.

Otro daño
Flores marchitas que se desangran para volver a derramarte, a enterrarte de todo aquel amor que te falta; para llenarte con el vaso medio vacío, con el corazón frío.
Eres mío, y lo seguirás siendo. Aposté mi vida por ti y gané, perdí pero gané.
Quemaré la tierra, el otoño y la primavera para que vuelva a florecer de ceniza nuestro amor. Congelaré los errores para después hacer que se deshagan, lentamente, con el paso de las agujas del reloj.
Una nueva yo, un nuevo tú. Tal vez, volvamos a ser, ¿o es que ya lo estamos siendo? No lo sé. Necesito que quemes el invierno y paralices el verano, un beso en vano. Otro año.
Cuando te pienso
Suspiro
Lo siento
Lo siento, pero necesito verte.
Fuego
Mira, mira el cielo lleno de negrura espesa, estallando de luciérnagas pequeñas y cristales deshechos, cayendo, rompiendo contra el suelo. Se mueren, se están muriendo. Sangre derramada del alma, donde florece la flor más bella. Y allí está ella, amando la oscuridad, la soledad.
Mírala, mírala bien, que hoy es tu noche de suerte porque mañana, mañana andará descalza por los prados de margaritas soleadas, encantadas. Y las rozará con la punta de sus dedos, suavemente, delicadamente, frágil como su vida. Y su corazón empezará a palpitar porque encontrará su belleza interna, que es subjetiva. Y llorará hasta dejar el mundo inundado, de agua endulzada y amarga. Se mezclará con la salada, y la sangre, condensada, se diluirá en el mismo pantano ennegrecido, quedándose vacío.
Abrirá todas las ventanas y cerrará cada puerta hallada. Querrá ser encontrada, pero estará tan lejana, y cercana, que no la verás. Por eso, quédate y mantente firme, tal vez ya no la recuerdes. Ha muerto. No sobrevivió. Si hubiese sido un segundo menos o, uno más, no todo hubiese sucedido. Porque arrasó, la margarita creció, en su interior. Tanto que revolvió sus entrañas para enamorarlas.

No lo sé
No sé.
No sé porqué hablo sobre un futuro que tal vez no exista.
Seguiré
Que si te tengo o no depende del Universo, el destino y lo que no está escrito.
Y, si algún día llegamos a ser, que creo que ya lo estamos siendo, seguiré dedicándote mis versos. Y, aunque no te tenga, lo seguiré haciendo. Eso, de enamorarme de ti.
Que si no llegas a quererme, o si no soy suficiente o, todo sale mal; seguiré aquí, delante del teclado escribiéndote.
Que si empiezas a odiarme, o ya lo hacías o, en un futuro, lo haces; continuaré mi tregua.
Soplaré para borrar todo, cada letra negativa. Las pausaré y pulsaré el «Borrar». Y como irá hacia atrás, será vuelta a empezar.
Necesito
Necesito a alguien en la vida que venga para abrirme las alas y me ayude a volar. Que brinde conmigo todos mis fracasos y errores y me diga: «Ven aquí, estoy contigo». Necesito a alguien, para ser desastre, caos. Mar y tierra. Bucear hasta que nos ahoguemos y, de repente, por arte de magia, saltar a la superfície y oler las margaritas marchitas, amargas, desintegradas, para volver a derrumbarnos. Porque la vida consiste en eso, pequeños instantes de felicidad y, el resto de días muertos, vivir asfixiados hasta volver a respirar.
Y, sé, que es absurdo. Y me dirás «¿Para qué?» Para sobrevivir, sí, sobrevivir. Que las montañas se hielan, como nuestros corazones. Y que, el sol se esconde cuando llega la oscuridad, al contrario de nuestros miedos que salen a flotar. Pero, ¿tú no quieres volar, pá, má? Estoy cansada de esas actitudes, que me hunden en la miseria. Sólo hacéis que mis muros aumenten y me aplasten para convertirme en hormiga.
Necesito a alguien que me diga «Tú puedes.» Que me susurre un: «Nos ahogamos, pero estamos juntos en esta mierda que abarca miles de moscorrones, gordos, feos, desagradables de ver.»
Y ese alguien eres tú; has llegado en mi mejor momento.
¿Por qué no?
¿Por qué no me dejáis creer una vez en la vida en el amor? Tal vez, esta vez, salga bien. Tal vez no sea todo un caos. Tal vez…
I love you, too
Una declaración de amor, espero poder decirte lo enamorada que estoy.
Te quiero.
PD: Bésame.
Mi amigo incondicional
¿Por qué las cosas tienen que cambiar? No es justo. Yo quiero seguir estando a tu lado; hablar, sonreír. Soñar y vivir. Pero resulta que ya no estarás presente, no habrás muerto, pero sí desvanecido. Y vete a saber donde estarás, de aquí en un futuro. Te echo de menos, te echaré de menos.
Echo de menos hablar contigo cara a cara. Echo de menos cuando iba de camino al instituto y me saludabas con tu capucha puesta. Echo de menos la conversaciones de Whatsapp. Echo de menos tus bromas. Echo de menos tu chulería limitada. Echo de menos cuando me hacías rabiar. Echo de menos aquel abrazo. Echo de menos bailar contigo cogidos de la mano. Echo de menos cuando conectábamos con los ojos y las palabras escritas. Echo de menos tantas cosas… que te echo muchísimo de menos.
Ojú me leas, ojú todo vuelva a ser como antes. Tú me entenderás, siempre me entiendes…
Te quiero, amigo;
que te desvaneces con el tiempo, que desapareces, que no te dejas ver. Por favor, quédate, ven conmigo. No te alejes, no te vayas. Tal vez no estés bien, pero yo estoy peor si tú no estás.

Me duele
No, no estoy bien.
Pero es porque ellos me hacen sentir mal, me apuñalan por la cara haciéndome desangrar. Quizá esté exagerando, pero a mí me duele como espadas en el alma.
Cristales en mis ojos
Cristalización.
Mucha emoción.
Sentimientos.
Derrumbamientos,
de muros,
monumentales.
Ya no puedo.
sopla
No me comentes los poemarios, las ilustraciones, las narraciones, ni las historias. Simplemente, déjate llevar, sigue mis palabras y sopla, sopla, querido, sopla.

Ser realista
Tal vez me pase un poco, o es que soy demasiado realista. Pero no puedo evitarlo, necesito la verdad decir.

Tú y yo.
Tú eres Universo, yo soy Luna lunática.
Somos caos y, eso, es arte.
alguien
Quiero a alguien que me demuestre que los domingos no son tan solos y que los lunes valen la pena, que pueden llegar a ser bonitos.
Porque si vienes o me dices que vaya, lo dejo todo y voy, pero dímelo.
Otro sueño
Vérsame,
bésame.
Nuestro amor en una nube que vuela y se va para regresar. Nosotros siendo arte, amándonos. Bonito ¿verdad?
Entonces, voy y te detienes. Necesito verte, mirarte, sentirte, quererte y amarte. Necesito decirte que me he enamorado de ti. Y justo estás allí, mirándome -todos nuestros recuerdos esparcidos por el Universo- y te lo soplo bajito. Y tú me dices que lo vuelva a decir. Y, yo, te lo digo otra vez, un poco más alto, con la misma intensidad, la que parece no tener fin.
-Lo siento, no debería haberlo dicho. -digo con lágrimas en los ojos, a punto de estallar, de rebotar hacia el exterior.
Le estoy dando la espalda, poniendo un pie delante del otro para iniciar mi huida. Y siento, siento el tacto de unos dedos rozando mi mano. Me giro, cabizbaja y, cuando alzo la cabeza, eres tú. Ahora me sostienes las manos, las dos. Me lanzo a tu pecho, llorando. Me sostienes mientras mis lágrimas son derramadas, y se derraman aun más porque aprietas fuerte. «Estoy enamorada de ti» intento decir entre sollozos, y lo logro. Y aunque no se me entienda, tú lo entiendes porque, delicadamente, me separas y con tus dedos, me alzas la barbilla para que te mire a los ojos. Y lo hago. Tus ojos se posicionan en mis labios, mis ojos se posicionan en tus ojos. Y mis mariposas se alteran cuando te acercas, y te acercas, te acercas y me besas, sosteniéndome.
-Yo te amo -se me secan las lágrimas, me sacas una sonrisa.









