Categoría: Escritos

  • Tal vez

    Podría ser feliz si quisiera,
    sólo con un poco de voluntad.
    Pero ya no puedo.
    Y sé,
    sé,
    que así me ahogo,
    me aislo
    y me pudro
    en mi soledad.
    Créetelo,
    porque duele.

  • Adiós

    Te fuiste,
    amor mío
    y si lo escribo
    es para
    matarme lentamente.
    Palabra a palabra,
    espada contra espada
    y una perdedora
    en esta guerra
    que parecía no tener fin
    pero que la derrota derrapó
    por mi corazón
    desgarrándome.
    Joder,
    que ya no estás.
    Tu presencia,
    mi invisibilidad.

  • Mírame

    Si me miras fijamente a los ojos, mi alma, jamás verás mi calma. Soy turbia, oscura, sucia. Llena de tempestad, de dolor. Es un sin parar constante.

  • Ámalo

    Ama mi caos, ámalo. Porque soy caóticamente jodida. Te mataré, y luego moriré de un balazo en el pecho. De un portazo. Va a doler.
    (Dolerá).

  • Viviendo

    Pensar, y escribir.
    Leer, y pensar.
    Y, luego, vivir para después sentir.

  • Desnúdate

    Y cuando no tienes el mar delante, ni un libro entre tus manos, pero te tienes a ti. Respiras. Te debes (amor propio). Te amas. Lo intentas. Tócate el cuerpo, el rostro y el corazón. Escucha cómo vibra, cómo baila y siente. Porque en el fondo del pozo oscuro sientes algo. Saber el qué es bastante complicado. Siempre ha sido difícil para ti. Pero es tu momento y nadie te lo va a quitar. Desnúdate de penas, dolores y cicatrices. De inseguridades y miedos. Quitátelos afrontándolos. Sí, debes mirarlos de frente. De esta forma irán cayendo de tus manos trozo a trozo. Las palabras, las más duras y rotas, se romperán sólo si las has leído con los ojos abiertos. Con esperanza, amor y pasión. Con una tranquilidad immesurable. Ahí, justo, sabrás lo que es que todo se te escape y vuelva a ti simplemente aquel amor que diste una vez y no volvió jamás. Porque volverá. Creéme que el acto de quererte volverá siendo más, mucho más. Su tacto, su olor y su sentir, su caminar serán invencibles, infinitos.

  • Soñar

    Voy lenta escribiendo o, mejor dicho, no escribo. Porque no hay momentos de sentir, de vivir y fluir entre palabras. Se me escapan las ideas evadiéndose de mi ser. Es frustrante. Ya no conecto ni conmigo misma.
    Tengo proyectos que son sueños. Me encantaría hacerlos realidad, como mínimo, surfear por el camino y volar.

  • No quiero

    -Papá, no quiero ir a clase.
    -¿Por qué hija?
    -Porque no me apetece. No es una rebelación. Es, simplemente, que no me apetece. Me disgusta la sociedad y cómo está formado el sistema educativo. Y ya me cansa. Y sé que, o me adapto a él o muero en el intento, de intentarlo.
    Además me apasiona escribir. Me quedaría todo el día escribiendo. Y también me gusta leer. En mis tiempos muertos lo hago y lo seguiré haciendo. A veces los provoco (los espacios en blanco) yo, así tengo más tiempo y leo más horas.
    Y sé que suena a excusa tonta: quiero ser escritora. Toda mi vida lo he dicho, lo deseé. Lo intenté. Hace poco que me he percatado de algo: ya lo soy. De hecho, lo estoy siendo porque escribo.
    Lo que me parece repugnante es que digan que de escribir no se puede vivir. Pero es que yo vivo de la escritura sin ganar ni un centavo, y vivo por y para ella (yo). ¿Me explico? Nadie nunca me ha apoyado, ni siquiera me han dicho que siga mi sueño, o quizás sí. Lo que no me dijeron es cómo. Y me doy cuenta que sin querer, por impulso, con necesidad y de corazón lo estoy logrando. Es tan reconfortante que me siento vacía. Fíjate tú la ironía.