Categoría: Escritos

  • Hablándome

    No sé qué decirme a mi misma, ni cómo actuar ante el hecho, la acción, el verbo. Tampoco sé qué necesito. O quizás sí. Parándome a pensar quiero tres cosas: paz, amor y estabilidad. Aquello que nunca he tenido. Almemos por mí. Que los demás me lo den ya es otro tema, aunque va enlazado. Porque de lazo a lazo, y otra cosa. Voy perdida por la vida. Salto de hueco en hueco y me pierdo porque me vacío. Tengo necesidades, digo necedades y estoy rota. Me apetece ir al mar, sentirme y escucharme. Reconstruirme mientras me baño desnuda en él y me acaricia la piel. Ver el atardecer y amanecer. Al fin y al cabo, finalizo el texto con un deseo. Que ojalá se cumpla, que ojalá logre yo sola.

  • El error

    No sé hasta qué punto soy feliz. Con mi vestido de puntos y mis Converse camino por la ciudad llena, yo, de una ansiedad que viene y no se va. No se va. Porque los días pasan, las dudas aumentan y la tristeza se asoma a mi vida desde una ventana, la que refleja un aire desesperanzado y decaído. Ya no soy persona, ni muerto. Directamente, ya no soy. Es curiosa la vida como te hace sentir, tanto, que estallas a ratos y a pedazos en silencio. En uno que parece que esté vivo, pero es tan sutil… Que cuando se agranda, peta. Como una granada. Y, luego, la nada. Un vacío extenso por todo mi cuerpo interno. El órgano vital deseoso de florecer, pero se va marchitando, danzando en un vaivén que ya no va ni viene. Y la ciudad, desilusioanda, se rompe. Se destruye para siempre. Desaprende para jamás volver a aprender porque cada dos por tres ahí está: la piedra. El jodido y asqueroso error que, con mucho dolor, ya no tiene cura.

  • Leer(me)

    Estoy estancada en el acto de leer(me).
    Porque soy muy mía pero hay días, y días,
    que no me siento,
    que vivo en un bucle eterno.

  • Vivir de verdad

    ¿Qué ha pasado con tu vida, niña?
    Que oscurece,
    nunca amanece.
    Desencaja,
    muerde
    y duele.
    Es monotonía,
    un bucle de rutina,
    siempre la misma.
    Me gustaría decirle a la vida:
    «Déjame vivir»,
    pero en serio.

  • Predecible

    «No te emociones»,
    lo sé.
    Porque luego llega la desilusión,
    el desamor
    y el dolor.
    Y no se puede prevenir.

  • Perder(me)

    Perderse.
    Mirarse en un espejo
    y autoconvencerse
    y no verse.

  • Futuro incierto

    Hablar sobre el futuro,
    es una buena forma
    de poner las frutas a madurar
    para que sepan hacia donde crecen.
    Déjalas que vuelen.

  • Vida rasgada

    Sólo escribo frases entre llantos y suspiros;
    el corazón rasgado
    y la vida que me queda,
    muerta.

  • Necesidades

    Necesito emborracharme lo que queda de primavera, beberme todo el amor que me queda y salir a flote para estrellarme de una vez.