Categoría: Escritos

  • Agujeros

    Es como si me costara leerte, libro del corazón roto. Como si cada palabra me rasgara, atravesándome, hundiéndome en el dolor. No sé si serán los protagonistas o las comas, creo que son los párrafos, cada punto y seguido; como una interminable carrera. Hostias de palabras, me abofetean.

    ¿Por qué?

    Porque, tal vez, siento los sentimientos que sienten los personajes o, que sintió la autora al escribirlo, o la narradora.

    Se me agujerea el alma, se me cristalizan los ojos.

  • Arrójame

    Arrójame a las hojas muertas, negras.

    Lánzame hacia estas y aquellas.

    Demuéstrame que Sí y, después, que No.

    Desintégrame por dentro, sácame los órganos; el corazón, para no sentir más, por favor.

    Y, entonces, el vacío será cómodo, dentro de la cotidianidad.

  • Yo

    Aun así, se me cristalizan los ojos.

    Y se me sigue rompiendo el alma.

    Se me enorgullece el corazón de tantas cicatrices, sobretodo, de aquella tan profunda. Que la odio con todo mi odio y, a la vez, la amo con todo mi amor. Porque me ha enseñado a sobrevivir, y no es por despreciar a las otras, pero es que sólo fueron rasguños reparables o, quizás, más quebrantables.

    Porque el amanecer ya está aquí, rozándome los labios, acariciándome el pelo; me dice que viva, joder. Me lo grita a cada instante, con cada rayo.

    Estallo.

    Y me vuelvo a levantar aunque, unas cuantas veces, me quedé abrazando el suelo. Hasta lo quise que, aunque era feísimo, fue queridísimo.

    Porque soy amante de las margaritas, las marchitas, las que se quedan en ceniza, las que se mueren por haber sentido demasiado.

  • Tal vez

    Quizás se trate de mirarse el alma a través del espejo.

    Quizás se trate de salvarse justo al instante que te tiras por el borde del precipicio.

    Quizás se trate de caerse boca abajo y, aun así, sentirse flexible, como quien nunca se rompe.

    Quizás se trata de dejarse llevar por la corriente del viento.

    Quizás se trate de morirse por un beso y, de tanto morirse, acabar dándolo.

    Quizás,

    tal vez,

    quizás.

  • Sueños y desastres

    Mil cosas por hacer,

    es el atardecer y,

    los deberes sin acabar.

    La cama deshecha,

    como mi vida,

    y llena de ropa.

    Un vaso de leche

    por terminar,

    mi bigote manchado

    de Neskuik.

    Un trago de vez en cuando y,

    me pierdo entre letras.

    Un libro por terminar,

    y mil sueños por

    hacer nacer.

    Spotify puesto,

    suena aquella canción.

    Otra ensoñación.

    Y aun mil cosas por hacer.

  • Besos y miedos

    Quiero contarte que perdí a la niña que llevaba dentro.

    Quiero contarte que fluía por mis venas pero que, ahora, ya no.

    Quiero contarte que ya no sé vivir, que la revolución ya no la palpo y, a la locura le tengo miedo.

    Que aun así quiero intentarlo, surfearla. Vivirla.

    Quiero contarte que tengo ansias de besarte, pero que no puedo hacerlo. No debo. ¿O sí? Tal vez, si lo hiciera, saldría corriendo como una cobarde. ¿O me estaría volviendo loca? Otra vez..

    ¿Cómo hablarte susurrándote al oído, versándote o, mejor, besándote?

    ¿Cómo?

    ¿Cómo hacerlo sencillo y no complicado?

    ¿Cómo?

    Cómeme la boca y quítame todos los miedos.

  • Coraje

    Y es que tengo miedo a darlo todo y que, luego, no se me dé lo merecido.

    Y es que tengo miedo a querer tanto hasta romperme y, aun así, me rompo igual. Acuchillándome, agujereándome.

    Tengo miedo a no saber quererte, ni a conquistarte instante tras instante.

  • Respiraste

    Respiraste mi aliento, cansado y sucio. Noté el tuyo en mi cuello, soplándome, rozándome.

    Yo y mi torpeza, tú y tu destreza.

    Tiemblo sólo al recordarte, al verte en mis ensoñaciones, ñoñas e idílicas.

    Tuvimos que marcharnos pero, aun así, bailamos.

    Me he encariñado a ti, cielo.

    Somos tan opuestos; tú chillándome con palabras, yo hablándote en silencios.

    Lloro lágrimas saladas, amargas y endulzadas. Rabia, mucha, por no haberte besado justo al momento oportuno.

  • Pero

    Pero yo, no soy ella y nunca lo seré. No podré serlo porque entonces ya no sería yo. Y, quisiera serlo, para que me quisieras, como yo te quiero a ti.