Categoría: Escritos

  • Infierno

    Ábreme las puertas de tu infierno,

    quiero caer en él.

    Y es que hay muchas formas de ser,

    y por eso, contigo quiero ser.

    Y aunque no estés o te vayas,

    en un mañana no muy lejano,

    seré, sin ti.

    Porque podré, lograré, dejarte de sentir.

    Eso es lo que quiero; lo conseguiré.

    Dejaré de llorarte y lamentarme por un amor que ni siquiera tiene alas o, quizás,

    demasiadas. Se alzan al vuelo muy rápido y, después, acaban estrellándose.

    Como siempre.

    Siempre.

  • Un poco

    Dame un poco de amor con hielo,

    ron y hierro.

    Dame, amor, un poco de amor.

    Sólo un poco.

  • Rosa rosa

    La rosa rosa, roza;

    nace en mi interior,

    ilusa y ñoña.

    Crece por dentro,

    sin espinas,

    idealizada

    e idolatrada.

    Estoy enamorada,

    de él,

    que es como esa rosa rosa que roza.

  • Monstruación

    Me floreces por dentro,

    derramando rosas ensangrentadas,

    que con las espinas desgarras.

    Matas.

    Estás en mi interior, y matas.

    Como mil agujas desgarrándome.

    ¿No puedes comportarte?

    ¡Por el amor de Dios!

    Sé consciente de que, matas.

    Sé comprensible,

    ¡compórtate odiosa pecora!

  • Te amo

    Bésame las entrañas. ¿Pero acaso sabes lo que son? No tienes ni la mínima idea. Bueno, quizá, en eso, me equivoque. Escribe, rasga el papel hasta llegar a las secuelas, oscurecidas por las ramas, por la luz del sol que no las alcanza. Y, cuando lo hayas hecho, escríbeme un poema. De hecho, iba a contarte algo pero se me ha olvidado porque cuando te tengo delante, o entre mis pensamientos, desaparecen mis palabras o se me atascan o atragantan. Soy torpe.

    Ahora, quiero bailar. Volverme loca, poco cuerda. ¿Y si te hago un streptease y luego me versas? O besas. Las dos cosas. Yo te haré uno con cada letra salida de mi interior.

    Te quiero; un día de estos te lo diré, con sonrisas para joderte un poco. Aunque la que se jode soy yo, porque no, ¡no puedo más! Te necesito ya. Aquí. Ahora. Conmigo. Y siempre te lo digo con sonrisas. ¿No me ves? Pues mírame. Ya lo haces, lo sé.

    Sólo me desahogo, porque te quiero, otra vez. Y otra, y otra.

    Y, lo sé, que soy una contradicción personificada, como dijiste. Y me encantó porque la clavaste. Siempre lo haces y yo, como una idiota, me pierdo en ti. Estoy sumisa a tu mirada, soy de tu sonrisa. Tienes el alma enternecida. Te amo.

  • Monstruosidad

    Es un monstruo,

    descarado y ordinario.

    Le gusta salpicar con sangre

    -palabrotas- y sacar las garras.

    Matar con armas,

    amarrándose a las entrañas.

  • palabras atascadas

    Se me atascan las palabras,

    las tengo en la garganta.

    Soy un poco idiota, tal vez,

    por haberme enamorado de ti.

  • Ven

    ¿Por qué no te vienes?

    Aquí, arriba.

    Vuela conmigo.

    Alza las copas, bebamos.

    Un cielo estrellado,

    invierno helado,

    parpadeante en el tiempo.

    Las flores ya nacen,

    florecen en abundancia;

    no todas salen pues hay de ellas que parten.

    Hacia el sur,

    hacia el norte.

    Piérdete conmigo,

    vente a la cima;

    la montaña más alta,

    aquella,

    la más oscura.

  • Días

    Ya no busco entre la gente tus pasos,

    busco tus labios.

    Porque paseo entre barrios,

    lamo el suelo con las puntas de los zapatos.

    Entro y salgo del metro.

    Dentro, observo unos, mojados por las puntas. Y es que la lluvia abunda. Pero el cielo deslumbra.