Soy dos vacíos en constante motivimiento, entrelazando bucles.
Categoría: Escritos
El texto ya no es raro
Hay instantes que pierdo los días y me pierdo aún más y pierdo la cuenta y la cabeza, y también el tiempo. Me descuento de más. Paseo desorientándome, porque los pies los coloco mal, quiero decir, uno delante del otro y entonces me tropiezo. Son tropiezos, para otros, y ya, pero para mí es un aprendizaje hacia abajo, del revés. O algo así. Me cuestiono, o dejo de preguntarme. Luego vivo. Alcanzo, llego al logro y sigo. Porque todo consiste en eso, en ir y venir e ir y seguir. Continuar tu propio rumbo hacia el pedestal y al subirte en él, que se rompa debajo de tus pies para acabar en tus propios pies, en el mismo suelo donde comenzaste a subir y a subir escalones y a subir y a subir y a seguir subiendo. Estoy aquí, escribiéndome. No sé, no lo sé. No sé si es algo placentero o algo triste o algo bonito. Quizás algo raro, fuera de mi ser interno porque, porque, porque, yo siento que me estoy queriendo.
O el desamor
¿Alguien me explica qué es el amor?
Al vaivén del desamor
¿La verdad? Siento que me he desenamorado de ti, siento que se han caído todas las ilusiones. Me siento culpable. He intentado volver a construir, reparar, meter los «te quiero» en el corazón, y solo caben en aquel rincón, metidos, todos, dentro de un cajón. Y ya no puedo más. A causa de ello me estoy rompiendo a pedazos cada vez más diminutos. Soy la tristeza personificada. Voy bailando con ella al son del desamor.
Y, me cuestiono, ¿Qué es el amor? ¿Para qué querernos? ¿Por qué nos amamos? Siento que ya no siento. La nada, tabula rasa. Un vacío, y otro y otro y otro y se van juntando y a pesar de tantos lloro internamente. La sequía, cada noche, se manifiesta. Créeme, me voy a crear, pero a va ser sin ti porque he dejado de quererte.
Hay días
Hay días que una se siente rota y cansada.
Hay días que una quiere ser arropada.
Hay días que simplemente queremos que se nos escuche.
Hay días grises,
hay días ennegrecidos.
Y hay días aún por pintar,
aférrate a esos,
como un primer aliento para empezar,
otra vez,
queriendo, así, con impulso.
Eso que siento es ilusión
Ahora, estoy en una incógnita, y dentro de un cielo estrellado, y yo, emocionada por algo que aún no sé qué.
Apreciando mis recovecos
Una mañana, saldré y me regalaré unas cuantas flores y, entonces, sabré, que me estaré queriendo para amarme. De mientras, solo llueve.
¿A dónde?
¿Y a dónde vas cuando no puedes huir de ti misma?
A ningún lugar, porque te quedas, ahí, recreándote en tu propia miseria.
Muriéndome mientras te quiero
Otra forma de morir, o de sanar. Con la bestia dentro, el monstruo se tranquiliza. Tu corazón brilla al son de aquella ola colérica, con furia. Mucha. Y la llama, que estalla, que aún estalla. Dime, solo respóndeme la pregunta:
¿Me estás queriendo al mismo tiempo que late el viento?
Porque yo sí, yo lo siento, aquí, en mi pecho. Y voy muriendo.
Arte (im)perfecto
Quiero ser un arte perfecto para ti,
pero no lo soy,
porque estoy rota
y tengo heridas de guerra
sin tregua.
Muchas ojeras,
centenares de problemas
internos,
aún así,
me bebo los deseos,
a sorbos
o a bocanadas de aire.
Solo quiero volar
contigo aquí
a mi lado.
El miedo
Siempre escribiendo de la muerte y ahora que la oigo, allá, desde una lejanía, desde la rareza, me acojona.
¿Por qué?
¿Para qué vivimos si no es para amarnos? ¿De qué serviría toda la guerra -interna- sin un poco de tregua?
Solo siento algo, ahí, en mi pecho.
Es el miedo.
Soy el amanecer
Pero he saltado
del vacío,
de aquel hueco,
¿Sabes?
Y me estoy convirtiendo
en el acto de florecer,
el mío,
para ser luz,
mariposa,
estrella
-bella-
y luna.
He saltado
y,
he aterrizado
sin necesidad de derrapar
ni de cruzarme con el infierno
ni chocarme con el suelo.
Porque ha estallado una paz interna inmensa.
Ahora,
justo ahora,
soy el amanecer
que siempre quise ser.
Las canciones de amor
Que solo pienso en ti,
que ojalá pienses en mí.
Que me puse a escribir,
solo apareces tú
en mi mente.
Las canciones de amor
van teniendo sentido,
uno infinito.
Yo qué sé.
¿Qué será de nosotros?
Y me he puesto a escribir
y sales tú en mí,
de serlo todo a
la nada.
Cuesta -arriba-
El café a estallar,
el cielo demasiado azul
y yo ennegrecida.
Quiero otra vida,
porque
hoy,
hoy,
cuesta -arriba-.
Desciendo por los recovecos,
otra vez,
de mi ser.
Me quiero ocultar,
agarrarme el corazón
y sacármelo de un portazo,
o porrazo,
¿O polvazo?
Quiero desenamorarme,
sí,
de ti,
y de mí,
y de nosotros juntos,
aunque no lo estemos.
Aunque seamos amigos,
y ya.Te
quiero pedir un deseo
y que se cumpla,
pero no hay estrellas en el cielo
y yo me derrito en mi propio infierno:
Quiero que seas tú, conmigo, aquí.
Quiero que me quieran bien
La ciudad va cayendo mientras las estrellas se seducen por sí solas. Me gustaría ser una de ellas, así, bella. Sin cicatrices ni heridas por sanar, pero soy una gata negra feroz, la lluna llena y al mismo tiempo vacía. Pero soy aquella rosa tan intensa, tan rota, que va matando a los demás sin querer, aún así, intentando amarse. Soy la nube levitando en el cielo que estalla y también el rayo enfurecido. Soy un mar de dudas, la espuma de tu cerveza y el café de las seis de la mañana. Me gustaría ser el libro aún por descubrir, tres versos y un poema de amor. Enamorarme de ti, de mí y de nostros dos. Y de la vida.
Me gustaría volver a reír a carcajada libre y ser una mariposa que aletea sin miedo a morir.
Quiero, quiero bailar por las noches en donde sea, sonreírme y decirme sí a cada nueva aventura. Quiero que me quieran bien.
Desearía que me regalaran flores, ¿Por qué no? Y, y también, que me robaran besos y me encantaría ir a pasear acompañada de alguien a quien le apeteciese verme feliz.
Me fliparía fliparle a ese alguien tal y como me flipa a mí.
¿Amor?
Algo ha crecido en mí,
la semilla brota,
la lágrima cae
de mi alma brilla una estrella,
florece otra vela,
la penúltima
porque la definitiva quiero apagarla contigo.
Siento que eres tú
y que lo serás.
Y te quiero,
para luego amarme contigo
unidos.
Las olas coléricas
Quiero un océano entero, fuera de mí, porque dentro ya lo tengo.
Las olas coléricas chocan con mi corazón. Se van disecando las lágrimas. Estoy en sequía y muero y vivo y vuelvo a nacer, y a florecer. ¿Sabes qué? Dame certidumbre porque de inseguridades y miedos tengo pa’ aburrir. Me los voy comiendo a bocanadas de aire mientras saboreo la tristeza mezclada con la sal del mar. La espuma abruma porque abunda. ¿Qué traerá? Aquel pájaro de allá, siento. Me tumbo en la arena. Quiero paz, pero sigo en un bucle continuo. ¿Cómo romperlo? Necesito otro tipo de infinito.
Huecos
¿Vacía de ideas o de alma? De las dos sustancias, quizás. Sobreviviendo a base de tragos llenos de quebrantamiento, quiero decir, de cansancio, uno que se va acumulando. Un bucle infinito, ¿Cómo salir? ¿Cómo entrar? Dicen que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, dicen. ¿Y si se cierran todas las surrealidades de un golpe de aire? Así, esfumándose, yéndose hacia otro mar de olas dubitativas, de ilusiones que arrasan el cielo. Un infierno distinto. Sería un proceso hermoso, un hueco lleno, pues estaría tocando, al fin, de manos al suelo. Sí, siempre del revés. Cada dos por tres voy sin un rumbo dando zancadas sin detenerme y, al mismo tiempo, quedándome ahí, paralizada. Petrificada. ¿Entiendes? Quiero encender otro amanecer sin necesidad de ahogarme entre tanta lucidez.
Otro olvido
Una carta, otro cielo y un invierno en verano. Pensé que florecía, pero me estoy marchitando otra vez. Los precipicios abundan y los miro cabizbaja y desde la cima porque sé que caeré. ¿O ya estoy en el suelo? Derramo la miseria, el dolor, la vida. Eso es sentirme viva. Solo quiero paz, paz, paz, paz… Pero te echo de menos, aquí, en mi cama. Abrázame amor, abrázame. Quiero sentirme bien y por tanto querer me hundo en la miseria de mi ser.
Mar de sangre
Quiero hablar contigo, contarte, llorar entre tus abrazos y quedarme ahí. Levitar entre llanto y lagrimales, las flores se caen. Me marchito, me marchito, papá ya he muerto. Me desmaié esta tarde, ahí, en mi cama, abrazando mi cora’ lloro otra y otra y otra y otra y otra vez. En bucle voy volando mientras arraso el suelo. Tengo a mi niña, que debo alimentarla de amor, pero es dolor. Amansar la tregua, quiero guerra y ser más y sentirme menos. Me quemo, me estoy quemando solo al ver la mirada con la que carbonicé, tiempo atrás, mi ser, mi alma. Córtame la fe, la esperanza, la ilusión que viene y se queda. Y se queda y me observa. Es distinto a otro día e igual a la mañana siguiente. Porque los amaneceres abundan, ¿Pero cuántos atardeceres quedan en este vaivén de cicatrices? Son heridas rotas, obvio, pero, triste, quieren seguir sangrando. Quieren… seguir, ahí, muriéndose en el mar del dolor.
Me gusta ser brillibrilli
Me estoy acostumbrando a ti y me da bastante miedo, un vértigo irreconocible. Porque estaba rota, ahora me vuelvo loca. Y siento y pienso y quiero y piso, ¿El qué? Pues los pétalos muertos, caídos al suelo. Derramo, por el lagrimal derecho una emoción. Se sale de la norma, del montón. Caen, de las goteras de mi corazón, chispazos de felicidad. Es el brillibrilli de mi ser. Camino, joder, vaya forma de mover mis caderas. Muerdo el polvo, soy el fuego que aviva la llama. Levito, miro el cuadro de tonalidades hermosamente rotas. Me quiero, estoy queriéndome. Dejo atrás, en el pasado, las cenizas de lo que fui. Observo el reflejo en el ventanal entreabierto. Me detengo, saboreo el viento, el tiempo. Es otro paisaje distinto; la primavera florece al revés, de dentro hacia fuera y en un bucle contínuo sin querer. Por amor al arte, al mundo, al cielo soleado. Soy otro amanecer donde habita la luna, me mezclo con las estrellas descoloridas, desenchufadas de la vida. Conectándome en el punto de mira, siendo yo misma.
La vida te está yendo bien
Hay personas que no te dejan construirte porque te destruyen. Así que cuídate y quiérete más de lo que crees.
Me quiero
Partirme las alas, el corazón. Después, volver a alzar el vuelo sin arrasar el suelo. Vaya sueño, hermosamente roto. Será un jodido deseo, un quiero, un estoy yendo (hacia ti).
¿Lo peor? Que fui yo
Veo las nubes grises y empatizo con ellas al vaivén de mi corazón que va lanzando destellos de color. Un cuadro hermosamente roto, y triste. Muy triste. Pero la vida sigue y yo también avanzo aunque sea del revés. Un, dos, tres, muévete otra vez. O muérete de una corazonada al ver su alma a través de su mirada tan, tan, tan bonita. Roturas al borde de la costura, descosida. Créeme, los hilos bailan, cantan a coro mezclando un saxofón quebrado con aquel agridulce sabor que te queda cuando te petan. Así, sin más, sin ton ni son ni ron. Te petan. Y estallas. ¿Lo peor? Que allí, la culpable de esta miseria fuiste tu misma. O sea, yo.
Disecadas, las lágrimas
El café por los suelos,
los sueños llenos de infiernos
y los vacíos,
de huecos oscuros,
absurdos.
Se manchan,
se derrumban.
Las paredes han caído,
mis flores se marchitan,
se marchitan.
Dime, dime nene,
cántame la canción de ayer que sonó,
que sintió,
no sé quien
sino nosotros,
siendo otros -desconocidos conociéndose-
y sin ellos.
Yo solo sé que mi corazón vibró,
tembló por vez primera,
otra vez.
Otro ser,
muchas cucharadas de azúcar.
Claro, que no, que no quiero morir y aún así sobrevivo a los monstruos de mi ser,
de ti.
Mírate, observa mis delirios,
las lágrimas ya salieron tiempo atrás.¿Disfrutando?
Beberme el café de un sorbo largo, ir yendo tarde. Estamparme con las heridas una y otra y otra vez. Salir viva, pero llena de cicatrices. Dime, querida, ¿Cómo te va la vida? ¿Te lo pasas bien? Pasan los días porque tiro y me toca sobrevivir, otra vez.
Cuadros grisáceos
Me esfumo entre las nubes grisáceas,
y le soplo a la luna,
las estrellas fugaces se han marchitado.
Tristeza sigue así,
cortándome las alas
y dejándome caer a ras del suelo.
El fuego, que habitaba en mi alma,
ya se apagó convirtiéndose
en ceniza, una descolorida.Estoy triste
Ya he explotado de amor y sigo presente, ausente.
Y lloro las lágrimas más hermosas,
de tonalidades naranjas,
muchas rosas.
Abundan los amaneceres,
quiero dos al día
para empezar de cero y arrancar una buena vida, mi esencia. Mi color, mi dolor.
Agotamiento mental, cansancio emocional.
Gritar internamente,
sentirme o, mejor dicho, ser una demente.Sin color
Por fin me puedo desahogar,
soy mar,
neblina espesa.
Y todos estamos tristes,
comemos perdices
muriendo con profundas cicatrices.
El terror a mirarme en el espejo
donde habita el reflejo
(de mi ser).
Nunca creí, pero volví.
Ahora vuelo entre nubes grisáceas,
tonalidades ambiguas,
oscuras,
vívidas,
o sea,
ausentes de colores.Mariposas alegremente rotas
¿Las ves? Florecen las mariposas, salen a volar. Porque de allí, más lejos del universo, de las montañas y del cielo, derrapan, se alteran. Un golpe continuo a ras del suelo. Les han arrancado las penas. Van con el corazón despeinado, rebelde, porque rebosan alegría. Van repartiendo aquellos chispazos llenos de vitalidad. Sonrisas enigmáticas que enganchan, que enamoran. Es una transformación primaveral. Tan bonita, tan querida, tan sentida. Brillan traslúcidamente. Y saltan, voltean y juegan con sus cicatrices sorteando los miedos. Ya son la felicidad personificada.