Categoría: Escritos

  • Querido lector,

    Querido lector, ¿quisiera usted leer más de mí? Sentir el tacto de las palabras en su piel, como vuelan por su mente y salen de sus ojos, tristes o alegres lágrimas. Entonces le invito a que se pase por mi Wattpad donde mi usuario es Perezita.

    ¿Y qué le recomiendo? Que se pase por Café Frío, prólogo que subí hace tiempo aquel que empieza por «Quería». ¿Que quiere leer una historia corta? Entonces léase Al borde del abismo. ¿Qué quiere leer lo inverso? Casualidades incondicionales es ideal. ¿Aquello más depresivo? Pásese por Horas. ¿Qué quiere disfrutar de pequeñas historias? En Aglomeraciones puede leerlas. ¿Qué quiere conocerme un poco más? Pues My feelings es la historia perfecta. ¿Que necesita leer algo en catalán? Entonces Descendent es la ideal para ti. ¿Una historia entre amor y desamor? Hola, es exquisita.

    ¿A qué espera? No se prive del poder de leer, aquel tan maravilloso y desolado a la vez.

  • pulcro

    Quiero escribir y no sé qué,

    Quiero sellar este dolor,

    derretirlo de una vez.

    Me invaden los sentimientos, llenándome de desilusiones, completando mi paz.

    Necesito un espacio vital, otra inspiración.

    Quiero amar, y ser amada también.

    Esa soy yo, quieras o no, vas a tenerme que aguantar.

    Y nos volveremos a ver, tal vez, no lo sé.

    Bésame.

    Ya lloré, atrás dejé aquel «por qué».

    He venido a seducirte porque sé que ansias quererte y que te quieran.

    Y sé que es una locura, pero mírame a los ojos y dime que no me amas. Entonces, me encontraré. Sea cierto o no, te habrás sincerado, con palabras, y no actos. Y eso es lo que llevo buscando desde hace tiempo.

    Anhelo encontrar la pura verdad que, aunque sea cruda, es la definitiva.

     

    30 de agosto, 2016

    15:31 h.

  • margaritas en el altar

    Océanos explotan en mi interior, haciendo salir lágrimas saladas. Exploto como aquellas margaritas en el altar, cada vez más marchitas, muriéndose con el atardecer, que acompañan mi nuevo amanecer. Y voy perdiéndome entre la espesura que crean los árboles, ya no tan verdes, quienes dejan escapar las hojas más maduras, que caen al suelo o se pudren al tiempo.

    Aquí estoy, inventándome un millón de historias junto a ti, que sé que no pasarán pero tengo el presentimiento de que están pasando. Y te leo, y me arrepiento, porque sé que es mentira, que tú no sabes de mí. Que estoy perdida, necesito un nuevo mí.

    Esta vez, será otra vez la misma vez. Entiéndeme cuando te diga que todo volverá a suceder, peor o mejor, pero en la línea de la monotonía, y yo quiero vivir, volver a sonreír.

  • Caos en cosmos

    Hay gente que se cree que escribo para llamar la atención, pero, ¿qué sentido tendría hacer eso? Ninguno. Yo escribo por placer, por gusto, por ir pasando mi tiempo, disipándolo. Y tal vez no sea la mejor escritora, si es que me considero como una porque ¿cómo me llamaría yo haciendo lo que hago?

    Me gustaría diseñar un nuevo mundo, donde haya justicia, e igualdad, y también humildad. Sé que es una tontería, pero esta vez tengo ganas de escribir. Hacía tiempo que no escribía con ganas, y no digo tantas porque no vale la pena, ya que se esfuman con una soplada.Y que tener ganas de escribir no quiere decir que vaya a escribir una hoja entera, a veces con la mitad ya basta, pero no llena. ¿Y escribir debería llenar? Tal vez a los otros, de sabiduría. Pero, ¿a uno mismo? Creo que a uno mismo, la escritura serviría para vaciarte completamente y, después, volver a llenarte, leyendo, amando los libros.

    Y a veces no sé ni lo qué escribo o, mejor dicho, porqué lo escribo. Pero es que hay momentos en que las palabras salen de mis dedos, tecleando, de esta manera, una, y de otra. Y ya está. Simplemente que hay veces en las que uno no decide lo que quiere escribir, simplemente su mente se llena de caos y se va derramando poco a poco, intentando poner un orden lógico a las frases.

  • Entonces

    empezó a andar. Sendero y sólo sendero. Paseando sin sombrero, un pareo colgando de su cintura, blanco y con figuras abstractas negras. Amor interior enredado, deshilachado. ¿Y si me besa? Pensó. Siguió andando, moviendo sus caderas al compás de la música melancólica. ¿Por qué no? Volvió a pensar. Y corrió, dejándose volar, saltando al vacío lleno de azul, olas coléricas chocando contra las rocas. Mundo paralelo, ya no está en el planeta humano, sino en el planeta tierra.

  • alma

    A veces el demonio se esconde detrás de la belleza más pura y casta. Aun tengo que encontrarle el sentido, pero los recuerdos me llueven como pájaros volando hacia su nido. Mariposas rotas, relojes sin agujas. Cascadas heladas. Gotas disecadas. Tengo la duda en el precipicio del alma, en la punta más puntiaguda.

  • déjalo ser

    Y entonces me miras y yo no sé si reír o llorar. ¿Qué debo hacer?

    Esta noche te he soñado otra vez. Me has dicho que viniera contigo ¿a hacer qué? Yo ya te estoy queriendo, aun así, no sé porqué escribo de ti. Tal vez te entrelazas entre mis piernas, sí, en ellas juegas. Pero no desde la cercanía, no sé si me comprendes. Todo lo que escribo son sentimientos. A veces no tiene porque ser de amor, porque, estos, no lo son.

    Simplemente soy, dejo liberar todo mi ser, y dejo de ser. Comprendeme, o no. Eres libre, y sino, déjalo ser.

  • Milagro

    Milagro de la vida, déjame soplarte, como cuando empiezas y nunca terminas.

    Y engánchate, como las gotas en la ventana.

    Y mírate, no eres ya alma.

    Sonríete, que te quieran los pájaros cantarines. Déjales que te quieran.

    Y bésame, milagro, explícame lo bonita que es la vida sin ser sentida, o sintiéndola demasiado.

    Ahora es nunca y nunca es nada, pero siempre será todo.

  • manos enlazadas

    Se sentaron en el suelo, uno al lado del otro, entrelazando sus manos mientras escuchaban sus respiraciones aceleradas, por la negrura en la que se veían sus futuros. Entonces, escucharon otra respiración y, con el alma en el cuello, giraron sus cabezas hacia la derecha. Había otra persona pero con la oscuridad no se distinguía bien su rostro. Aurora pudo percibir, por sus bultos en el pecho, que era una chica y, se lo dijo a Aarón susurrandóle en la oreja.

    -Ho-ola -intentó entablar una conversación la desconocida.

    Ellos no respondieron, prefirieron quedarse en el eterno silencio. Pero la desconocida, siguió hablando.

    -Soy doctora, sigo siéndolo creo, aunque ahora no esté en un hospital ayudando a las personas. En el hospital que estaba tenían las reglas un poco raras, pues nos obligaban a hablar con los pacientes de usted y no de tú, y aun no entiendo porqué. Llegué allí con la intención de cambiar el mundo, pero el mundo me ha cambiado a mí. Recuerdo, recuerdo a una chica que conocí allí, sentía el mismo vacío que yo y, conectamos. No hace mucho tiempo de aquello, aun recuerdo como era. Su rostro pálido, sus ojos como el café frío.

    -¿Cómo se llamaba? -se atrevió a preguntar Aurora, sumergida en aquella historia sin fin.

    -Aurora, como el amanecer. Llegué a leer su diario, aunque no entiendo porqué firmaba con otro nombre. Tal vez no era el suyo.

    -No era el suyo -susurró Aurora, descubriendo, con la certeza en ciencia, que era Nerida. Pero no quiso desvelarse, pues no quería más coincidencias. Cansada estaba de tanta necedad acumulada en la misma necedad.

    -También recuerdo cuando desaparecieron un cierto número de personas justo cuando les fueron dando el alta. Fue muy extraño, aunque lo relaciono con el tema de los suracs. No sé si os habéis enterado por son la mafia negra.

    -Lo sabemos -dijo Aurora, firmando su voz.

    -Dos días antes de que sucediera la desgracia, sucedió otra desgracia. Y es que a una cocinera se le quemaron las manos. Suerte que estaba en el hospital, pues fue ingresada y tuvieron que operarla, quemaduras de segundo grado. Tal vez sea una señal.

    -¿Qué tipo de señal?

    -Que a todos nos han ligado las manos.

    Entonces Aurora empezó a hablar, a narrar su historia.

    -Pues yo voy a confesar que mi dolor empezó a los quince años, cuando me enamoré de un amor no correspondido. Allí, justo en mi pecho, se inició un vacío. Fue una desgracia detrás de otra. Después de esta decepción mis notas empezaron a bajar en picado, pues no me sentía con fuerzas ni con ánimo. Mi ánima deshecha. ¿Qué se es cuando no se es?

    -Humano, mujer.

    -Seguidamente de este amor no correspondido surgió otro, aun menos correspondido. Pues me enamoré de su mejor amigo. Le entregué una carta, caótica, pues nada era serio, todo era un lío monumental. Hilos deshilachados, sin final, roto. Y, justo en aquel momento, empezó la descendencia de todos mis caos. Me sumergí en una burbuja, en la mía y me encerré ante todo el mundo, creando un caparazón alrededor de mi piel, delicada y frágil como el vidrio.

    -Supongo que ahora me toca a mí contar mi pasado doloroso, todos tenemos grietas abiertas, cicatrices sin sanar. De pequeño mi padre maltrataba a mi madre.

    -¿Eso es todo?

    -¿Te parece poco?

    -Lo siento no quería herirte.

    -No te preocupes -dijo con ironía. -ya lo estaba.

    -¿Recuerdas cuándo nos conocimos Aarón?

    -Sí, fue en tercero de la ESO, la primera vez que te vi… eras tan bonita. Entonces te empecé a conocer y tu interior me desgarró el alma.

    -Como el tuyo a la mía.

    -¿Sois novios?

    -Algo así -dijeron los dos al unísono.

    -Antes de trabajar de doctora, en el último año de carrera fui engañada por mi novio, me puso los cuernos.

    -Yo nunca llegué a regresar al instituto. Después de que me secuestraran me quedé apartada en otro mundo.

    -Aun recuerdo cuando mi madre me enseñó a caminar sobre ruedas. Ella llevaba unos patines de color fucsia, los míos eran azules. Íbamos cogidos de la mano, me ayudaba a arrancar y, después, me dejaba volar, pudiendo disfrutar de la sensación del viento acariciando mi rostro, y mi cabello castaño. Después, en la adolescencia fui muy popular hasta que un día me encontré en el hospital. Aun no entiendo el porqué. Sólo recuerdo que tenía desnutrición, como Aurora. Fue casualidad, pues recuerdo que nos pusieron en una misma habitación, allí empezó nuestro vínculo amoroso. Al cabo de un tiempo, recodé aquellos días en el hospital y entonces me di cuenta de que estaba enamorado locamente de Aurora.

    -¿Y Aurora es la que está ahora aquí contigo?

    -Sí.

    -Soy Aurora, Nerida.

    Entonces se levantaron y se abrazaron.

    -Qué suerte que estemos todos juntos.

    -Debemos hacer algo.

    -Lo sabemos, pero, ¿qué?

    Pero Aarón se sintió evadido, pues Nerida no lo recordó y sintió que tampoco fue recordado por su padre pero por su madre sí, entonces sus dudas revueltas en su mente se calmaron. Su madre.

    De repente un ruido se escuchó fuera de la celda y pudieron ver como un preso era arrastrado por un policía hacia algún lugar, el exterior, o interior de otra celda.

    -¿Dónde lo llevarán?

    -Tal vez quieran matarlo.

    Y continuaron hablando de sus profundidades oceánicas, que pellizcaban sus almas con ansias de ser libres, mientras esperaban algún cambio.
    Nerida empezó hablando.

    -Fue el segundo año de carrera. Me quedé completamente sola, sin amigas. Aquel sentimiento de soledad…

    -Aquel sentimiento de soledad sentí cuando mi madre se marchó. Pobre de mí, y de ella. No se lo merecía, ni ninguno de mis hermanos. Yo tenía trece años.

    -Yo tenía trece años cuando mi abuela falleció por culpa del cáncer. ¿La única suerte? Que le atrapara cuando ya había vivido gran parte de su vida. Aunque fue muy injusto.

    -La vida es injusta.

    Entonces escucharon una puerta chirriar. Era la suya, que se abrió de repente.