Me estoy enamorando antes de tiempo. No es bueno, pues no te conozco aun. Demasiado temprano ¿o tarde?
Categoría: Escritos
Ojeras azules
Me duele la cabeza, mis gestos no saben lo que hacen. Mis sesos descompuestos, mariposas muertas. Muñecas rotas, rodillas rasgadas. Ojos apagados, ojeras azules. Pelo suelto, garbateado. Labios sonrosados, rostro pálido, agujereado. Saliva atragantada en la garganta. Voz ronca, palabras ensuciadas.
vuela
Vuela el universo entero por encima de mi anatomía, soy feliz. Pero las palabras siguen ahogándose en mi esófago, riéndose de mí.
Twitteando
¡Hola! ¿Tenéis Twitter? ¿Queréis conocerme personalmente? ¿Qué os parece si nos seguimos?
Dejadlo aquí abajo en los comentarios…
El mío es: apc2502
estrellas
No me juzgues, no sabes por lo que he pasado. Y no, no he venido aquí a escribir sobre mis penas, sino a regocijarme de ellas. Palabras de estrellas, bellas. Aunque siempre me hundo en sus profundidades, océanos impuros. Saciedad de sentimientos, todos llenos de odio y rencor, hacia mi mismo ser. ¿Por qué? En un atardecer me empecé a querer pero cuando llegó el amanecer me desvanecí, como frenesí. Soy así. Paz necesito y me subo al precipicio, como cualquier mal vicio.
el colmo
En la calle hacía frío y en el interior de la casa demasiado calor. ¿Cuál era el punto intermedio? Eras, y eres, el colmo de mis más anhelados colmos. Te llenas el vaso de inseguridades pero me arrastras por todas las seguridades, haciéndome creer que puedo con y contra el mundo. ¿Qué es de mí? ¿Y de ti? Arrastrame más, te quiero no para quererte sino para amarte. ¿Cómo lo has hecho? ¿O he sido yo la que se ha ilusionado demasiado? Déjame, ya caeré, ya me tropezaré.
mis escritos
Y, cierro los ojos, unas cuantas veces. He perdido todos mis escritos, ya no yacen en mi corazón, porque no tengo. No es que esté partido, es que no está. Inexistente, no hay ya intermitente. Mis letras, palabras y frases ya no nacen de mi alma, pues ésta se ha querido marchitar. Pero déjame escribirte, lo quiero intentar. Como la purpurina que cae de mis pupilas y nace un río en mis mejillas. Cristales rotos, espejos partidos. Ven. Ven y quédate, aunque conozcas mis más de mil demonios. Siento que no me quieres, ni para un rato ni para siempre. No soy tu estación, tampoco tu pasión. Pues nunca es suficiente pero, ahora te pregunto cordialmente ¿tú me quieres? Si es así, por favor, quédate. Aunque sólo no seamos, seres inexpertos, indeseados. Aquellos nombrados como amigos, entiéndeme cuando te digo que te necesito. Eres un pilar esencial en mi vida. No te escapes, no vueles hacia otra dirección que no sea la mía. No te dejes llevar por una arpía.
Yo lo sé
Yo sé, entiendo y siento este sentimiento por el que muchas personas pasan. Eso de no quererse, ni amarse. Sentir un vacío justo aquí, en el pecho.
Ensoñación
Estoy con ansias de querer empezar a colgar mi nueva historia, Ensoñación, en Wattpad. Es una mezcla entre amor y dolor, recuerdos del pasado llenos de aflicción. Hablaré sobre distintos trastornes mentales.
Para los que no tengáis o no queráis entrar, os dejo un fragmento aquí. Espero que os guste.
PD: lo siento por colgar tantos posts pero es que me encanta escribir y no puedo parar.
Un abrazo.
Subieron las escaleras de espiral, una detrás de otra, hasta llegar al final.
-Tu tejado.
-Es aquí donde cuento las estrellas.
-Sentémonos, te contaré una historia.
Y se sentaron, los dos mirando el cielo. Ella hablando y él escuchándola. Pareja bonita.
-Había una vez una chica de diecisiete años que aspiraba a ser princesa, todo el mundo se lo decía. Estaba predestinado. Pero su burbuja, creada por ella para alejarse de todos, de tener un caparazón que la protegiera, se rompió y su verdad más pura llegó.
«Era un miércoles, ella estaba en clase sonriente, divertida, pasándoselo bien, pues las palabras que leía le decían que debía estar con él, su príncipe. Soñaba tanto con encontrar a su alma gemela… que le resbalaron todas las verdades cayendo por su cuerpo, hasta llegar al suelo.
Llegó a casa, saltando, pues estaba muy feliz. Saludó a su madre y a su hermana y, cuando se puso a comer, observó la televisión. Ésta le estaba contando una historia, la de él. Cómo vivía, con quiénes vivía. Como un rey, era de la nobleza. Con gente de la realeza. Salían imágenes, disparadas, como fotografías, instantáneas. Todas ellas con un mensaje oculto.
Después de comer se fue a su habitación, pues cada vez sabía más de él, que estaba en su consciencia, dentro de su mente, hablándole, dirigiéndole, dándole indicaciones de lo que debía hacer y de lo que no.
Y se puso a escribir en su diario, alegre, relatando su felicidad. Entonces, de repente, sus padres la vinieron a buscar diciéndole que debía ir al hospital. Pero ella se creía que iba a ser princesa y que allí vivían los de la realeza, y su amor platónico siéndolo cada vez menos. Estaba viviendo una ensoñación. Y la llevaron en coche hacia el hospital. Allí ella voló, creyéndose que iba a cambiar el mundo.
Estaba en la sala infantil, esperando, escuchando como su amor le decía todo lo que debía hacer. Su objetivo era superar las pruebas que se le pusieran por delante. Los minutos pasaban y ella sentada estaba, con sus pensamientos a mil por hora. Y, de repente, le hicieron pasar a una sala, pequeña, y allí contó la historia, la suya. Explicó las sensaciones, extrañas, que le produjeron. El proceso de convertirse en princesa. Sentía que todo el mundo la observaba, veía como las personas y la televisión le tiraban indirectas, hasta las palabras de los libros también. Hasta se sentía la chica más inteligente, pues a la hora de hacer deberes el pensamiento le iba muy rápido. Y, sentía, además, que él la ayudaba, hablándole desde la lejanía. Todo era un proceso mágico, lleno de ilusión, tanta que explotó estallando por cada rincón de su vida, haciéndole deshacerle la verdad más bonita.
(…)
La ingresaron a un hospital pero ella no se daba cuenta de su realidad, ella… no era ella, no estaba en su propio ser. Estaba risueña, contenta, demasiado por lo que en verdad le estaba pasando. Pues, no se sentía en su propio cuerpo, no… comprendía nada. No sentía dolor. Después se daría un golpe muy fuerte con la realidad, y se lo dio.
—
Las estrellas se colapsaron, estrellándose, juntas, dejando salir chispas de amor. Justo en aquel momento le declaró su amor. Sintiéndolo, amándolo. Pensándose que detrás de la puerta, la de su habitación, estaría él. Pero no, no fue así. Todo fue con el sentido inverso. Palabras vacías en medio de la oscuridad, corazón derramándose, su color rojizo cayendo paulatinamente. Gotas. Manchas calcando un trozo del suelo. Sonrisas partidas, lágrimas heladas, ensangrentadas una vez llegaban a su fin.
El paso de los días allá dentro eran lentos. Eran monotonía, redundancia. Como cuando el cielo no brilla, como cuando se oscurece durante un tiempo largo, quedándose gris. Pues ese tiempo, durante ese periodo, es el que estuvo allá encerrada.
Y, cuando, por fin salió la vida le cambió. Sus agujeros se profundizaron, haciéndose más agudos, puntiagudos. Iba con la verdad de cara, y la cruz le retumbaba las orejas fuertemente. Ya jamás podría olvidarlo.





