Una mañana normal que me desorganizaste en un chasquido de dedos. Organizándome la semana cuando de repente suena el interfóno y mi padre se acerca diciéndome que hay algo para mí. Incerteza y nervios. Sopresa y, luego, felicidad absoluta. Ojos chispeantes y sentir que te quiero para amarte.
Categoría: Escritos
Volar a tu lado
Quiero pertenecerte como un orgasmo le pertenece a una mujer. Como una rosa le pertenece a un jardín y las estrellas al cielo. Y aun así, aunque no estén, siguen estando ahí. Porque por mucho que vayan perdidas, que se escondan o corran en dirección contraria, seguirán estando y siendo.
Quiero correrme en tu risa y darte un orgasmo en poesía. Que el Universo estalle de placer e invada toda tu alma. Armarte un poema en tus labios, el que sale de tus ojos.
Porque cuando te miro, te pienso y te siento, sonrío. Y soy. Ni más ni menos. Vivo porque vuelo.
Eternidad espontánea
Tu amor no es mío y, aunque sea toda tuya, nunca estaremos unidos. Porque somos de cada uno, tú de tú y yo de mí. No quiero romperte los esquemas pero yo soy muy mía y aunque te comparta contigo…, ¿Y si un día ya no estoy? En aquel instante me diré «No soy». Ciertamente y sin querer fluimos y nos fusionamos; con cada beso, mirada, grito y estallido reflejado en el alma. Pero no llegaremos a ser del otro completamente. ¿O sí? Delirando voy por la vida y dar un paseo se me resigna. ¿Y si estoy equivocada? ¿Y si el amor es pertenecerse el uno al otro? Agarrarse y completarse. Yo no creo en eso. Una pareja puede encajar pero también desencajar y, eso, no quiere decir que no estén destinados a ser. Porque toda la vida puede ser sólo un segundo metido en la eternidad del infinito.
Tú y tú
La primavera ya florece,
tu mirada me enternece
y mi corazón enloquece.
Porque las rosas,
las de nuestras almas,
están naciendo
sin querer y queriendo.
Creciendo en una ruta imprevisible,
demasiado bonito para que sea real.
¿Sueñas?
Yo sueño con tenerte el resto de mis días.
Vida mía,
cielo,
corazón.
Amor, te quiero.
Anormal
Recuerdo aquel instante perfectamente. Me dolía la cabeza, el cráneo me rebotaba como una pelota de tenis. Entré al vestuario y me metí en el penúltimo retrete. Sentada encima de la tapa blanca y con el pistillo puesto. Estaba mal. Fatal. Y no podía, pero, a pesar del dolor interno que sentía, salí adelante. Logré, con mi cabeza desencajada, salir del baño, desnudarme y ducharme. Recuerdo que lo busqué por todas partes. ¿A quién? Al hombre invisible, pues era inexistente y a ciencia cierta allí no estaría. Caminé hacia mi casa y durante el trayecto escuché cómo alguien hablaba a mis espaldas. Además, no dejaba de girarme pues alguien me seguía. ¿O no? Lo único que no desistía eran mis textos y mis lágrimas, porque eran los que me acompañaban. Los que aguantaban la resaca de mi alma y la destreza de mis actos.
Cambio en mi Blog
Buenos días;
Los sábados y domingos no colgaré entradas. Os aviso por si observáis algún cambio, pues es ese.
Muchas gracias por leerme,
Sóis un amor.
PD: Nos vamos leyendo_
Confesión
Me pasa que me miro al espejo a cada instante porque no me lo creo cuando me dices que soy hermosa.