Categoría: Escritos

  • Quiéreme

    Quiero que me quieras,

    y no me desees.

    Una vez me desearon,

    y me desgarraron el alma.

    Me sentí objeto,

    me sentí barro,

    me sentí lluvia

    y cristal roto en pedazos.

    Quiero una noche amanecida a tu lado,

    y que al mirarme a los ojos me transmitas amor, mucho.

    Quiéreme un poco.

    Y es que no hay ni uno que piense con la cabeza.

    ¿Tú sí?

    ¿Acaso te importo?

    Yo creo que muy poco,

    pero ojalá sea el suficiente como para que me cuides, me mimes y me ames.

    Ya sé que son pocos días, que nada perdura y que todo se va a la mierda rápidamente.

    Pero, quiéreme.

  • A vosotros

    Que sois mi motor, los que me sentís a quilómetros de distancia. Los que me leéis, así, porque percibís las palabras. Que captáis mis mensajes, todos con distintas perspectivas y eso es lo más hermoso del mundo. Los que gastáis vuestro tiempo en escribirme y sacarme un sonrisa, así, porque sí.

    Y es que sois alma enternecida, sois corazón lleno de amor. Vosotros, a quienes quiero, y no por ser más y mejor, sino que os quiero para pasearnos cualquier día por las calles en alguna ciudad y ponernos a charlar, de poesía, de letras. Tomar unas cuantas cervezas. Conocernos. Conquistarnos con las frases y llegarnos al alma y decirnos: «Joder, nos sentimos». En el acto de leernos mutuamemte, claro. Y comprendernos y entender que somos de semejante familia, con distinta sangre, pero con la misma sangre. Aquella que recorre por nuestras venas cuando escribimos.

    Agria,

    eterna,

    distraída,

    feliz

    o depresiva.

    Y más.

    A vosotros, que estáis.

    A vosotros, mis lectores.

  • Rebelándome

    Mira, lo siento pero yo no estoy hecha para este mundo de mierda. No entro en una sociedad de borregos, no soy de ella. Porque me salgo de las reglas, las rompo. Y me pierdo entre mis pieles, mis cicatrices y mi corazón rasgado. Porque he llegado al punto de querer ser pájaro, salir de la jaula y volar. Y conseguirlo. Ir de lugar en lugar, estrellarme si es necesario pero con los pies alzados del suelo. No me interesa madurar, mucho menos ganar, ser rica o tener poder sobre algo.

    No soy ya marioneta, tampoco títere. Soy dueña de mí misma. Rompo la norma, porque sí. Porque yo quiero. Sólo quiero vivir, vivir entre letras, perderme en palabras y reencontrarme en frases. Introducirme en el caos, en mi jodido desastre, y experimentar un orgasmo de poesía. Y es que de ahí sale mi alegría, mezclada entre penas.

  • Sorry

    Y lo siento si tengo el corazón cerrado, si soy de alma gélida.

    Lo siento si no siento tanto como antes, si no lo expreso. Si me encierro en mí misma.

    Pero es que vivo con cristales en los ojos, con temblores en mi cuerpo y miedo en mi alma.

  • Suicidio

    Estoy aquí, suicidándome en vida. Arrasando por la cuerda floja, cayendo de cabeza por el precipicio.

    No sé si estoy siendo yo, si realmente es lo que quiero.

    Muero.

    Necesito un nuevo principio. Tirarme por el acantilado y salir a volar.

    Quiero despegar, pero siempre que lo intento, me estrello, una y otra vez sin parar.

    Tengo las alas rotas, ahora están arrancadas, desgarradas. ¿Volverán a reconstruirse? Después de romperme tanto, después de autodestruirme.

    Corazón quebrantado soy, como una vagabunda andando por las calles de la sin razón. Estoy desfasada, apartada del mundo terrenal. Estoy en pleno mundo mortal.

  • Renacer

    Paulatinamente mi corazón vuelve. Está lejos, regresa des del Norte de Antártida, congelado pero ya cicatrizado. Y poco a poco se introduce en mi ser desde un suspiro por la boca, uno largo y pesado. Va bajando, podrido y marchitado, hasta colocarse en su lugar. No bombardea, está inerte. Aun así lo intenta, un latido cada cien quilómetros pensados. Pero entonces hay un milagro, su beso, que me alcanza por sorpresa haciendo florecerle una flor, muy pequeña pero con un sentir profundo.

    Ya no estoy muerta, he renacido otra vez.

  • Vuelo interno

    Lo estoy intentando, eso, de no ser tan rota de corazón. Y creo que lo conseguiré; ser fuego de alma.

    Quiero salir a la calle y flotar como la luna, por un recuerdo bonito, por tu sonrisa o por habernos besado. Lo estoy haciendo ¿eso se llama volar? Yo vuelo interiormente, y cuando te miro se me para el tiempo. ¿Es muy temprano para decir que me estoy enamorando? ¿Y por qué no? Otra vez, caer en la telaraña del amor. Las entrañas de mi dolor se van yendo y, yo, comienzo a explorar tu universo lleno de caos, como el mío. Y soy feliz, por un instante infinito, lo soy.

    Gracias por hacerme sonreír.

  • Siendo Estrella Polar

    Qué manía con eso de decir «a ver cuando follas» a alguien virgen. La verdad es que hay que sentirlo y para sentirlo, hay que vivirlo.

    Ellos no entienden lo que es besarse bajo la luna en una noche otoñal. No entienden lo que es sonreírse como bobos al mirarse, ni tampoco que las mariposas empiecen a florecer en un estómago que, anteriormente, estaba podrido. Que no entendéis lo que es mirarle y sentirse volar. Ni besarle, ni que me bese y sentirse estrella polar.

  • El chico de la chupa negra

    Sus ojos hicieron florecer mi alma porque me miraban tiernamente, con una sonrisa que bailaba al compás de nuestros corazones latir. Nacieron las cenizas de mi fuego marchitado, surgió el avivamiento de la llama. Porque él me miraba, me miraba. Y no sé cómo sucedió; dejé el vaso lleno de bebida en un muro porque me dijo de ir a pasear por las calles de aquella ciudad. Noche mágica, porque me besó. El chico de ojos verdes y chupa negra, me besó. Y volé, interiormente. Y mis alas empezaron a sanar. Y fue un beso delicado, lleno de pasión y amor. Amor, aquello que nunca me habían dado durante un tiempo que pareció eterno. Y seguimos andando hasta alejarnos de nuestros amigos llegando a la profundidad de la oscuridad. Luego, cambiamos de dirección, volviendo por donde habíamos bailado, agarrados de la mano. Y continuamos. Y nos volvimos a besar en medio de la calle La Rasa. Y fue espectacular. Cuando regresamos con nuestros amigos, habían desaparecido pues se movieron de sitio.

    Nos confesamos las realidades más oscuras y aun así, no detuvimos nuestra truega.

    Fue una noche distinta, fue una noche donde la luna nos envidió, pues brillamos más nosotros que ella.