Categoría: Escritos

  • Fugitiva

    Soy desordenada de alma,

    estoy destrozada,

    cicatrizada.

    Ya no hay arma,

    ya no me amarro a los Te Quiero ilusos,

    ni a los recuerdos pasados,

    ni a los llantos.

    Porque ya no lloro,

    ya no amo.

    Soy instante de corazón,

    un bombardeo,

    y un segundo que no para quieto.

    Estoy moviéndome a cada rato,

    soy fugitiva de tus imágenes inéditas;

    tu sonrisa, mirada y voz.

    Arranco de mis paredes las cartas dedicadas;

    poesía y prosa.

    El teatreo se ha quedado atrás,

    no lo quiero más.

    Y es que ahora quiero fundirme en él,

    recrearme en su piel y sentir su respiración.

    Mirarle y alcanzar su último llanto,

    convirtiéndolo en sonrisa.

    Un suspiro prohibido,

    uno detrás de otro.

    -Orgasmo en poesía-.

  • Jodida

    Y aun así,

    sin zapatos,

    destrozada

    y sin corazón;

    salí a la guerra,

    seguí con la truega,

    la de mi alma,

    que quería sanar

    pero desistió.

    Demasiados rasguños,

    cicatrices perforadas

    y vacíos oscuros.

    -Desgarrada,

    desalmada-.

    ¿Qué vas a saber tú,

    no de la bala que traspasó mis huesos,

    sino del arma que me desarmó los sesos?

    ¿Qué vas a saber de las cinco vidas que morí?

    Y, el milagro, es que renací.

    Justo, momento, en que se cayó la piedra al suelo.

    Golpe seco.

    Un infierno de duelo,

    porque ya no vuelo.

    Joder,

    tengo, siempre, todo el as de perder.

  • Sólo una, luego ya sanaré

    Quiero una noche,

    sólo para mí.

    Quiero una de aquellas que,

    bebiendo sorbo a sorbo,

    cerveza de la mala,

    te emborrachas y empiezas a hablar.

    Y, cuando estás dentro del rumbo de la decadencia,

    comienzas a conversar.

    Y, joder, las palabras te salen del alma,

    y tienes una conversación mala,

    pero profunda.

    Jodida, y malherida.

    Ahí, es donde se salvan personas que creías muertas.

    Donde les florece el alma, de tanta mierda sacada a luz.

    Es como parir un bebé;

    primero un grito y,

    luego,

    placer.

    Y beber, y ver y creer.

    Morirse de la risa, estallar sin prisa.

    Explotar.

  • Poesía de alma

    Y los días van pasando,

    alcoholizada de corazón

    y borracha de alma.

    Dame la razón,

    y un cigarro.

    Quiero Marihuana,

    fumármela de un beso en tus labios.

    Dame amor,

    y sexo.

    Quiero follar.

    Ya no soy en mí,

    ya no estoy.

    Rota voy.

    Melancólica de ojos,

    destrozada de huesos.

    Se arrastran por los suelos.

    Mis sesos están intactos,

    inertes.

  • El siguiente capullo

    ¿Y vas a ser el siguiente que me va a romper? Y no el alma, tampoco el corazón. Simplemente, me harás un rasguño que quedará como cicatriz para toda la vida. Y lo sentiré, se me perforarán los huesos, la sangre de mis venas dejará de correr por ellas. Sólo durante un segundo. Uno que será eterno, quizás demasiado ebrio y muy profundo. Negro. Así será el segundo: oscuro.

    Porque siempre me pasa igual.

    Porque me he roto el corazón cinco veces, tropezando con la misma piedra. Por idiota, sí, por caer rendida en los pies de un idiota. ¿Y qué más da ya? Si todo me sale mal. Una y otra vez, sin parar.

    ¿Sabes qué?

    Quiero volar.

    Quiero volar muy alto. Ser pájaro y no matarme contra una ilusión. Porque son transparentes, y cuesta un cojón distinguirlas. Mira, tu cojón, el que te faltó para alcanzar mi corazón. Qué jodido debes estar ahora.

  • Ya nadie cree nada

    Y, antes de salir, te vi. Y sonreí porque estabas mirando las ventanas de mi bloque.

    ¿Qué pretendías? ¿Encontrarme?

    A mí nadie me va a encontrar, pues estoy más perdida que la luna en pleno día.

    Que si pretendes buscarme, suerte porque no lo lograrás. Jamás.

    Y si un día lo consigues, si consigues descifrar mi alma, mi mirada, ahí, justo, detendrás tu tregua hacia mí.

    Y es que he sido rota varias veces.

    Por personas,

    por momentos,

    por recuerdos.

    Ojalá no te detengas en medio de la batalla.

    Ojalá luches hasta quedarte seco completamente.

    Sé, con el pedazo que queda de mi alma, que será difícil. Soy complicada. Y cada vez más. Voy a peor. Lo han hecho ellos, y no es por culpar, es simplemente mi verdad. Mi jodida verdad.

  • Raudal

    Porque, sin querer, rozarás tus dedos, pasándolos por encima y notarás las puntas afiladas de mi alma. Son cristales puntiagudos, demasiados. Y se van dividiendo en partes cada vez más pequeñas hasta diluirse en mis pupilas. De ellas nace la lluvia, cayendo a raudales, destruyendo todo a su paso. Destruyéndome.

    Sí, nunca lo consigo.

    Me derrumbo.

  • Estamos

    Te quiero como juego,

    te quiero para sexo,

    te quiero para ratos.

    Y no te enamores de mí,

    que luego jodido estarás.

    Estamos jugando con el fuego,

    y que sepas que quema demasiado.

    Estamos teniendo sexo,

    que acabará en deseo.

    Estamos queriéndonos a ratos,

    sólo para jugar con el sexo y matarnos del deseo.

  • Placer

    Fue placer durante un instante,

    luego dolor.

    El fuego quemaba nuestros corazones,

    te lo vi en la mirada.

    Achicabas los ojos mientras me observabas, y yo a ti.

    Fue placer sólo un instante.