Le brillan los ojos.

ahora no voy a hablar de poesía ilusa, tampoco de la oscura. Ahora voy a hablar de ti. Describirte para descifrarte, para enamorarme. Eres de lo que ya no se habla, ambiguo y moderno, un intermedio. Eres un arriesgado moderado, un cagado. Me hablas cuando te interesa y, cuando no, me desgarras. Te preocupas por mí, pero tal vez no sea así.

Yo sólo te espero a ti, al amor de mi vida -que no sé quién es- pero lo espero con alegría.
Todos los textos van dedicados a alguien, ese alguien indescifrable. Ese alguien especial. Tú, ese tú que no se sabe quien es pero que, cuando lo encuentre le diré: «Mira, lee bien, que todos esos textos son dedicados hacia ti, para ti. Te los regalo en versos, en deseos, en besos».
Espero que estén bien, en paz, felices…;
Os escribo para comunicaros que el año que viene mi método de publicar será distinto, pues sólo publicaré una o dos veces por semana.
Creo que será mejor así, no tanta saturación de textos, más espaciados, más tiempo.
Cualquier cosa, os espero en los comentarios.
Gracias por leerme <3;
sé que siempre lo digo, pero es la pura verdad: sin vosotros no soy nada.
No vas a venir tú a quererme, joder.
Pero vaya ojos.
Y qué sonrisa.
Todos tus versos, son melancolía y alegría.
Resucito en las cenizas de la eternidad, esta vez escribo para no llorar. Ya no se arruga el papel con mis lágrimas, ya no se moja, ya no se deshace.
Y me dices que sea más superficial, más sutil pero, querido, yo no puedo ser así. Yo soy de las que lo da todo y lo echa a perder. De las que se lanza al vacío sin querer. Soy un caos solitario quien ama su arte. No puedo, simplemente, no dejar relucir o resquebrajar mis palabras. Necesito sacarlas a flote, porque así me siento más libre.
¿Cómo te vas a enamorar de mí con todos los problemas que tienes? Pero que yo también tengo, joder. Es un simple querer.
Si nos besamos, cierto, los problemas no tendrán solución, pero, por un momento, se desvanecerán.
Te desnudas de la vida para que te queme hasta los sesos, los huesos. Te desnudas para que te agarre de mala gana y te tire al vacío para que caigas, sí o sí. No tienes opción y la vida tampoco. La has cagado tanto, estás tan rota, que ya no hay vuelta atrás. Y te hará llorar hasta que no puedas más que, cuando llegues al límite, te seguirá odiando. Nadie te querrá, ni tu misma. Todo el mundo te odiará, hasta el universo que conspirará en contra tuya. Joder, puta vida. Pura, quería decir.
Te desnudas para no sanarte jamás el alma, para tener roto el corazón hasta la muerte. Para quedarte amarga, sin alas. Para no ver el mundo, ni tu interior. Para vislumbrar en la lejanía negrura espesa. Te desnudas para que te queden cicatrices, y sigan creciendo como las ramas de los árboles.

Tal vez, sí sé ponerle sentimiento a los sentimientos.
Tal vez, sí sé quererme y querer.
Tal vez, sí sé dejar de sufrir, dejarlo todo en el olvido.
Tal vez, sí sé hacer muchas cosas pero no lo sé que lo sé poner, querer, dejar y hacer.
Estoy tiritando, no entiendo qué me está pasando. Tal vez es que me estoy enamorando, de ti.
Estaban en el césped del Parc Catalunya.
-¿Puedo besarte?
-Eso no se pregunta, se hace.
Se le escapó una sonrisa, haciendo relucir todo su rostro.
-Entonces…
Y la besó. Ella le siguió el beso.
El universo explotó, las estrellas bailaron y, los planetas, cantaron. El sueño, por parte de los dos, se hizo realidad.
Yo no quiero que me subas al cielo para que me baje la luna. No quiero que me entregues tu alma, ni que corras todo un mundo por mí. No quiero ser tu princesa, ni tu reina. Yo, lo que quiero, es que hablemos como si nos estuviéramos conociendo. Que me soples la nariz hasta besármela. Quiero que viajemos juntos y que seamos los mejores amigos. Quiero que seamos seres para estar. Y, por encima de todo, no quiero que mueras por mí, quiero que estés vivo y que vivamos.
Y no quiero que me ames como un loco, pues la locura nunca llega a la cordura y daña. Así que, si tienes que quererme, hazlo cuerdo, por favor.
Y tú la ves y la miras y dices: «Joder, que sonrisa». Pero si está sola, andando tan tranquila y la comisura de sus labios se alza hacia arriba, entonces es que ya ha sido elegida y que, ella, también eligió.

No me voy a arriesgar esta vez porque sé que lo perderé todo. Y lo siento, te cerré tantas puertas… tal vez tú no me querías y nunca me has querido pero tenía el presentimiento de que teníamos el mismo sentimiento. De que encajábamos. Pero ya no sé nada. ¿Y si vienes y me besas?

que un día estés aburrido en casa y te apetezca abrir el libro que te regalé. Y que, por casualidad, se te asome una sonrisa en los labios al leer mi dedicatoria, al pensar en mí.

¿Que cómo puedes llegar a su alma? Sólo besándola y curándole el corazón día a día. ¿Que cómo puedes curarle el corazón? Cuidándola. Ella te lo agradecerá con una sonrisa y te regalará todo su amor. ¿Que no tienes suficiente? Entonces, olvídate de ella.

¿Volveré a cometer el mismo error? ¿Volveré a dejar escapar un amor, no uno cualquiera, mi amor? ¿Volveré a caer? ¿Volveré a sufrir? ¿Volaré hacia ti?

Que yo lo sé, que no quieres sentir ese sentimiento y por eso te alejas. Pero de esa forma me matas. Te quiero, y me lastimas.

¿Pero quién te crees que soy yo? Que puedo utilizarte hasta despreciarte pero jamás amarte. Me fui a Marte a quererte en la distancia para, después, darme cuenta de que no vales la pena. ¿Y de qué voy? Voy de inmadura, de alocada, de chiflada. Que soy la que te torturará, hasta romperte el alma.
Voy a dejar de escribir sobre ti, porque ya está bien ¿no? Voy a centrarme en mi vida, a conocerme y quererme. Ya está bien eso de ir desperdigando el sentimiento que siento, sentía y, tal vez, sentiré. Ya está, ya pasó. Ya lo superé. Por lo tanto, lo dejo aquí. Voy a centrarme en mí.
