¿Otra maldita vez los pendientes? ¿Pero cuáles? Si estamos en verano. ¿No? Se me estropean las palabras, se desubican los acentos. Es lunes, y vaya… Sí que duele y arranca y provoca varios paros cardíacos. Necesito salirme de esta maldita, y mísera, rutina, que se alarga, se ensancha y no hay manera de acomodar ni tampoco de colocar. Me quiero quedar, si para usted, fuese posible… ¿El qué? El beso, joder, el beso tan inesperado. Me encantaría no adueñarme, ni tampoco ahuecarme, el milagro. Va tan lejano, y sólo es un único y solitario sueño que jamás se va a cumplir. El cielo es tan azul hoy, y mis ojeras tan asquerosamente negras. Es aquel insomnio por aquel latido tan enfermo. Somos huecos: me quiero perder. No sé.
Los pendientes

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