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  • El hechizo interno

    El hechizo interno

    Me he quedado en trance después de leer a Gustave Flaubert, me he quedado en trance. Quiero decir que…, después del acto suicida de Madame, del post-mortem. Después del entierro, de la desintegración del cuerpo. Después del horror brutal, después de… No sé, solo queda caer o ascender otra extraña vez, ¿O qué? Seré yo. ¿El qué? Sin querer, sorbo a sorbo, regreso a la realidad, entro en ella y, entonces, lo veo, casi roto, a mi bolígrafo azul. ¿Qué habrá acontecido en mi bolso de color beige? ¿Qué me acaece a mí? ¿Quiero saberlo? La tinta, pues, se derrama, se despilfarra toda solita. En definitiva…, se desgasta enterita. Y es tan desgarrador como, a la vez, enternecedor. Ilumíname esta, sí, el del ardor, el color bonito del amor, porque… ¿Es bonito o no? ¿Cómo lo definiría usted, querida? Bueno, es que, ¿La verdad? Me vuelco en aquella mujer, parecida a mí y la entiendo tanto que o retrocedo o me quedo y vuelvo a descender. Así que, nada, déjame. Haz que por fin se plante aquí la princesa herida, la tormenta austera y enturbiada. Parece que ya se ha caído la que iba a… y, como si nada sucediese se va deshaciendo el cielo de las nubes, ya menos grisáceas. El cielo es ago rojizo, porque va muy enamorado. La admira a ella, y vaya, cómo la mira. Aunque, la mujercita, coincide con aquel mismo sentimiento donde aletea el sujeto a conjunto con el preciso y justo verbo. Así que, ahora, sonríe porque ha florecido, la rosa, encontrándose menos rota. Si la escritora loca se pusiera a describir un poco más, a ahondar en aquel océano lleno de olas coléricas… ¿Algún día vivirán en una paz entera y eterna? Es que, disculpa el pretexto, se excusa la narradora, pero está cansada de alma. Quiere que la quieran bien, anhela encontrar, por fin, un amor bonito, sano, leal, fiel y muy real. ¿Pero dónde? Quizás, en vez de ahogarse en aquel bucle entristecido del libre albedrío… Quizás consiste en mirarse más el ombligo y profundizar en el hechizo interno que, de ahí, saldrá la magia menos amarga, y a rebosar de una felicidad amiga.

  • ¿Cómo saber si es el final?

    ¿Cómo saber si es el final?

    ¿Y cómo saberse finiquitar? ¿De qué manera saborearse las heridas ya cicatrizadas? ¿Y las semillas ya florecidas? ¿Será una sensación? ¿Una señal? ¿O una fórmula llena de incongruencias?

    Darse el fin no es lo mismo que finalizar, ¿O sí? El caso aquí es que hay mucho aún por escribir. Una, quizás, acabará derramando varias lágrimas largas. Ella ya lo hizo. Sí, supone, otra amarga vez, que después del paréntesis, que a posteriori de la pausa, llegarán más, pero que, por ahora, ya.

    ¿Pero ya qué? Nada, sencillamente se entrevé las entrañas ya transformadas, además de sus costillas milagrosamente servidas, pues observa sus margaritas: están sanas, en un jardín brotado de una soledad monumental. 

    Ella ha florecido, así que, sencillamente, debe salir de entre las sombras ocultas e ir creyéndoselo, porque la niña convertida en mujer aún duda. Desconoce si colocar alguna coma, o si acentuar un poco más su paladar, de donde nacen las palabras que, luego, entrelaza a conciencia bruta. Son, conjuntas, un popurrí de sentimientos que salen a bocajarro convirtiéndose en algo.

    Entonces, se pasea por aquí, por este recorrido tan increíblemente mortal para asegurarse de la distancia entre ella y el reflejo del espejo. Se miran, ambos, por fin, se observan de frente. Es el milagro.

    Si usted, lector, quisiera saber y conocer si es su final, pues, sencillamente debe colocarse y analizarse. ¿Sabe qué va a concluir? Que es otro pésimo inicio, como todos, siempre lo han sido.

  • Los mejores diccionarios para escritores

    Los mejores diccionarios para escritores

    Introducción

    Las palabras son nuestra materia prima.

    Por eso, tener un buen diccionario cercano puede ser una herramienta mucho más útil de lo que parece, especialmente cuando estamos escribiendo una novela, revisando un texto o buscando la palabra exacta para expresar una idea.

    No se trata únicamente de comprobar una definición.

    Un diccionario también puede ayudarnos a descubrir sinónimos, matices, usos y palabras que quizás no conocíamos.

    En este artículo recopilo algunos de los mejores diccionarios para escritores, tanto para consultar el significado de una palabra como para ampliar nuestro vocabulario.

    ¿Qué debería tener un buen diccionario para escritores?

    Depende de lo que busques.

    Algunos aspectos que considero importantes son:

    • Amplitud de vocabulario;
    • Claridad de las definiciones;
    • Ejemplos de uso;
    • Sinónimos;
    • Antónimos;
    • Dudas lingüísticas;
    • Facilidad de consulta.

    Diccionario de la lengua española (DLE)

    El Diccionario de la lengua española es una de las herramientas fundamentales para cualquier persona que escriba en español.

    Además, su versión online permite realizar consultas rápidamente.

    Para mí sería una herramienta imprescindible, aunque no necesariamente tengas que comprar una edición física.

    Consultar el DLE

    Diccionario de sinónimos y antónimos

    Cuando escribimos es muy habitual utilizar una palabra y pensar:

    “Tiene que existir otra forma de decir esto.”

    Aquí es donde un diccionario de sinónimos puede convertirse en nuestro mejor aliado.

    Resulta especialmente útil durante la revisión de textos para evitar repeticiones y encontrar palabras con el matiz adecuado.

    Ver WordReference

    Diccionario panhispánico de dudas

    Un diccionario de dudas puede resultar especialmente útil durante la corrección.

    Ayuda a resolver cuestiones relacionadas con:

    • Gramática;
    • Ortografía;
    • Pronunciación;
    • Usos incorrectos;
    • Dudas frecuentes

    Ver diccionario panhispánico

    Diccionario de uso del español

    Este tipo de diccionario va un paso más allá de ofrecer una definición.

    Permite conocer cómo se utilizan realmente las palabras y sus diferentes matices.

    Para un escritor, esa información puede ser especialmente valiosa.

    ¿Qué diccionarios tendría yo?

    No creo que necesitas una estantería llena, con algunos online ya irías bien, pero para empezar tendría:

    • Un buen diccionario general -> DLE
    • Uno de sinónimos y antónimos -> WordReference
    • Un diccionario de dudas -> Panhispánico

    Conclusión

    Un escritor trabaja con palabras todos los días.

    Por eso, aprender a utilizarlas con precisión y adecuación puede mejorar enormemente nuestros textos.

    No se trata de utilizar palabras complicadas, sino de encontrar la palabra exacta.

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  • Libros imprescindibles para escritores: recomendaciones para mejorar tu escritura

    Libros imprescindibles para escritores: recomendaciones para mejorar tu escritura

    Introducción

    Escribir es más que sentarse delante de una página en blanco, porque implica leer, aprender, observar y descubrir nuevas formas de contar historias y de expresar sentimientos.

    Por eso, a lo largo del camino de cualquier artista y, específicamente, de cualquier escritor, hay libros que pueden convertirse en auténticas herramientas de trabajo. Algunos ayudan a comprender mejor la narrativa, otros ofrecen ejercicios para desarrollar la creatividad y otros, simplemente, nos hacen reflexionar y sacar el pensamiento crítico sobre nuestra propia manera de escribir.

    En este artículo recopilo algunos libros imprescindibles para escritores, especialmente recomendables si quieres mejorar tu escritura o profundizar en el proceso creativo.

    ¿Por qué escribir libros sobre escritura?

    Leer novelas es un ejercicio fundamental para cualquier escritor, pero los libros especializados pueden aportar otra perspectiva.

    Pueden ayudarte a:

    • Comprender cómo funciona una historia;
    • Desarrollar personajes;
    • Mejorar tus diálogos;
    • Encontrar nuevas ideas;
    • Superar el bloqueo creativo;
    • Reflexionar sobre tu propio proceso de escritura.

    No necesitas leerlos todos.

    A veces, un solo libro llega en el momento adecuado y cambia completamente nuestra forma de entender la escritura.

    Mientras escribo, de Stephen King

    Uno de los libros más conocidos sore el oficio de escribir.

    Stephen King combina autobiografía y consejos sobre escritura para hablar de cuestiones como el estilo, la disciplina, la revisión y la importancia de leer.

    No es un manual lleno de reglas.

    Precisamente por eso resulta tan interesante.

    ¿Para quién lo recomiendo?

    Para escritores que están empezando y quieren conocer la perspectiva de un autor con una trayectoria enorme.

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    El viaje del escritor, de Christopher Vogler

    Una lectura especialmente interesante si quieres comprender la estructura de las historias.

    Vogler desarrolla el concepto del viaje del héroe y explica las diferentes etapas que pueden atravesar los protagonistas.

    ¿Para quién?

    Para escritores interesados en:

    • Estructura;
    • Personajes;
    • Narrativa;
    • Construcción de historias.

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    La anatomía del guión, de John Truby

    Aunque está orientado principalmente a guionistas, muchas de sus ideas pueden aplicarse a la narrativa.

    Es especialmente interesante para trabajar la estructura y la construcción de personajes.

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    El arte de la ficción, de David Lodge

    Una opción interesante para quienes quieren profundizar en diferentes recursos narrativos.

    Lodge analiza técnicas y elementos que encontramos en grandes obras literarias.

    ¿Por qué me gusta?

    Porque no se limita a decirte cómo escribir: también te invita a observar cómo escriben los autores.

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    ¿Qué libro elegiría para empezar?

    Si nunca has leído un libro sobre escritura, empezaría por Mientras escribo.

    Si ya tienes experiencia y quieres profundizar en estructura y narrativa, elegiría El viaje del escritor.

    Y si quieres analizar diferentes recursos narrativos, El arte de la ficción puede ser una lectura muy interesante.

    Conclusión

    No creo que exista una biblioteca imprescindible que todos los escritores debamos tener.

    Cada persona encontrará libros diferentes que le aporten algo.

    Lo importante es utilizarlos como herramientas, no como manuales de instrucciones.

    Porque escribir también consiste en encontrar nuestra propia voz.

  • El sentimiento

    El sentimiento

    Estoy, ahora mismo, con la cabeza llena de pájaros, de perdices, precisamente. Y si empiezo, no sé cómo, a analizarme por dentro, a caracterizarme, probablemente me pierda aún más. ¿En qué corazón cabe esa miseria extraña? Pues en la mía, ¡qué carajos! Vaya ojazos tienen algunos. Solo me voy recreando en ese vaivén, pero, por favor, ven, y que se acabe ya esa angustia. Es que las sienes me retumban… se encuentran enturbiadas, muy grisáceas. La facilidad con la que se recrea mi alma en ellas es brutal. Necesito sangrar, otra vez más. Me vuelvo a crear y a caer en aquel andén. Sin querer, de golpe y portazo… ¿Lo dejaré atrás? Háblale al milagro, que se haga mago y me hechice esto. Quiero decir, que, quizás, los chispazos de felicidad son solo eso, chispazos, y tan escasos… Ojalá la brevedad sea un poco más eterna, y yo me pueda quedar sin tanta bruma, que abruma y abunda, espesa. Porque duelen, los porrazos. Todo lo demás… ¿Serán los daños colaterales restantes? ¿Ah, que todavía deambulan en mi tristeza? Era una pregunta con intención de que no se respondiese sola, pero la escritora le ha colocado los interrogantes como si nada, y como Sí a todo. ¿Pero el qué? Se pregunta, indirectamente, mi subconsciente, que va alerta constantemente. El mismo que duda de si misma. ¿Qué escribo? Otro texto indiscreto que se encuentra fuera de contexto. Mira cómo mi cerebro, y aquel verbo mal conjugado, son algún sentimiento inédito.

  • La perdiz feliz

    La perdiz feliz

    Arráncame los pétalos secos, y también los disecados, los más amargos. Arráncamelos todos. Después, colócame las pestañas, haz que de mis costillas florezcan aquellas semillas plantadas hace ya varias décadas. La soledad de vez en cuando aún me duele porque baila al son de mi corazón no tan roto. Solo dime, y deletréame esta. ¿Pero qué está sucediendo? ¿Se me están solapando las palabras? Y, tal vez, los llantos. De lágrimas ni me hables. Quiero bailar sin tanta conciencia. Quiero que se tire por la borda, ¿Sabes? Aún así, me encantaría acertar la posible verdad, que se convierta en una pizca, a poder ser, de realidad, pero de mi realidad. Me quiero ir a volar. Y que se me abran mis alas, y dejar de lado mi arrogancia. Me encantaría, si fuese posible que no se me vayan las ideas, que no se marchiten a una velocidad llena de eternidad. El problema, el pequeño inciso, es que ya se han marchado de mi maldita mente, que sin querer, se aprecia un poco demente. Por ti, será. ¿Quizás? Me quiero quedar. ¿Pero en qué lugar? Parece ser que la habitación está menos oscura. Hay una luz. ¿Iluminará mi camino hacia el final feliz? Quiero ser una perdiz.

  • Y puntos suspensivos

    Y puntos suspensivos

    La falsa alarma aparece y se acciona en mi cara porque sí y sin motivo aparente. Quiero que se marche, que se largue, pero se queda y, aparentemente, me hace estallar. Vaya explosión tan mortal. ¿Qué pasa cuando creías que la novela era culminada? Vaya farsa, ¿Eh? Cuando te creías acabada… Resulta que aparece la estrella, la protagonista de la novela, y te recuerda que eres tu misma que aún te queda mucho recorrido por hacer y deshacer, por crecer y reconstruirte. Que te queda todavía camino por sanarte emocionalmente, porque, bueno, te han partido el corazón en dos, otra vez. Ilusa de ti, ilusa

    Entonces, aquel texto donde sentenciabas que “la habías terminado o culminado”, qué gracia tan maldita, ¿No? Pues déjate seguir reproduciéndote en diferentes yoes y seres poéticos inimaginables y, también, en metáforas inéditas y oraciones subordinadas muy editadas, incluso eliminadas. Bórrate esa extraña sensación de querer terminarlo todo a la vez y de un simple portazo, porque, bueno, este conocimiento sencillamente consistía en que el penúltimo chispazo se diera por aquel mago embrujado. Que quizás la alocada eres tú, es decir, que iba a decir… pero se me fue de la mente, otra vez, la palabra adecuada al contexto, y al verbo.

    Sólo queda quedarse, y restarse o aumentarse las inseguridades. Es que una ya está cansada de tanta porquería… El caso aquí es que no, no he acabado la novela, sino que me he hundido y ahuecado con ella, y allá me he quedado, en su propio vavién. Pensé, ingenua de mí, que podía mover y transportar a la protagnoista como una simple marioneta, pero no: ella es la que me mueve a mí. Y puntos suspensivos.

  • Mi escritorio como escritora: las herramientas que utilizo para escribir

    Mi escritorio como escritora: las herramientas que utilizo para escribir

    Introducción

    Cuando pensamos en escribir una novela, solemos imaginar que basta con abrir un documento y empezar a escribir.

    Y, en realidad, es cierto.

    No hace falta tener el mejor ordenador ni el escritorio perfecto para crear una buena historia.

    Sin embargo, con el tiempo he descubierto que algunos accesorios hacen que escribir resulte mucho más cómodo y agradable.

    En este artículo comparto los elementos que considero más útiles para crear un espacio de trabajo práctico y cómodo para cualquier escritor.


    ¿Hace falta invertir mucho dinero?

    No.

    Uno de los errores más habituales consiste en pensar que necesitamos un gran despacho o un equipo muy caro para empezar a escribir.

    La realidad es que muchas novelas han nacido con un portátil sencillo y una libreta.

    Lo importante es sentirse cómodo.


    1. Un portátil fiable

    El portátil es la herramienta principal de cualquier escritor.

    No hace falta comprar el modelo más caro, pero sí uno que permita trabajar con comodidad.

    👉 El mejor portátil para escritores (2026)


    2. Un teclado cómodo

    Si escribes durante horas, un buen teclado puede marcar una gran diferencia.

    En mi caso, considero que es una de las mejores inversiones para cuidar la comodidad mientras escribo.

    👉 El mejor teclado para escribir durante horas


    3. Una aplicación para organizar el trabajo

    Cada escritor encuentra su sistema.

    Algunas personas prefieren Word.

    Otras utilizan Scrivener o Notion.

    Lo importante es elegir una herramienta que facilite la organización.

    👉 Las mejores aplicaciones para escribir novelas


    4. Una libreta

    Aunque escriba principalmente en el ordenador, sigo anotando muchas ideas en papel.

    Personajes.

    Frases.

    Escenas.

    Pequeñas ideas que aparecen en cualquier momento.


    5. Un Kindle

    Leer forma parte del trabajo de escribir.

    Por eso considero que un Kindle es uno de los accesorios más útiles para cualquier escritor.

    Permite leer en cualquier lugar y descubrir nuevos libros sin cargar con varios volúmenes.

    👉 ¿Cuál es el mejor Kindle para escritores y lectores?


    6. Auriculares

    No siempre son necesarios.

    Pero cuando necesito concentrarme, escuchar música instrumental o sonidos ambientales me ayuda bastante.


    7. Una buena iluminación

    Puede parecer un detalle menor.

    Pero una iluminación adecuada reduce el cansancio visual cuando escribimos durante muchas horas.


    ¿Cómo es mi escritorio?

    Aunque muchas personas imaginan a los escritores trabajando en un despacho lleno de libros, mi realidad es bastante diferente.

    Siempre que puedo, me gusta escribir en cafeterías. El ambiente, el sonido de fondo y el movimiento de la gente me ayudan a concentrarme y a desarrollar nuevas ideas.

    Normalmente llevo conmigo mi MacBook, donde escribo la mayor parte de mis artículos y novelas. Si quiero trabajar de una forma más ligera o revisar algún texto, también utilizo mi iPad. Y, por supuesto, nunca falta una libreta, donde anoto ideas, frases o escenas que aparecen cuando menos lo espero.

    Con el tiempo he descubierto que no necesito un espacio perfecto para escribir. Lo importante es sentirme cómoda y tener conmigo las herramientas que realmente utilizo. A veces, un portátil, una libreta y un café son más que suficientes para avanzar en una historia.


    Conclusión

    No existe el escritorio perfecto.

    Existe aquel espacio donde consigues concentrarte y disfrutar del proceso de escribir.

    Con el tiempo irás descubriendo qué herramientas realmente utilizas y cuáles no necesitas.

    Lo importante sigue siendo el mismo objetivo:

    sentarse a escribir.


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  • Cómo crear una rutina de escritura que realmente funcione

    Cómo crear una rutina de escritura que realmente funcione

    Introducción

    Uno de los consejos que más se repite cuando alguien quiere escribir un libro es: escribe todos los días.

    Sin embargo, la realidad es que no siempre resulta tan sencillo.

    Trabajo, estudios, obligaciones o simplemente el cansancio pueden hacer que encontrar un momento para escribir parezca imposible.

    La buena noticia es que una rutina de escritura no consiste en escribir durante horas cada día, sino en encontrar un ritmo que puedas mantener en el tiempo.

    En este artículo comparto algunas ideas que pueden ayudarte a crear una rutina de escritura realista y sostenible.


    ¿Por qué es importante tener una rutina?

    La inspiración puede ayudarnos a empezar una historia.

    La rutina es la que nos ayuda a terminarla.

    Cuando escribir se convierte en un hábito, resulta mucho más fácil avanzar incluso en esos días en los que la motivación no acompaña.


    1. Empieza con objetivos pequeños

    Uno de los errores más habituales consiste en proponerse escribir miles de palabras cada día.

    En muchas ocasiones eso solo consigue generar frustración.

    Es preferible empezar con objetivos sencillos.

    Por ejemplo:

    • escribir durante veinte minutos;
    • completar una escena;
    • revisar un capítulo;
    • escribir quinientas palabras.

    Lo importante es mantener la constancia.


    2. Encuentra tu mejor momento

    No todas las personas escribimos igual.

    Hay quien necesita el silencio de la madrugada.

    Otras personas prefieren escribir por la mañana o aprovechar pequeños momentos durante la tarde.

    No existe una hora perfecta.

    Existe la que mejor funciona para ti.


    3. Crea un espacio cómodo

    No hace falta disponer de un despacho.

    Basta con un lugar donde puedas concentrarte.

    Un escritorio ordenado, una silla cómoda y un entorno con pocas distracciones suelen ser suficientes.


    4. Elimina las distracciones

    Las notificaciones del móvil, las redes sociales o el correo electrónico pueden romper fácilmente el ritmo de escritura.

    Cuando escribo, intento centrarme únicamente en el texto.

    Aunque solo sean veinte o treinta minutos.


    5. No esperes a sentir inspiración

    Uno de los mayores aprendizajes que deja la escritura es que la inspiración aparece muchas veces mientras trabajamos.

    Esperar el momento perfecto puede hacer que una historia nunca llegue a escribirse.


    6. Acepta que habrá días mejores que otros

    Habrá jornadas en las que escribir resulte sencillo.

    Y otras en las que apenas avances unas líneas.

    Eso también forma parte del proceso.

    Lo importante es no abandonar por un día complicado.


    7. Celebra los pequeños avances

    Terminar un capítulo.

    Resolver una escena.

    Escribir quinientas palabras.

    Todo suma.

    Las novelas se construyen poco a poco.


    ¿Cómo es mi rutina de escritura?

    Cada escritor desarrolla sus propios hábitos.

    En mi caso, intento aprovechar los momentos del día en los que puedo concentrarme mejor y avanzar poco a poco en los proyectos que tengo abiertos.

    No siempre escribo la misma cantidad de palabras ni sigo un horario rígido.

    Lo que intento mantener es la constancia.

    Porque, al final, escribir una novela es más una carrera de fondo que un esprint.


    Conclusión

    No existe una rutina perfecta.

    Existe aquella que se adapta a tu vida y que puedes mantener durante semanas, meses o incluso años.

    Es mejor escribir un poco cada día que intentar hacerlo todo de una vez.

    Con el tiempo descubrirás que las historias avanzan gracias a los pequeños pasos, no a los grandes impulsos.


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