Categoría: Escritos

  • Ella, rota

    Ella que miraba, esperanzada, a verle.
    Ella que ya sabía de antemano la hora del encuentro, furtivo.
    Ella, de mirada triste y corazón helado, allí estaba. Congelándose.
    Ella que caminaba sin rumbo, perdida en la vida. Y entre el bullicio de gente, si alguien le miraba el alma, perforándosela, comprendería.
    Ella sentada en aquel banco, esperando que sus labios que la besaran.

  • Escribo hacia dentro

    En una cafetería, no cualquiera, sino la que iba cuando era pequeña, me pongo a escribir.
    Un instinto,
    un parpadeo,
    una corazonada;
    indicándome que ya no soy la de antes.
    Porque hoy martes,
    desconecto.
    De la vida,
    de mí.
    De lo ajeno,
    de lo de dentro
    -mi sangre oculta entre mis pieles-.
    Y se me hace tarde;
    el sol se ha ido
    y la noche a venido.
    -Una luz ennegrecida hechizada-.
    Otra era
    en una acera llena de tristeza,
    yo.

  • Tu mensaje

    Entonces es cuando me llega tu mensaje de «Cariño hoy no sé si quedaremos».
    Una decepción inexplicable llega a mí, porque quiero verte, porque me apetece estar contigo.
    Y pasa la tarde, tú con lo tuyo. Yo con lo mío. La esperanza no se desvanece hasta que se acerca la hora de la cena y ya sé la respuesta, y el destino de ese día.
    Tengo la manía de esperar hasta luego de mis clases para verte aún sabiendo que habrá instantes que no nos veremos, que no quedaremos. No por circunstancias turbias, sino por acontecimientos diminutos que, sin querer, nos distancian; en cuerpo y no en alma.

  • Demonio

    Hace tiempo que me digo a mi misma que estoy bien, que todo va en línea. Sí, en línea perpendicular, cayendo en picado.
    No sé quién soy, no sé qué quiero y no sé a dónde voy. Me muero.
    Tengo vértigo a la vida;
    soy suicida,
    de las palabras inéditas,
    de los poemas muertos,
    de los versos malditos.
    Del erotismo y el amor.
    Soy más demonio que ángel.

  • Corazón

    Caer en picado sin amortiguador, duele.
    La fe que te agarra las entrañas estrujándotelas te deja en sequía. Ya no sabes, niña, hacia donde gira tu vida. La ruleta de la suerte se ha detenido, y para siempre. Estás en otro mundo, el de la muerte. Intenta matarla, que recibirás otro corazón para que te sometas al sentir. Ese, será tu infierno. Un cielo endemoniado, ennegrecido y ensuciado. Parece de ensueño, pero es más real que otra cosa. Y la lágrima que cae por tu mejilla a ratos, no son más que estrellas y tú brillando. No temas ya, hazlo. Como te dijeron; sueña alto, y aterriza de vez en cuando.

  • Ser guerrera

    Supongo que la vida me ha hecho así para que pueda seguir mi guerra de escritora, para que no pare de sentir tristeza.
    Lo buenos momentos vienen y, los malos, están siempre. Hay que saber sobrellevarlo, y yo no quiero. Sólo digo que prefiero vivir llanamente y sentir a ratos los intentos suicidas de mi mente. No estoy diciendo que quiera morir, porque ya he muerto.
    Revivo a instantes,
    soy más llanto que cielo nublado
    e intensa sin parar.
    Llueve, llueve aquí dentro.

  • Descendiendo

    Cae una gota,
    y otra,
    y otra.
    Y me siento rota,
    lo estoy.
    Mi corazón quebradizo
    resbala en cada instinto.

  • Desnudez

    Otra faceta de mí es sentarme en la silla de mi escritorio con las toallas de la ducha alrededor mío y ponerme a leer.
    Porque es otra sensación, la de libertad.
    Y es espectacular.

  • Otros

    Me estoy imaginando un nosotros distanciado en el tiempo, en un futuro lejano y, a la vez, cercano.
    Un polvo en el atardecer y un adiós en el anochecer.
    Sería todo distinto,
    ya no habría amor.
    Un hechizo embrujado a un ser desencantado.