Muchas veces me dejas en la duda.
Y eso retuerce,
mata,
engaña.
Categoría: Escritos
Perdida
Dicen que estoy, que no soy. Pero soy más que estoy, porque siento, porque vivo en mí. Porque vuelo, a instantes, y ya no muerdo.
Hace tiempo que me he perdido, pero ahí sigo.
-Ahí sigo-.Mi yo
Sexo,
letra
y Marte.Un sexto sentido,
un dolor resentido,
una herdia abierta.
¿Qué vas a saber tú de mi grieta?
Del aleteo que hacen mis alas,
que vibran y no arrancan.
Del sonido, del carraspeo.
Del silencio.
Soy más arte,
y mucho desastre.Me voy, a la luna;
me entrego diurna
y desnuda.
Me vuelvo locura
hasta perder la cordura.
Soy, soy más viento que martes.
Soy más mar
que derramar;
las estrellas que destellan en mis mejillas.Ya no quiero ser persona ni reina con corona,
ya no quiero ser.
Vivir en paz y ser fugaz,
nací audaz,
he muerto siendo,
amando.
Infundiendo calor
y mucho olor a hielo,
a hueco
-vacío-.Corazón, corazón
Siento que nos separamos, que nos distanciamos.
Siento que me descoso, que me deshilacho.
Que, tú borracho,
y yo en un bache, intentando bailar las bofetadas.
El arma dispara balas sin parar.
-Me duele, me duele…-
Intento de esquivar, pero todas caen. Rompen contra mi cuerpo.
La última, la última se clava en mi pecho.
Corazón herido; muerto.Diosa
No tengo texto, ni letra. Soy poeta de la tierra, de la madre naturaleza.
Esta, otra era. Y yo, reconstruyéndome. De lo malo, de lo amargo.Estrella
Hacía sol, él me iluminó. Me sentí frágil y a la vez empoderada porque, al fin y al cabo, no había nada mejor que ser yo misma.
Salí a la calle sin rumbo, ni vida. Con mucha poesía y poca alegría. Un canto a la muerte, un baile recordándome lo mucho que me quería, que me quiero. Que siento que puedo porque vuelo.Necesidad
Y es que cuando pido ayuda, nadie me acompaña. No se arropan a mi lado a escucharme, a sentirme.
Necesito a alguien que le vibre el corazón al mismo tiempo que el mío.Sueño
Una sombra, una oscuridad. Un meneo y un revuelo; de sentimientos, de emociones. Cáotica yo, desastre tú.
Salir a la calle y, en vez de ver la ciudad, imaginar el mar. Qué calma, qué paz.
Ojalá, pienso.
Y sigo caminando. Ya no veo a las personas ni a la humanidad. Me he imaginado un mundo distinto indundado de felicidad.
Vaya utopía y que poca alegría.
Todo cambia cuando abro los ojos, cuando me veo en medio de la sociedad, perdida y sin salida. Un rumbo indefinido y mi corazón quebradizo.