Descendiendo.
Categoría: Escritos
Bailemos
Quiero bailar, ¿cómo?
Quiero tocar la arena de la playa,
rozar las olas con la yema de los dedos.
Y, así, porque sí, salir a volar y a cantar.
Cojer una bocanada de aire, y reír. Estallar en risas.
Ven, conmigo.
No tengas miedo, cojéme la mano o imita mis pasos.
Porque estamos bailando sobre la luna,
que se esconde pero deslumbra.
Y no quiero brillar,
sólo volar.
Rompiéndose
La brisa del mar, ya no está calmada. Encolerizada, como mi alma.
Quiero gritar y saltar.
Y no quiero un corazón ennegrecido, aburrido y derretido.
¿Alguien me ayudará?
Yo, soy yo.
Lo estoy haciendo, logrando.
Con un simple soplo, la dulzura de mis ojos explota en tu mente, demente.
Y se cae a pedazos, con una bofetada, en la cara.
Nuevo sabor
Esa rabia consumida en lágrimas,
esas lágrimas pesadas como el petróleo,
espesas, gruesas.
Ya no salen, al aire; se han quedado atascadas, atrasadas, estancadas en el pasado -amargo-.
Un nuevo sabor quiero,
como el de leerse a uno mismo y saber y entender que aun con todo lo negativo, hay que quererse. Y quererse. De verdad, básandose en una realidad, en la de cada uno.
Corazón
Entonces, lloró.
Lloró tanto mi corazón, que se ahogó como el océano.
Y, después de tanto llanto, de tantas lágrimas, que se disecaron, paralizándose en el tiempo. Pausa y sequía. Amargura y poca alegría, -poesía-.
Comenzaron a florecerle rosas, tantas, que se pelearon por buscar su sitio en él. Había centenares.
Y tantos forcejeos que se fueron marchitando, pudriéndose del dolor.
Los pétalos, de un rojo descolorido, iban cayendo poco a poco, paulatinamente, al compás de los latidos llenos de dolor. Pausados, quebrantados y desalmados.
Y de estos, nació un ramo, sin amo y con mucha alma.
Esfúmate, corazón
Lo que quiero yo, sinceramente, es hacer desaparecer mi corazón.
No quiero hacerlo más fuerte, no quiero que se encierre en él mismo para siempre, que sea una armadura. Quiero que se esfume de mi cuerpo.
Reír
Y quiero reír,
reír hasta quedarme sin corazón.
Hacerlo desaparecer con una simple jugada.
Un laberinto de miradas,
que se esconden entre almas.
Almas derretidas,
y quebrantadas.
Ahuecada
Ya no tengo alma,
está ahuecada.
No hay hechizo que la pueda encariñar.
Y quiere arrasar, con todo.
Tirarse por el acantilado
y volar, amar.
Amarse, a ella,
¿entiendes?
Una retrospección,
o dos,
o dos y tres.
Estoy enferma,
por no saber querer.
Será un arte.
Una montaña rusa de emociones.
O una simple ilusión.
Vuela
Destrozando ríos,
arrasando montañas.
Marcando territorio,
gritando arañazos.
Heridas,
cicatrices,
corazones sin alma.
Peligroso,
demasiado.
Porque,
cuando hay amor y no odio,
reina el dolor.
Aun así,
deja el rencor,
y vuela.
Vuela alto.