Categoría: Escritos

  • Ser humano

    Quiero decirle tantas cosas al ser humano que, al momento de la verdad, me quedo muda.

    Quiero hacerle entender que es ira,

    rabia,

    melancolía.

    Absurdez

    y estupidez.

    También risa pero nunca será poesía.

    El ser humano es crueldad, maldad.

    Y un cuerpo de mujer siempre será arte, además de un alma.

    O una flor marchitada,

    o una cicatriz encerrada en su bucle de realidades.

    Y una verdad.

    Una anatomía,

    la gastronomía.

    Pero el ser humano, jamás.

  • Ilusiones

    Y si hablo de ti, si escribo, mejor dicho, ya no me hundo. Estaba buscando pretextos, trazándolos para llegar al principio del todo, para alcanzarte.

    Si te soy sincera, no hay manera de quitarte de mi cabeza. Ya no escribo con melancolía, ni con ira. Tampoco con ternura ni finura. No escribo con pesadez, tampoco con pájaros en mi mente. Escribo con lucidez, con claridad y con un cursor parpadeante a la espera de que se me escape cualquier «Te necesito» o «Te quiero». Aunque nunca te lo dije, tal vez porque nunca te quise. Fuiste una fantasía ilusa, como todas mis ilusiones pasadas.

  • Decadencia

    Ese momento en que no hay sentimiento,

    ese;

    no duele,

    no rasguña,

    no quiebra,

    no desgarra

    y no mata.

    Pero te hace envejecer unos años por dentro, interiormente. Hace marchitarte, poco a poco, al compás del tiempo, que es tan audaz, tan suspicaz.

  • Desalmada

    Estoy cansada,

    agotada,

    derretida,

    abrumada.

    Soy una desalmada.

  • Inercia

    Mi corazón ennegrecido,

    no se da por vencido.

    Florece,

    se enternece.

    Y no quiere,

    pero la inercia lo retiene,

    en la candencia de las miradas,

    las que vienen y se quedan amarradas al alma.

  • Sobrevivir

    A los rasguños,

    a las cicatrices,

    a las heridas,

    a los corazones rotos.

    Sobrevivir al dolor,

    a la decadencia,

    a la abundacia

    y a la escasez del desamor.

    El desamparo,

    el no saber,

    el sentir demasiado.

    Sobrevivir a la vida,

    asusta,

    desgarra,

    mata.

  • Iceberg

    El invierno nunca llegará a mí, pues ya hace tiempo que está dentro de mi ser. Se incrustó como cuando un barco choca contra un iceberg.

  • Demente

    Quiero cojerte, decirte y, luego, escupirte.

    Esculpirte un nuevo tú.

    Porque no has sido sincero conmigo. Y, eso, me está jodiendo.

    Me jodiste.

    Tal vez, fue un despiste.

    O es que estás descerebrado.

    Pero lo más probable, es que te sientas culpable.

    No voy a tolerarlo más, no voy a tolerarte.

  • Soledad,

    alcánzame;

    Cójeme de las bragas y arrastrame hacia ti, si es necesario.

    Eres una condena,

    una sicaria.

    Eres pena y melancolía.

    Eres una desgraciada, no tienes alma.

    Porque, cuando menos lo esperan, los atrapas, los alcanzas y los matas de soledad. Los desintegras por dentro, dejándolos huecos. Vacíos.

    Eres la soledad,

    la puta soledad.

    Pero yo, sola no estoy.

    Aun tengo sangre.