Categoría: Escritos

  • 10.

    Me gustaría liberarme contigo;

    salir a bailar toda una noche. Dejarnos fluir, ser juntos. Sin beber y no en una discoteca. En la calle, a la luz de la luna y con dos copas de vino tinto. Celebrando nuestro amor. Siendo uno en dos.

    Y, así, ser jóvenes para toda la vida.

    Hacernos una polaroid para inmortalizar el momento. Y que el resto de nuestra vidas signifique esto, y un poco más. No olvidarnos jamás de lo que fue vivido, querido y, luego, olvidado. Sé que no será para siempre, pero sí para un rato largo, eterno. Y si eso ocupa mi trayectoria hasta morir; seré feliz.

    Porque ni dos más tres hacen cuatro y ni nosotros somos perfectos; pero somos. ¿Seremos infinitos?

  • 9.

    Entonces me quedé así. Paralizada, pensativa. ¿Qué sentido tenía la vida sin el amor? Porque por mucho que luches, que corras, que grites, que arranques -almas-, sin amor nada. Nada.

    ¿Sabes? Ahora, sí, ahora, te estaba observando por Skype y desde la lejanía te sigo queriendo. Te amo. Es hermoso ese acto y que lo sientas tú, también.

  • 8.

    Te amo.

    A mi yo del pasado, a mi tú del futuro.

    Eras fuerte, tenías valor. -Valor-. Lo sigues siendo. Lo sigues teniendo.

    Y temías a ser herida. Aún así, te lanzaste al hueco: el amor, que también es dolor. Hielo y fuego; tú y yo. Antes y ahora.

  • 7.

    Te echo de menos, de hecho, echo de menos lo nuestro.

    Han alargado los días de confinamiento y estoy más loca, más triste, más nostálgica. La música lo dice, mis ojos nublados, cada vez más ocultos y menos inexpresivos, lo sentencian; la llegada a mi yo interno. Me siento flotar en una niebla espesa, negra. Y cuesta, se me hace difícil caminar. Y hablar. Dar respuesta a mi vida, a mis momentos. Que son míos. Y de nadie más.

  • Extracto

    Oye, lo siento. No es mi mejor momento. Y las palabras escritas son mis aliadas y la madureza mi peor enemiga, como dices tú.
    Lo sé, lo sé. He sido una irresponsable, no debería culparte. Todo el caos fue de mi parte. Me sabe mal, y lloro. Hay veces que estallo en un llanto silencioso, con la música sonando en mi cerebro.
    Y te quiero (para amarte follándote).
    Me siento sola ahora mismo y aunque mis pies estén calientes, mi corazón acaba de congelarse.
    Me derrumbo, como las murallas en Roma, o al revés. Porque es destrucción. Arrasa como un terremoto y, luego, mata. Asesina. ¿Y lo peor? Que se dice que después de la muerte «te seguiré queriendo». Y digo yo: «¿Para qué?»
    Es que no lo entiendo, explícamelo. A besos. Tus labios en mis labios, ¿Por qué no?
    Oye, que estoy aquí. Que yo también existo. Que soy humana y persona.
    De ser me queda poco. Me desvanezco. Soy vaho, neblina espesa que en un soplido se va. O medio.
    Quiero disculparme, y todo esto es un pretexto para hablarte. Sé que no lo haré. Que guardaré el texto, haré marcha atrás, desconnectaré la música, apagaré la luz y, ya, si puedo, me dormiré.
    Sí, es la una de la madrugada.
    Insomnio, ¿Otra vez? Te vuelvo a ver, encantada pero no quiero ser tu amiga. Esta noche no.
    Y pienso; que ya no me quieres igual que antes, que sientes menos. Que no me quieres tanto.
    Antes me ha faltado algo; charlar profundamente aunque sea a la distancia. Que me cuentes cosas, que sienta yo que soy contigo. Hemos estado, pero no hemos sido.
    ¿Qué pasará mañana?

  • 6.

    En la calle hay sol, y soledad. Escucho Dean Lewis mientras respiro tranquilidad. Se siente en mis venas, vibran paz.

    Quiero volar y salir a bailar, pero mientras pueda sentirme, ya soy feliz.

    -Ansias-.

    También quiero verte, abrazarte y besarte. No me martirizo. Sé que el día llegará. Y hay momentos en los que los recuerdos me acechan. Aún así voy, y soy.

    La música me construye y me destruye, constantemente.

  • 5.

    Hoy hay un cuadro distinto; el cielo está más iluminado. El calor no se aprecia y aunque vaya con una camiseta de tirantes, sigo sintiendo Marzo, cayendo en mis hombros. El peso de sus días se me ha quedado calado en los huesos; me tiritan hambrientos.

    Agradezco al mundo esta pequeña pausa, porque él como yo, necesitábamos respirar. Parar. Reflorecer y sanar.

  • 4.

    Me gusta escuchar cómo cae el agua, la lluvia. Me transmite paz, tranquilidad y serenidad.

    Seguimos de confinamiento, sin poder salir, por una buena causa.

    Yo sigo un poco saturada…, me apetece descansar y no puedo.

    Trabajo tras otro. Demasiado por como corren las horas.

    Maldita vida.

    Hace tiempo, meses atrás, quería escribir una novela corta o historia. Pero no tenía ni idea. No sabía el qué, ni el cuándo, ni el cómo, ni el porqué.

    Y es que nunca sabes cuando ni donde puede aparecer una nueva historia. Estos días lo único que surgen son historias soñadas y nunca vividas…

  • 3.

    La luz va y viene, como el vaivén de mis caderas junto a ti.

    -Pasado-.

    Y miro por la ventana, no me dice nada. Luego me quedo pensativa y, de mientras, un mensaje tuyo: «Tengo ganas de besarte».

    Y me lo imagino: el hecho de que después de tanto tiempo, se te vayan las ganas de besarme.