Autor: perezitablog

  • «Cien sonetos de amor», de Pablo Neruda: un homenaje poético al amor eterno

    ¿Puede un libro de poesía seguir emocionando generación tras generación?

    Hablar de Pablo Neruda es hablar de una de las voces más influyentes de la poesía en lengua española. En Cien sonetos de amor, el poeta chileno convierte su historia de amor con Matilde Urrutia en un homenaje a los sentimientos, al deseo y a la permanencia del amor incluso frente al paso del tiempo.

    En esta reseña comparto mi opinión sobre un poemario que demuestra que la poesía puede transmitir emociones universales con una intensidad difícil de olvidar.

    Ficha del libro

    • Título: Cien sonetos de amor
    • Autor: Pablo Neruda
    • Publicación: 1959
    • Género: Poesía
    • Editorial: Austral
    • Número de páginas: 144

    📚 Puedes conseguir este libro aquí

    ¿De qué trata? (Sin spoilers)

    Cien sonetos de amor reúne cien poemas dedicados a Matilde Urrutia, la compañera de vida de Pablo Neruda. Lejos de limitarse a una declaración romántica, el poemario explora las distintas formas que puede adoptar el amor a lo largo del tiempo.

    La obra está organizada en cuatro partes —Mañana, Mediodía, Tarde y Noche— que simbolizan las distintas etapas de una relación y, al mismo tiempo, del propio ciclo vital. A través de imágenes inspiradas en la naturaleza, el paso del tiempo y el cuerpo humano, Neruda construye una celebración del amor entendido como una fuerza capaz de sobrevivir incluso a la muerte.


    Mi opinión

    Lo que más me ha emocionado de Cien sonetos de amor es la manera en que Pablo Neruda consigue transformar los sentimientos más íntimos en imágenes de enorme belleza.

    Cada poema parece surgir de una emoción concreta: la admiración, el deseo, la nostalgia, la gratitud o el miedo a la pérdida. Sin embargo, lejos de repetirse, los sonetos muestran cómo el amor cambia, madura y se fortalece con el paso de los años.

    Uno de los aspectos que más me ha gustado es el uso constante de la naturaleza como lenguaje poético. Neruda compara a Matilde con el mar, la tierra, las flores, los árboles o las estaciones, creando metáforas que transmiten la inmensidad de sus sentimientos.

    Además, el poemario no idealiza únicamente la felicidad. También habla del dolor, de la ausencia, de la fragilidad y del paso del tiempo, recordándonos que amar implica aceptar tanto la luz como las sombras de la existencia.

    Los grandes temas del poemario

    El amor como permanencia

    Para Neruda, el amor no desaparece con el tiempo. Se transforma, evoluciona y permanece incluso cuando la ausencia o la muerte parecen imponerse.

    La naturaleza

    El paisaje se convierte en una extensión de los sentimientos del poeta. Elementos como el mar, la tierra, las flores o el cielo sirven para expresar aquello que las palabras, por sí solas, no consiguen explicar.

    El paso del tiempo

    La estructura del libro refleja cómo el amor también atraviesa distintas etapas, desde la ilusión inicial hasta la madurez y la aceptación del paso de los años.

    La unión entre cuerpo y emoción

    Muchos sonetos muestran el deseo físico como una expresión más del amor profundo, integrándolo con naturalidad dentro de la experiencia afectiva.

    Sobre Pablo Neruda

    Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (1904-1973), fue un poeta, diplomático y político chileno, considerado uno de los escritores más importantes del siglo XX.

    Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1971 y su obra continúa siendo una de las más leídas de la poesía en español. Cien sonetos de amor está dedicado a Matilde Urrutia, quien fue su compañera durante gran parte de su vida.

    ¿Recomendaría este libro?

    Sí, especialmente a quienes disfrutan de la poesía y de las obras que exploran los sentimientos con profundidad y sensibilidad.

    No es necesario ser un lector habitual de poesía para apreciar este libro. Muchos de sus poemas transmiten emociones universales y utilizan un lenguaje lleno de imágenes que resulta cercano incluso para quienes se acercan por primera vez al género.

    Mi valoración

    Cien sonetos de amor es una de esas obras capaces de recordar por qué la poesía sigue siendo necesaria. Pablo Neruda convierte el amor, el deseo, la ausencia y la memoria en versos que conservan toda su fuerza décadas después de haber sido escritos.

    ¿Merece la pena leer Cien sonetos de amor?

    Si buscas un poemario que combine belleza, emoción y profundidad, la respuesta es sí.

    Más que una colección de poemas románticos, Cien sonetos de amor es una celebración de todas las formas que puede adoptar el amor a lo largo de la vida. Pablo Neruda consigue que cada soneto dialogue con el siguiente hasta construir un homenaje inolvidable a Matilde Urrutia y a la capacidad de la poesía para expresar aquello que, muchas veces, resulta imposible decir de otra manera.

  • La semilla ya florecida

    Quedarme ahí, con las pestañas húmedas y un sabor agridulce. Ven, aquí, a mi lado. Recordémonos, al día de mañana, de una forma bonita, sí, de un palpitar a rebosar de amaneceres anaranjados. Por un precioso precipicio se me caen las puntas puntiagudas de mi cora’, y oye, está bien sentirse nublada, ennegrecida y turbada, aunque el cielo se vacíe adueñándose de no sé qué, de nubes de algodón. Son bonitas, ya que endulzan el alma, y la vida. Así es cómo me encuentro, porque después de todo, habita, siempre, otro lugar con más quizás. Los quehaceres se van yendo, se van quedando atrás, con un sabor raro, extraviado, de mí, a tres escasos pasos de ti, porque, bueno, la cantinela del ser vivo de ser feliz está poco apartada de nosotros. ¿Y de los otros? Vaya burrada; borrón, abro el cajón y el único refrán que huye por la ventanilla de mi cabecilla, se queda atrapado entre ambas ilusiones paralelas como la (otra) yo. Solo quiero matarme, agarrarme, quiero decir, asesinar al reflejo y a mis sombras y al miedo, y escupirles con una sensatez y cariño inmensos e infinitos, para que se conviertan, por fin, en inquebrantables. Sin querer, con intención e impulso, y armándome, anhelo que se abran mis alas y recorran absolutamente todos los recovecos de los cielos ensombrecidos de mis seres internos y, en vez de arrastrarse, arrasen hacia la desembocadura del paraíso para quedarse palpitando de forma eterna, para que la semilla culmine en un quererme sempiterno.

  • La vida, cuando se cae a pedazos

    La vida, cuando se cae a pedazos, es a veces tan triste y hermosamente rota que simulo, sin querer, un romanticismo innato, cuando, realmente, es un grandioso desastre. Los sentimientos parece que están a  flor de piel, del papel, que raspa y rasga y me amarga. ¿Seré yo? ¿O será la mera existencial vital? O será mi otra yo, la metafórica, sí, la que se plasma delante, o detrás, del espejo y su reflejo le va susurrando cosas, bueno, emociones extrañas y, entre todas ellas, cabe destacar la más mortal, y bonita. Entonces, la sombra que se agota y se cae rota y se marcha, así, de gota en gota, me sopla que me va a dar el consejo de no darme ninguno, porque, ¿Para qué? Para fastidiarla, ¿Sabes? Pues continuo mi camino, mi trayecto con toda la indumentaria y la artilleria pesada, y sigo con la bruma que normalmente es escuma, pero que es inmensa, pues es el océano, o aquella ola colérica. ¿Cuándo se me irá la culpa? ¿De qué hablas, nena? De la resaca emocional que voy llevando, así, en un gerundio que tiene poca prisa por acabarse. ¿Y a qué venía? ¿A escribir o a describirme? Perdona por ser tan imprecisa y poco concisa, a veces se me va la cabecita.

    Pues eso, que la vida se me rompe a portazos y voy tirando porque no tengo otra salida, o sí, el caso es que ya no hay caso y, por eso mismo, me arraso. De las heridas, aún algunas quedan por cicatrizar, ya hablé en el pasado, pero es que siguen estando. ¿Y el miedo? Pensé, ilusa de mí, que se lo había comido el hueco. Resulta que está carcomiéndose mientras va relamiéndose cada espina de la rosa todavía marchita.

    Mi trayecto por aquí, ¿Tenía intención? Un impulso raro con un pulso mal calibrado. Estoy temblando por dentro, mi querídismo corazón está arrastrándose y va amándose, pero por un recoveco que es el más pequeño, el diminuto, el del último minuto, o penúltimo.

    Quería, ya lo digo, en pasado (siempre), plasmar cuatro versos absurdos y entrelazar las palabras y dejarme de tantos sentidos abstractos, pero aquí me ves, y no, relatando algo que ni va ni viene conmigo, aunque se aferra a mi ser. Así que, aquí van algunas palabras mal combinadas, conjugándose al son de mi vaivén, nada, escribiéndome, o escribiéndote. ¿Será el otro lado de la máscara? La sincera, la honesta y la leal. ¿Aquella que es bondadosa con el otro espejo? El de la verdad, o la realidad. Mira, acabo de delirar por quinta vez durante el día de hoy.
    Me despido, y me voy.

  • Otra noche más, quizás

    ¿Me he quedado sin texto, sin contexto o sin sentimiento? La sensación ronda por mi corazón y, el hecho es que, bueno, ha muerto un trecho de mí o de mi ser o del reflejo de la sombra ennegrecida que cada noche se plasma mejor en el espejo. ¿Cómo definir o describirme? ¿Y la forma? ¿En qué se queda? ¿En la absurdez de lo abstracto o entre la multitud a rebosar de soledad? Así que, vuelo. Esta vez, o la otra, yo qué sabré, me estampé tan fuerte que me convertí en una mujer estrellada, llena de lunares y vacía de lugares, y con muchísimas tiritas. De las cicatrices ni me hables, déjalas allá, que quedan bonitas. Escúchame: oye, luego huye, aún así ve quedándote y si, por casualidad o causalidad, te permites arañarte la locura y prescindir de la cordura, descúbreme en otro instante, pues eres de las mías. Estoy narrando cómo serían las personas si fuesen personas (humanas), es decir, estoy aquí, yo, para descifrarte y confirmarte que yo soy una de estas. Quédate, sí, quédate si realmente quieres quedarte porque eliges y te escoges sin tanto revuelo, porque, ya lo sabes ¿verdad? Que todos viven de ilusiones y anhelos, pero la vida es tan jodida que te va matando de honestas, y sinceras, realidades.

  • «Suicidios ejemplares», de Enrique Vila-Matas: diez relatos sobre el vacío, la identidad y la muerte

    ¿Puede la literatura hablar de la muerte con ironía, belleza y profundidad?

    Hablar de la muerte suele asociarse al drama o a la tragedia. Sin embargo, en Suicidios ejemplaresEnrique Vila-Matasdemuestra que también puede convertirse en un espacio para la reflexión, el humor negro y la exploración de la condición humana.

    Esta recopilación de diez relatos no habla únicamente del suicidio entendido como un acto literal, sino también de todas aquellas formas en las que una persona puede sentirse desconectada de sí misma, del mundo o de los demás. Cada historia propone una manera distinta de afrontar el vacío existencial y convierte la muerte en una metáfora de la identidad, la creación artística y la soledad.

    Ficha del libro

    • Título: Suicidios ejemplares
    • Autor: Enrique Vila-Matas
    • Publicación: 1991
    • Género: Relatos, ficción contemporánea
    • Editorial: DeBolsillo
    • Número de páginas: 176

    📚 Puedes conseguir este libro aquí

    Sinopsis (sin spoilers)

    Suicidios ejemplares reúne diez relatos independientes unidos por un mismo hilo conductor: la muerte entendida desde una perspectiva simbólica y literaria.

    Los protagonistas de estas historias atraviesan distintas formas de vacío, fracaso, nostalgia o pérdida de identidad. Algunos buscan desaparecer; otros intentan comprender su lugar en el mundo, mientras que algunos convierten la propia escritura en una manera de enfrentarse a la existencia.

    Lejos de ofrecer una visión única del suicidio, Enrique Vila-Matas utiliza cada relato para reflexionar sobre la fragilidad humana y sobre las múltiples formas en las que una persona puede sentirse perdida incluso antes de morir.

    Mi opinión

    Lo que más me ha gustado de este libro es la capacidad de Enrique Vila-Matas para transformar un tema tan delicado como la muerte en una profunda reflexión sobre la existencia.

    Cada relato posee una identidad propia, pero todos comparten ese tono melancólico e irónico tan característico del autor. Más que buscar el impacto, Vila-Matas invita al lector a detenerse y pensar en aquello que significa desaparecer, tanto física como emocionalmente.

    Especialmente interesante me ha parecido cómo muchos personajes experimentan una especie de «muerte en vida». No se trata únicamente del suicidio como acto final, sino del sentimiento de vacío, de la pérdida del sentido o de la dificultad para encontrar un lugar en el mundo.

    Además, la presencia constante de la literatura convierte esta recopilación en una obra muy atractiva para quienes disfrutan de la metaliteratura y de las historias que reflexionan sobre el propio acto de escribir.

    Los grandes temas del libro

    El vacío existencial

    Todos los relatos giran alrededor de personajes que sienten una profunda desconexión consigo mismos y con el mundo que los rodea.

    La identidad

    Muchos protagonistas buscan comprender quiénes son o cómo desaparecer sin dejar de existir, explorando distintas formas de pérdida personal.

    La metaliteratura

    La escritura aparece constantemente como una herramienta para comprender la realidad, pero también como un refugio y una forma de construir la propia identidad.

    La ironía frente a la muerte

    Aunque el tema principal pueda parecer oscuro, Enrique Vila-Matas introduce un humor sutil y una ironía constante que convierten cada relato en una experiencia sorprendente.

    Sobre Enrique Vila-Matas

    Enrique Vila-Matas es uno de los autores más originales de la literatura española contemporánea. Sus novelas y relatos destacan por mezclar ficción, ensayo y referencias literarias, creando obras profundamente reflexivas donde la literatura suele convertirse en uno de los personajes principales.

    En libros como Suicidios ejemplares o El viaje vertical, explora cuestiones como la identidad, la memoria, la soledad y el sentido de la existencia.

    ¿Recomendaría este libro?

    Sí, especialmente a quienes disfrutan de los relatos breves, la literatura contemporánea y las obras que invitan a reflexionar.

    No es un libro pensado para leer deprisa. Cada relato propone una idea distinta y merece ser leído con calma, dejando que sus imágenes y preguntas permanezcan un tiempo en la memoria del lector.

    Mi valoración

    Suicidios ejemplares demuestra que la literatura puede abordar incluso los temas más difíciles desde la belleza, la ironía y la reflexión. Enrique Vila-Matas construye diez relatos que invitan a pensar mucho más allá de su desenlace.

    ¿Merece la pena leer Suicidios ejemplares?

    Si disfrutas de la literatura introspectiva, los relatos con múltiples niveles de interpretación y las obras que juegan con la frontera entre la realidad y la ficción, Suicidios ejemplares es una lectura muy recomendable.

    Más que hablar de la muerte, Enrique Vila-Matas reflexiona sobre la identidad, la soledad y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo. Cada relato ofrece una mirada distinta sobre la condición humana y convierte esta recopilación en una obra tan inquietante como profundamente literaria.

  • Quítate la coraza

    No sé ni para qué sigo intentando, eso de ir arrasándote y acabar arrastrándome. «Ahí no es», me mata la consciencia. «Déjalo ir, no estáis destinados», me remata el corazón, y la razón. Voy saliendo del caparazón, la cáscara se quebrantó. Lo siento, por las molestias causadas. Espera, cierro la puerta, y todas las ventanas también, por si entra el moscarrón: tú, que me agrietas poniéndome ojeras, agregándoles amargura, alejando la ternura, restándole sensatez, y cordura. Quiero locura, bebérmela, emborracharme con las estrellas, ser una de ellas. Amargada voy, amargada soy. Quítame, o quítate, el pestillo, el interior, donde late el dolor que va sin color, en una tonalidad grisácea: nos hacemos añicos. Ahora estamos hechos de pedacitos pequeños de nuestros pasados, de un nosotros rasgado, y muy arrugado, que ya ni arreglo tiene. Contiene ambos recuerdos, las sombras del espejismo, la ilusión aquella, rota. Al borde de la dulzura, de la cuerda floja, danza, bailando el vals del amor más triste: el acto, a rebosar de fe, de ir desenamorándose, de ir desencajando, de que aquello que nos unía y nos hacía al unísono, ahora suena como una guitarra sin afinar, como una partitura sin acordes, como una canción sin su melodía. Tan melódicamente me paseo por un atardecer vívido, anaranjado y enrojecido. Significa que la flor, la rosa está amanecida, y querida. El punto final resultó ser otro fin que culmina en el inicio de la semilla, del florecimiento.

  • El amor impropio de mí

    Ir queriéndose a una misma al vaivén del run run del mar. Caerse, y que de corazonada a corazonada salte eso que bombardea dentro de ti tan fuerte, con tanta furia y de un sabor más dulce que amargo. Es la fiera que quiere salir a la profundidad e introducirse en otro amar, para luego enfurecerse de un amor bonito y leal. Es la madrugada de San Juan y con mi falda de flores, de colores verdosos, rosados y azucarados, voy estando bien. Armarse de valor, de uno entristecido y, en el chocar del enamoramiento, la ola nace, la que quiere saborearse, oler a sal y a arena y a cal y a alegría, que trasciende: ha dejado de ser hueco convirtiéndose, y convirtiéndome, incluso a mí, en otro latir. Aunque el cielo esté nublado, siempre va saliendo el sol, o la luna ennegrecida que brilla siendo la soledad absoluta. Ya quiero ser la loba o la bruja o la penúltima vida de la felina hambrienta, porque estoy preparada para lo que venga, y aquellos segundos que se marchan, que machacan o se arrastran… quieren dejarse existir, vivir.
    El ambiente está abstracto, de un sentir bastante cálido, de un ver encanelado, enternecido. Un cuadro, ni gris ni pálido, tampoco lleno de anhelos ni a rebosar de deseos. Está vacío de todos los sacrificios ya hechos, que culminaron, quedándose estrellados en el pasado. Las caricias, los besos y los amantes siguen locos, y la música, que resuena en mis pupilas, solo se dedica a arroparme mientras voy queriendo al son del viento, tocando el suelo y a ras del cielo, en esta playa a las cinco de la mañana, que parece ser, por fin, un invierno estival. Y tanto que derrapo por mis raíces de donde se deshacen o rehacen las cicatrices. ¿De heridas? Pocas, la mayoría ya curadas, u odiadas o alocadas. El caso es que voy a terminar para volver a empezar.

  • La metamorfosis

    Es tan bonito que te hagan daño porque luego te vas reconstruyendo para acabar oliendo a mar, a nubes de algodón, a café y al atardecer anaranjado. Hablar las cosas, que entre palabras se cuelguen los corazones, que se abran y se partan en dos y así puedan seguir naciendo florecillas. Sí, se irán marchitando… ¿Pero y el proceso? La transformación es lo que nos queda, y ese acto de crecer, de ser y de volver a nacer por haberse matado una más de cuatro veces, es lo que nos hace abrir las alas, aletear y volar a ras de los recovecos de una misma. Y, joder, qué hermosura. Estoy narrando la metamorfosis del ser humano, pues el dolor ha trascendido a otro color. Me siento, y eso es lo mejor, lo sano, ir al grano, estamparse y a posteriori de la pausa, afrontar al reflejo del espejismo roto.

  • «Esperando al diluvio», de Dolores Redondo: un thriller que mezcla realidad, suspense y emociones

    ¿Hasta dónde puede llegar una obsesión por atrapar a un asesino?

    Dolores Redondo vuelve a demostrar su habilidad para construir historias donde el suspense convive con la profundidad psicológica de sus personajes. En Esperando al diluvio, la autora se inspira en un caso real que permaneció sin resolver durante años para crear una novela absorbente en la que la investigación policial, el miedo y las emociones se entrelazan constantemente.

    En esta reseña comparto mi opinión sobre una historia que consigue mantener la tensión hasta la última página y que va mucho más allá de un simple thriller.

    Ficha del libro

    • Título: Esperando al diluvio
    • Autora: Dolores Redondo
    • Publicación: 2022
    • Género: Thriller, novela negra
    • Editorial: Ediciones Destino
    • Número de páginas: 576

    📚 Puedes conseguir este libro aquí

    Sinopsis (sin spoilers)

    La novela parte de un hecho real: la existencia de John Biblia, el nombre con el que fue conocido un asesino en serie que actuó en Escocia durante los años sesenta y cuyo caso permaneció sin resolverse durante décadas.

    Convencido de que el asesino ha abandonado el Reino Unido, el inspector Noah Scott Sherrington decide seguir su rastro hasta Bilbao, aun sabiendo que su delicado estado de salud puede poner en peligro tanto la investigación como su propia vida.

    A partir de ese momento, Dolores Redondo construye una historia donde el suspense se combina con la exploración psicológica de los personajes y con una cuidada recreación del Bilbao de los años ochenta.

    Mi opinión

    Lo que más me ha gustado de Esperando al diluvio es que no se limita a contar una investigación policial.

    Aunque el misterio ocupa un lugar central, Dolores Redondo dedica gran parte de la novela a desarrollar el mundo interior de sus personajes. Noah Scott Sherrington no es simplemente un detective que persigue a un asesino: es un hombre marcado por sus propias limitaciones, sus intuiciones y el peso de una investigación que acaba convirtiéndose en una auténtica obsesión.

    También me ha parecido muy acertada la forma en que la autora alterna distintos puntos de vista. Gracias a ello, el lector no solo comprende mejor al detective, sino también la mente del asesino y las personas que se cruzan en su camino. Esa multiplicidad de perspectivas aporta profundidad a la historia y mantiene el interés durante toda la novela.

    El ritmo está muy bien dosificado. Hay momentos de gran tensión, otros más pausados y reflexivos, y un desenlace que consigue sorprender sin perder la coherencia con todo lo construido anteriormente.

    Los grandes temas de la novela

    La obsesión

    La búsqueda de John Biblia se convierte en mucho más que una investigación. Para Noah Scott Sherrington representa una necesidad personal que condiciona todas sus decisiones.

    El bien y el mal

    La novela plantea constantemente el enfrentamiento entre la justicia y la violencia, mostrando cómo las decisiones individuales pueden marcar el destino de muchas personas.

    La intuición

    Uno de los aspectos más interesantes del personaje principal es la importancia que concede a las corazonadas. La intuición acompaña continuamente a la investigación y juega un papel decisivo en el desarrollo de la historia.

    Las emociones humanas

    Más allá del suspense, Dolores Redondo explora sentimientos como el miedo, el dolor, el amor o la culpa, consiguiendo que los personajes resulten profundamente humanos.

    Sobre Dolores Redondo

    Dolores Redondo es una escritora española reconocida internacionalmente por sus novelas de suspense y misterio. Alcanzó una enorme popularidad con la Trilogía del Baztán, donde combina la investigación policial con elementos psicológicos y culturales.

    En Esperando al diluvio vuelve a demostrar su capacidad para crear personajes complejos, ambientaciones muy cuidadas y tramas que mantienen la tensión hasta el final.

    ¿Recomendaría este libro?

    Sí, especialmente a quienes disfrutan del thriller psicológico y de las novelas negras donde los personajes tienen tanto peso como la propia investigación.

    No se trata únicamente de descubrir la identidad de un asesino. La novela invita también a reflexionar sobre la obsesión, la fragilidad humana y las consecuencias que determinadas decisiones pueden tener en la vida de las personas.

    Mi valoración

    Esperando al diluvio combina una investigación absorbente con personajes llenos de matices y una ambientación impecable. Dolores Redondo consigue construir un thriller que mantiene el suspense hasta el desenlace sin renunciar a la profundidad emocional.

    ¿Merece la pena leer Esperando al diluvio?

    Si te gustan las novelas negras con una fuerte carga psicológica y las historias inspiradas en hechos reales, Esperando al diluvio es una lectura muy recomendable.

    Dolores Redondo consigue ir más allá del suspense para construir una novela donde la obsesión, la intuición y las emociones humanas tienen tanto protagonismo como la propia investigación. Es una obra que mantiene la tensión constante y deja una huella duradera una vez terminada.

    Mi frase favorita

    «Hay finales que no solo sorprenden: también obligan al lector a permanecer un tiempo en silencio.»

    Fue precisamente esa sensación la que me dejó esta novela. Un desenlace intenso, inesperado y profundamente emocional que permanece contigo mucho después de cerrar el libro.