Etiqueta: desamor

  • Corazón roto y partio’

    Me parto el corazón por ti,
    estoy aquí
    rota y llena de heridas.
    Salí en busca de un pedazo tuyo
    y acabé desgarrándome entera.
    Te esfumaste
    perdiéndote en aquel par de ojos
    -no míos-
    sino de ella.
    Aquella jovenzuela,
    ahora,
    convertida en mujer.

  • ¿Qué?

    ¿Qué vas a entender de la vida?
    Del acto de sobrevivir,
    de ser un «zombie»,
    de no dormir.
    ¿Qué vas a comprender?
    ¿Te vas a poner en mi piel?
    Porque si empezamos a conversar,
    ¿De qué sirve hablar?
    Si no hay empatia,
    si no hay confianza,
    si no hay amor.

  • Ya no.

    No pienso perder más el puto culo por ti.
    Me cansé,
    sí,
    me cansé de ser siempre yo contigo,
    yo hacia ti,
    yo para y por ti.
    Pues, ¿Sabes qué? Ya no.

  • ¿Para qué?

    ¿Para qué me quieres?,
    es que,
    no sé,
    pero siento que no sientes tanto como yo.
    Te quiero para amarte,
    y tú sólo me deshaces
    convirtiéndome en arte.
    -Espejo roto-;
    ¿Lo ves?
    Ya no se puede reconstruir,
    pues yo tampoco.
    Y así me quedo,
    así me quedé.
    Llena de grietas,
    de porqués,
    de dudas
    y de cientos de suspiros inacabados,
    ahogados en gritos silenciados.
    Compréndelo,
    joder,
    no quiero más dolor.
    -No quiero-.

  • Inundación

    Hambriento,
    mi corazón.
    Y día a día se
    me cierra la razón
    y se inunda todo mi ser
    de sentimiento puro.

  • Sangrando

    No hay manera y no avanzo.
    Necesito escribir,
    vivir
    y sufrir.
    Sanar en un acto de valentía,
    en el de sangrar a corazón abierto.

  • Deshecha

    Me estoy deshaciendo,
    el corazón me arde ahí,
    entre las costillas.
    Y el fuego que late dentro de mí,
    me quema,
    me calienta,
    me rebienta.
    Estoy deshecha.

  • Ya morí ayer

    Hace días que no hablamos,
    ni tú ni yo,
    ni con el espejo.
    Me muero,
    de hecho,
    me estoy muriendo.
    Ya morí ayer.
    Es tarde para reempezar,
    para volver,
    para querer(se).

  • Ahí, en mi pecho

    No creo que estemos destinados a forjar un futuro juntos, más allá de cinco años. Siento que el destino nos separará, que dejaremos de ser, de estar.
    He escuchado canciones y he visto películas donde las parejas que se sienten unidas, que traspasan el amor, que lo tienen ahí dentro, en el corazón, se les acaba rompiendo el hilo rojo. Por situaciones externas provocando crisis internas y creando una rotura, tan grande que asfixia y mata.
    Duele.
    A mí ya me fastidia;
    pensarlo,
    imaginarlo,
    sentirlo
    -roto-.
    Aún no ha pasado y no sé si pasará, pero presiento y no quiero.
    Te amo, y lo tengo ahí en mi pecho.
    Las estrellas brillan más que nunca,
    las flores florecen
    y mis ojos se enternecen
    de solo ser contigo.
    Todo esto -el sentimiento- está guardado en mí.

  • Derrotados

    Y dime, amor propio, ¿Qué es de nosotros? De nuestros huesos, rostro y manos húmedos. Llenos de sangre, de sudor y dolor. De perdedores que quieren levantarse pero les gusta tanto el suelo que acaban arrastrándose. Esa soy yo.
    -Esa, soy yo-.
    Y dime loca,
    pero ya no quiero seguir.
    Aquí mi derrota ha llegado y siento que la de todos, los otros, también.

  • Sombras

    Las sombras,
    las sombras me persiguen.
    Me hablan,
    me cantan
    diciéndome que estoy pero que no soy.
    Hay momentos,
    hay instantes,
    parecidos y predecibles.
    De otros ni te hablo,
    porque no hay forma de describirlos.

  • Jodido brillo

    Las mañanas abruman,
    angustian.
    El sol, como cada día, aparece.
    Más allá del cielo, diciendo, haciendo creer que siempre hay un motivo para brillar, para darle luz a la vida.
    Yo ya estoy cansada de lo mismo;
    de las mismas personas,
    de las mismas caras,
    de los mismos recuerdos.
    De pasados y presentes que son rebeldes sin causa.
    Porque ya no hay indicios de seguir,
    si todo es parecido, similar.
    Ya no se sale de la regla, no es anormal.
    Quiero locura,
    bailar
    y sanar
    -hacia dentro-.

  • El hilo rojo

    El hilo rojo.
    Jodido.
    Que se tense hasta romperse de una vez por todas.
    Me está fastidiando.

  • Corazón frío

    Cuando mi corazón se enfría,
    cuando me congelo
    y el hielo penetra en mi día a día.
    Después de cada terremoto
    -pensamiento inerte-
    muero en el acto y en seco.
    Derrapando por el hilo de la cuerda floja,
    que afloja.

  • Tuve traumas

    Tuve traumas, no te lo voy a negar.
    El más doloroso fue el trauma del desamor.
    Me rompió por la mitad y de golpe.
    Un portazo,
    y me evaporé.

  • Chica

    De la chica con la mirada perdida, aquella que está mejor fluyendo sola. Que se arrepiente de todo. A la que le mata el amor porque odia sufrir. Para ella, la vida eran momentos decepcionantes. Instantes rotos y panorámicas en blanco y negro. No existía el color, ni el doble sentido en aquellos cielos pasados.
    Era la tristeza,
    que se apoderó de su cuerpo arrancándole el corazón, dejándole, allá en el pecho, un hueco. Rompiéndole cada órgano
    -asfixiándola-.

  • Amor doloroso

    Pero esta vez sufriremos juntos el amor y yo. Y es que hay momentos que duele tanto, que acaba matando.
    Te agarraré, te acunaré. Te tendré bien cuidado para que cuando sufras, no me rompas más. Resistir, simplemente.
    Y respirar.
    Latir más rápido, más intensamente.

  • Canciones

    Joder, me definen las canciones que escucho.
    Perfilan una silueta -yo- haciéndome entender que así soy. Se va dibujando con ceniza la línea de mi rostro. Y a medida que la música avanza, que la letra baila, se va desdibujando mi corazón. Deja de ser, y desaparece desvaneciéndose en un soplido.

  • Luces apagadas, y dolor

    No me gusta, no me gusto. Eso, quiere decir que no me quiero.
    Me miro en el espejo, el reflejo me dice, me canta y me grita una palabra, que yo ya sé de antemano. Que la siento tan adentro que me apago. Que me duermo, que me ensombrezco.

  • El tiempo se fue

    Tarde, como siempre.
    Habitual en ti.
    No sé,
    -no sé-
    cómo sigo esperándote.
    Quizás es que aún te quiero.

  • Moratones

    Moratones en el corazón.
    De guerra;
    grietas.
    Y mucho dolor,
    y poco amor.

  • Rosa

    ¿Cómo se escribe sobre la soledad? Sobre el sentimiento de ver el mar ensombrecerse y oscurecerse, arrancar y echarse hacia atrás, por miedo al rechazo. A ser distinto y, a la vez, bonito. Porque está tan solo y tan poco acompañado que me derrito ante él. Y aquel pensamiento de «me siento bien» cuando estás allá presenciándolo.
    Y llega la noche, la luna llena sale a hacer su ceremonia y, luego, brilla. Reluce tanto cuando ella llora, digo, la chica. Y tan pequeña que se divide en pedazos y acaba convirtiéndose en cristales rotos.

  • Llueve a mar

    Hoy llueve y yo quiero salir a empaparme, de sonrisas, de paz y de alma. Evadir todos los problemas, esquivar los porqués y vivir después, de saltar al vacío. Un precipicio precioso para matarse: tu mirada.
    Y hay miedo, claro que lo hay. Por si te vas y lo siguiente es dolor. Sufrir en un instante eterno. Morirse, hasta no poder.
    -Sentir-.

  • Sensación rara

    Hoy he sentido;
    Que no me prestas atención,
    que no me respetas.
    Y así me pierdo,
    me hundo,
    me muero.
    Soy una muñeca de cristal que se rompe en un millón de pedazos con sólo un toque ligero.
    Y, lo siento, pero hay ciertas cosas que no voy a tolerar.
    Necesito tiempo,
    necesito espacio
    -mental-.
    Me necesito,
    más a mí que a ti.

  • Imperfectos

    Tengo poco pecho, mucha cadera y rollitos de primavera en mi barriga. Mi trasero no está firme y tengo algún que otro grano en el rostro.
    Que vale, que no soy perfecta. ¿Quién dice que hay que serlo? La sociedad; tan hipócrita, tan poca cosa y, lo peor, formada por nostros.
    Que manía tenemos, tienen, tenéis en tener que ser sí o sí la perfección. ¿Pero que no os dais cuenta de que no existe?
    De cara viene la crítica negativa, que apesta, que duele: «Te has engordado», «No tienes la barriga plana», «Mírate, si se te cae el culo»…y un sinfín. ¡Pero qué absurdez! Eso de no querernos todos e ir a una. ¿Por qué nos machacamos tanto los unos a los otros? ¿Por que no en vez de repartir dolor repartimos amor?
    Lo hermoso es que somos distintos y, a la vez, tan iguales.
    Nos llamamos humanos y, qué pena, no lo somos.
    Yo estoy cansada, ¿Vosotros no?
    Cambiemos el mundo, la sociedad. Cambiemos nuestra forma de vernos, de observar a los demás. Admiremos la belleza, disfrutemosla.

  • Actos (de fe)

    Gracias por decirme que me quieres, pero demuéstralo.
    Es muy fácil decirlo y es sencillo hacerlo.
    Hay veces, días, en los que me siento triste y tú sólo me tocas seduciéndome hacia ti.
    Y no me arropas con tu corazón;
    me duele.
    Mi cuerpo tirita de frío y ya casi es verano.
    Es raro.
    Seré yo,
    serás tú.
    O seremos nosotros que ya no somos,
    y si sí, a momentos que se amontonan solos poco a poco.

  • Curiosidades

    Es curioso como los que triunfan, los que están arriba, están abajo también.
    Anímicamente depresivos,
    locos
    o raros.
    Poetas de la vida,
    quienes han experimentado.
    Los de calle, los que saben amar el arte de cualquier forma.

  • Otros dibujos

    Veo que esto me ha hecho daño, y me duele. Estos dos meses sin vernos han sido el atardecer más vacío.
    De tu vida,
    de la mía.
    Algo se ha roto;
    no sé si el hilo rojo,
    no sé si nuestros corazones tristes,
    no sé si aquello que más nos unía.
    Nuestros labios,
    nuestros cuerpos.
    Porque nosotros sin ser, somos
    y, siendo, dejamos de serlo.
    Como estar sin estar.
    Estoy decepcionada;
    lo esperado,
    la expectativa,
    se ha roto en cristales pequeños.
    Ya no somos los mismos de antes;
    y es que a pedazos,
    a esbozos
    y a peldaños cada vez más gruesos,
    nos desdibujaron para pintarnos siendo otros.

  • Fantasía ilusa

    Yo no soy de esas que cuando escucha algo bonito se lo cree,
    no soy de esas que necesita oírlo para creerselo,
    ni sentirlo para decirlo.
    Soy de esas que te folla hasta el alma,
    que te arranca las palabras más dulces para que las sueltes
    y que te hace estremecerte hasta la punta de los zapatos.
    Porque puedo entrar en tu interior,
    y quitarte el interés
    dejándote ciego de amor.
    Y que al pisar el dolor lo confundas con una ilusión,
    tropezándote con la perdición.