Corazón roto y partio’

Me parto el corazón por ti,
estoy aquí
rota y llena de heridas.
Salí en busca de un pedazo tuyo
y acabé desgarrándome entera.
Te esfumaste
perdiéndote en aquel par de ojos
-no míos-
sino de ella.
Aquella jovenzuela,
ahora,
convertida en mujer.

Mi ser

Mi ser que se fue y yo que me quedé, ahí, bailoteando con el corazón, haciéndole resbalar hasta que cayó al suelo y, bueno, se rompió. Dolió. De hecho, sigue doliendo. Porque estalló sangrando en silencio.

Mi corazón

Llorando en una tierra seca que se va humedeciendo paulatinamente. Cada vez que miro el cielo me derrumbo como las gotas que caen de él. Rompiendóme las uñas al chocar contra el suelo;
sangre,
y frío
-mi corazón-.
Entiéndelo,
ya no puedo.
Me derretí,
dejé de fluir
y me fui.

Corazón alocado

El pelo alborotado sin lavar desde hace días, igual que el corazón; alocado.
Y qué bonita es la vida cuando miras por la ventana y observas la brevedad del amanecer. No hay nada más hermoso que sentir palpitar el tiempo, casi pausado y que no pase. Que se detenga, ahí, en un invierno fugaz.
Porque las hojas ya no están y los árboles se mueren de frío.

Corazón frío

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Cuando mi corazón se enfría,
cuando me congelo
y el hielo penetra en mi día a día.
Después de cada terremoto
-pensamiento inerte-
muero en el acto y en seco.
Derrapando por el hilo de la cuerda floja,
que afloja.