Me gustaría escribir sobre hechos bonitos,
sobre la cotidianidad
-lo que surge día a día-,
pero lo único que hago es pensar
y ahogarme en mi pensamiento.
Y no quiero, ya no.
Categoría: Escritos
Este otoño
Y me imagino un otoño bonito, lleno de amor y hojas que al caer al suelo crujen, como mi corazón. Es un crujido tierno, uno que se enamora de una misma al mirarse al espejo y se dice: «quiero hacerlo». Porque esta estación era y es mía. Mi favorita. La que anhelo. Me encanta. Me llena el alma con sus lluvias, con los calcetines gruesos y un buen libro que leer. Y leerlo. Sentirlo. Que palpitan, sus páginas vibran. Los colores, el ambiente, la ciudad y sus noches menos largas, pero más intensas. Las estrellas que nunca veré y siempre deseo. Quererlas dentro, ahí, en mi pecho para que estallen xe todo lo bueno que me puede llegar a pasar.
Este otoño es mío.Una pausa
Me paro aquí a pensar, a sentir.
Es una pausa, un momento de escribirme. Sin tapujos, sin miramientos, y con muchos anhelos que se quedan ahí, en el cielo. Porque no sé, quiero crear un sueño y hacerlo realidad. O más de uno. Mirarme en el espejo, recrearme en aquel invento y decirme «Yo puedo, yo quiero».Quiero vivir
Que quiero volar sin importarme la caída, quiero sentir vértigo y la adrenalina recorriendo mi cuerpo. Quiero vivir, pero de verdad.
Siento que el tiempo corre y yo no corro con él. Siento que no siento y, no sé, es una sensación extraña. Rara. Incomprensible, quizás.
Vivo metida dentro de la rutina. Lo de siempre. Y no me disgusta, pero me aburre.
Me gusta sentir(me) y por eso necesito ascender hasta estrellarme contra el suelo. Y me da absolutamente igual todo. De hecho, quiero caer, petarme el corazón y morir si hace falta.
Echo de menos el aleteo de mis alas, que quieren y no saben o, simplemente, no pueden porque están agotadas.
Olfatear,
escuchar,
ver,
oír
y tocar es todo lo que me debo.
Hace tiempo, uno indefinido, que he dejado de abrirme al mundo.
¿Quizás ahora es un nuevo comienzo?Como yo
Necesito pegarme dos tiros,
el primero en la sien
y el segundo en mi corazón
para que pete -yo- de una vez.
Para estallar y derramar la sangre
en mi muerte (súbita).
Será mi sombra,
y el cielo
ese día
llorará,
pero no de dolor
sino de amor.
Y en mi funeral
sólo habitarán los que deambulan por las calles,
los que viven muertos.
No los llames «zombies»,
llámalos como seres sin alma.
Son las personas vacías.Vaivén
No aprendo,
no aprendo,
no aprendo.
Y esto va y viene,
el vaivén de mi corazón,
los pensamientos que surgen de este
hacen que me replantee mi existencia,
mi forma de vivir,
de ser.La vida, la luna y yo
¿Qué estoy haciendo con mi vida?
Me ahogo.
Soy más pálida que la luna,
que me observa desde la lejanía,
des del cielo nocturno.
Una vez me dije «hazlo, y punto» y,
con ese lema en mi cabeza,
hice todo lo que estaba fuera y dentro de mis manos,
de mis posibilidades.
La fastidié no una
sino hasta más de quince veces.
¿Qué aprendí?
Algo de mí:
lo caótica que puedo llegar a ser.Amanecer
Aquí,
desde donde se observa un cielo nublado.
Es un día gris, pero no para mí sino para el mundo.
(Este).
Y es bonito también.
Porque rompe esquemas
y mentes.
El corazón de la vida es eso:
ser mientras todo se quiebra y,
luego,
presenciar una sonrisa con la salida del sol.Estoy sanando
No te apures, estoy sanando. Sí, florezco y también me marchito. No pasa nada, solo fluyen sentimientos, emociones y pensamientos. Es divertido ese vaivén -ese caos- llamado (mi) vida. Es una bomba explosiva porque arrasa, al igual que yo. Pero no te preocupes porque así es, así se va y se vuelve. Y no hay nada más bonito que ser ser.
Mis alas
Quiero leer(me) aquello lleno de sentimiento,
de vivir sintiendo el tacto,
rozando el pacto que hice
conmigo misma
de ser gerundio a cada rato.
Quiero un libro caótico y a rebosar de heridas,
de cicatrices sin cicatrizar.
Explicarme una y otra,
y otra vez
que el mundo
-el mío-
no es tan malo,
ni vacío
ni descolorido.
Porque,
al fin y al cabo,
siempre estarán mis dos esperanzas:
las alas de mi espalda con las ganas recargadas,
a punto de alzar el vuelo hacia un nuevo terreno.Aleteos
La cuestión más hermosa es esa. (No saberla). Pero sentirla. Como se siente aquello más amado, arrebatado por algo o alguien (tu mismo) sin saber el porqué. Es tan sencillo y a la vez tan complejo. Es quitarle la voz a la mariposa. Qué triste ¿Verdad? Déjame contarte esta realidad: el vacío que siente ella, la que en su momento creció, floreció y se sanó de aquel pasado dolorido. Aunque, por mala suerte o voluntad, regresó. Esa sensación de perdición, de no saber el qué ni el cuándo ni el cómo. En definitiva, de no (querer) saber. Porque para ella la vida que le esperaba eran dos alas y muchos vuelos donde florecer. La vida es así. Te quitas y te das. Vas y vienes -contigo mismo- para luego despegar, levitar y caer. Y otra vez, vuelta a empezar.
En nuestro corazón, siempre
Es curiosa la vida: cómo todos venimos de esos estudios humanísticos, siendo unos jovenzuelos, dirigiéndonos a estudiar aquello que creemos amar. La literatura, la lengua y la cultura de cualquier idioma. Maravilloso. ¿Porque realmente la amamos? Para mí, leer y escribir me salva, me sana y me rompe. A veces en ascendente y, otras, voy del revés. De cabeza hacia abajo. Y me gusta, me encanta. Me enamoro (de mí). Porque siendo como soy -caótica de pensamiento, firme de sentimiento y con el instinto al vuelo- aterrizo y subo como quiero, como puedo. Quizás es algo bueno, quizás no. Me ayuda a crear arte, a sacar de ahí, de mi ser interno, lo que siento y lo que viví en pasado y en un presente eterno.
Al fin y al cabo,
un escritor,
un texto,
un poema,
una frase
y una palabra
siempre quedará en nuestro corazón.














