Categoría: Escritos

  • El día que…, Dulcinea (Paola Calasanz)

    El día que el océano te mire a los ojos

    He conectado, sentido y me ha transmitido; que ya es mucho. No sé porqué pero he revivido un poco gracias a esta novela. He vuelto a ser y me he replanteado el hecho de vivir cada día como si fuese el último. Y no está mal.

    Hay cosas que no me han encajado, pero tampoco me han desencajado.

    Es una historia bonita y dura, aunque increíble. Es tan hermosa que parece irreal.

    El mensaje final de la novela es bueno, es decir, está bien encontrado. Aún así, le falta más emotividad, más.

    No me ha decepcionado, de hecho, me ha gustado. Vale la pena leerlo. ¿Por qué no?

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  • El día que…, Dulcinea (Paola Calasanz)

    El día que sueñes con flores salvajes

    Desde un principio no me enganchó, no conecté mucho con los personajes, luego me enamoré a ratos.

    Es un libro líneal y predecible. Me lo compré porque me lo recomendó una amiga, pero no es el libro que te deja del revés. Sí que te hace reflexionar y replantearte distintas cosas, hechos que pasan y siguen pasando en la actualidad.

    Es rápido de leer, muy fresco. Vale la pena, ¿Por qué no?

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  • Necesidad inexplicable

    Necesitaba respirar otro aire. Y allí estaba, respirando contaminación. No era lo mismo, era peor. La ciudad, la gente; sin alma, ni piedad.

  • Ella, rota

    Ella que miraba, esperanzada, a verle.
    Ella que ya sabía de antemano la hora del encuentro, furtivo.
    Ella, de mirada triste y corazón helado, allí estaba. Congelándose.
    Ella que caminaba sin rumbo, perdida en la vida. Y entre el bullicio de gente, si alguien le miraba el alma, perforándosela, comprendería.
    Ella sentada en aquel banco, esperando que sus labios que la besaran.

  • Escribo hacia dentro

    En una cafetería, no cualquiera, sino la que iba cuando era pequeña, me pongo a escribir.
    Un instinto,
    un parpadeo,
    una corazonada;
    indicándome que ya no soy la de antes.
    Porque hoy martes,
    desconecto.
    De la vida,
    de mí.
    De lo ajeno,
    de lo de dentro
    -mi sangre oculta entre mis pieles-.
    Y se me hace tarde;
    el sol se ha ido
    y la noche a venido.
    -Una luz ennegrecida hechizada-.
    Otra era
    en una acera llena de tristeza,
    yo.

  • Tu mensaje

    Entonces es cuando me llega tu mensaje de «Cariño hoy no sé si quedaremos».
    Una decepción inexplicable llega a mí, porque quiero verte, porque me apetece estar contigo.
    Y pasa la tarde, tú con lo tuyo. Yo con lo mío. La esperanza no se desvanece hasta que se acerca la hora de la cena y ya sé la respuesta, y el destino de ese día.
    Tengo la manía de esperar hasta luego de mis clases para verte aún sabiendo que habrá instantes que no nos veremos, que no quedaremos. No por circunstancias turbias, sino por acontecimientos diminutos que, sin querer, nos distancian; en cuerpo y no en alma.

  • Demonio

    Hace tiempo que me digo a mi misma que estoy bien, que todo va en línea. Sí, en línea perpendicular, cayendo en picado.
    No sé quién soy, no sé qué quiero y no sé a dónde voy. Me muero.
    Tengo vértigo a la vida;
    soy suicida,
    de las palabras inéditas,
    de los poemas muertos,
    de los versos malditos.
    Del erotismo y el amor.
    Soy más demonio que ángel.

  • Corazón

    Caer en picado sin amortiguador, duele.
    La fe que te agarra las entrañas estrujándotelas te deja en sequía. Ya no sabes, niña, hacia donde gira tu vida. La ruleta de la suerte se ha detenido, y para siempre. Estás en otro mundo, el de la muerte. Intenta matarla, que recibirás otro corazón para que te sometas al sentir. Ese, será tu infierno. Un cielo endemoniado, ennegrecido y ensuciado. Parece de ensueño, pero es más real que otra cosa. Y la lágrima que cae por tu mejilla a ratos, no son más que estrellas y tú brillando. No temas ya, hazlo. Como te dijeron; sueña alto, y aterriza de vez en cuando.

  • Ser guerrera

    Supongo que la vida me ha hecho así para que pueda seguir mi guerra de escritora, para que no pare de sentir tristeza.
    Lo buenos momentos vienen y, los malos, están siempre. Hay que saber sobrellevarlo, y yo no quiero. Sólo digo que prefiero vivir llanamente y sentir a ratos los intentos suicidas de mi mente. No estoy diciendo que quiera morir, porque ya he muerto.
    Revivo a instantes,
    soy más llanto que cielo nublado
    e intensa sin parar.
    Llueve, llueve aquí dentro.

  • Descendiendo

    Cae una gota,
    y otra,
    y otra.
    Y me siento rota,
    lo estoy.
    Mi corazón quebradizo
    resbala en cada instinto.

  • Desnudez

    Otra faceta de mí es sentarme en la silla de mi escritorio con las toallas de la ducha alrededor mío y ponerme a leer.
    Porque es otra sensación, la de libertad.
    Y es espectacular.

  • Otros

    Me estoy imaginando un nosotros distanciado en el tiempo, en un futuro lejano y, a la vez, cercano.
    Un polvo en el atardecer y un adiós en el anochecer.
    Sería todo distinto,
    ya no habría amor.
    Un hechizo embrujado a un ser desencantado.

  • Ser vida

    Escribo de alma para corazones rotos, o medio vacíos, que se quiebran en un atardecer liloso.
    Que se mueren en un intento de volar, porque tienen las alas rasgadas, porque ya no son. Se sienten mortales y si hemos venido aquí, es para sentirnos infinitos.
    Poder agarrar una flor y dejarla vibrar,
    dejar de entorpecer el viento marchar,
    vivir siendo ola de mar.
    Y ser,
    ser error.
    Dejarse hacer
    y renacer en un intento de ser humano.
    Un acto de fe,
    de valentía
    y de caridad.
    Eso, es lo que lleva a la vida a caminar.

  • Desamor propio

    Lo siento,
    lo volveré a hacer.
    Lo siento,
    recaeré.
    Lo siento,
    porque un día no estaré.
    Será por falta de amor,
    por abundancia de dolor.
    Y lo siento,
    no me encuentro bien.

  • Atardecer de verano

    Aquel día,
    de un atardecer de verano.
    Qué hermoso.

  • Spoiler

    Y con un bostezo a media mañana me dirigí con los pies descalzos a la cocina para, simplemente, tomar una taza de café aun así sin gustarme. Demasiado amargo, como mi día a día.
    Todo iba a cambiar a partir de aquel instante, porque con las maletas ya hechas, mis padres en la puerta y una despedida intensa, salí. A vivir mundo, a volar aunque arrastrara siempre mis alas por el suelo. Me independizaba, y no de ellos, sino de mi anterior vida. Era la hora exacta entre que pasaba mi tren y dejaba atrás el último vagón del primer día de mi nueva etapa.
    Sería inexistentemente brutal.
    Una vez llegué a mi nuevo hogar, me abracé a él, acomodando mi corazón.
    Fue bonito mientras duró, porque una vez allí empecé a sentir un dolor. No comprendía de donde venía, ni identificaba de qué tipo era aun así lo dejé fluir.
    Saqué de mi equipaje todos los libros, lo único que necesitaba para vivir, y los deposité por todo el pequeño apartamento.
    Aquí, pensé, viviré como una reina inusual, porque las reinas no vivían a base de libros, ni tampoco a base de pensar y reflexionar, ¿No?
    Así que seguí, tranquilamente, mi diminuta guerra.
    Y a instantes, a impulsos y a corazonadas viví.
    -Viví-.

  • Sociedad actual

    Es una vida, esta, demasiado actualizada, instantáea y superficial. Ya no hay quien piense, mucho menos quien escriba porque siente y no por ganar calidad de vida.
    Qué pereza, entonces, vivir así.

  • Aquellos días

    Aquel día, como muchos otros, no me duché. Sentía tristeza en mi alma. Decidí salir de casa, no era una mañana cualquiera sino que eran vacaciones de Navidad; caótica y desolada, yo. Y quería escribir, me apetecía. No encontraba la inspiración y salí a buscarla, pero se esfumó. Se esfumó de mis manos, de mis dedos y de mi corazón, llevándose la razón y la canción que, congelada, ya no sonaba. ¿Qué podía hacer yo? Necesitaba de las palabras para poder escribir. No pudo ser.
    Ya no.

  • Desplomada

    Me siento mala,
    insatisfecha
    y rara.
    Porque no puedo, quizás es porque no quiero.
    Será el tiempo,
    o la vida misma.
    Será el cielo,
    o mi abuelo.
    Será mi mirada;
    de ojos tristes y alma acongojada.
    Bésame las entrañas.

  • Pasado

    No te creo,
    te veo y no,
    no te siento.
    Tu aliento ya no está en mí.
    Vete, de aquí.
    Y eres un traidor;
    Será tu mente, que te traiciona
    o tu corazón ennegrecido.

  • Libro: h o r a s

    «h o r a s», un breve libro donde se recogen distintos textos escritos por una jovenzuela.

    Salió a la venta ayer. Si lo queréis comprar, os dejo el link aquí:

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    ¡Espero que os guste! ¡Qué ilusión!

    ¡Dejad vuestro comentario!

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  • Buenos días;

    Voy a darme un respiro en el Blog, quiero dedicar estas Navidades a escribir historias que empecé y aún no he terminado.

    Muchas gracias por vuestro apoyo.

    Seguiré activa en Instagram ☺️.

  • Quiero

    Quiero acabarme los libros,
    beberme a sorbos el tiempo
    y volar en una caída eterna.
    Quiero ser más primavera que nunca,
    y llover en un día de soledad,
    para acompañar a la luna llena.
    Quiero vivir en un segundo,
    y ser más pájaro que avión.
    Volver a renacer en un intento suicida.
    Soy alma pausada, llena de poca gana y mucha garra.

  • Hoy

    Hoy me siento abatida,
    como la luna deprimida; desnutrida.
    Ir y volver en la vida,
    ser ira
    y a la vez risa.
    Mátame de melancolía,
    llena la copa medio vacía
    y cierra tus alas a punto de abrirse.
    Siéntate, no es hora de despegar.
    Es tiempo de descansar.

  • Volando

    En la parte trasera del coche,
    volando,
    siendo
    y amando al otro.
    Viendo las estrellas,
    almas enternecidas.
    Anteriormente una cena bonita;
    romanticismo por la luna llena.
    Y sonrisas,
    y caricias,
    y palabras,
    y miradas.
    Y una felicidad extrema.

  • Se nota

    Y quien realmente importa está, y se nota.

  • Efímeros

    Se pasan tan rápido los días que no sé qué pensar de la vida.
    Unos ya idos,
    otros siendo
    y nosotros en el intento suicida de ser;
    más vida que muerte.
    A veces es difícil,
    a veces.

  • Luces Navideñas

    Las luces brillaban en la ciudad, empezaba la Navidad y, yo, cabizbaja en aquel aprieto.
    Qué negro mi corazón, como el carbón.
    Y qué miedo; angustia por todas mis venas.
    Reviví en un intento de morir, porque fui. Fui alma suelta ante un viento que soplaba fuerte, arrancándome del suelo, siendo abrumador.

  • Podemos

    No quiero heridas,
    ni cicatrices abiertas.
    No quiero dolor,
    ni rabia,
    tampoco temor.
    Quiero amor, mi amor.
    Quítemonos las ansias de sufrir,
    hundámonos en un mundo de fantasía y felicidad.
    Porque el quebrantamiento ya llegó,
    pero podemos superarlo.
    -Podemos-.
    Y sé que soy desastre y mar,
    que alcanza hasta matar.
    Un agujero abismal demasiado descomunal.

  • Te escribo

    Amor, te escribo este texto para decirte que no me siento cómoda con la vida en estos momentos. Que la he fastidiado y ahora siento una angustia insoportable.

  • La vida

    La vida se me hace tarde.

  • Caóticamente yo

    Condenáme a la muerte,
    esta noche no tiene arte
    y yo quería caos, tanto,
    que al final me he convertido en él.