Categoría: Escritos

  • Heridas de guerra

    A leer un rato para olvidarme de todas las penas o introducirme más en ellas
    -las heridas abiertas-.

  • 00:01

    Ayer fue irónica la situación. Entra un conocido para no sentirse solo, para sentirse refugiado, y justamente ya hay alguien que lo está dentro de la casa. Porque no hay nada más bonito que compartir momentos, dar abrazos y besar mucho. Pero ¿De qué sirve? -digo yo- si tu familiar más crecano no puede estar ahí en persona. No porque no esté, sino porque no debe.
    Es triste y desolador; arranca -el dolor- el alma del sujeto. En este caso yo.
    A partir del viernes a las doce y un minuto, decidí pasar cada fin de año como uno más, como uno igual. Ya no lo voy a celebrar desesperadamente, esperando el inicio de algo mejor.
    No es aquello que está por venir, es lo que tú quieras que venga. No esperes, sueña si quieres pero hazlo real.
    Y hazlo tú mismo.

  • Sentir(me)

    Me siento sola,
    loca
    y rota.

  • 2o día confinada, en Navidades

    Cuando he salido a la calle me he ahogado en sentido figurado. Y que lo entienda quien pueda y quiera.
    Sencillo no ha sido,
    pero el dolor abundaba
    y la fragancia
    -el olor-
    a miedo se entreveía por las calles de la ciudad.
    No ha sido más de media hora, pero ha sido suficiente
    para morir en el acto y sin gente;
    mucho delincuente
    -persona irresponsable-.
    Como yo,
    como todos.
    Sólo quiero vivir unos días más y, si no es posible,
    vida mía,
    déjame sobrevivir.

  • Corazón partio’

    Se me ha petado el corazón por partes y a ratos, acuchillandóme.
    -Duele-.

  • Acto de escritura

    No sé qué necesito en estos tiempos,
    en este acto de fe,
    de valentía
    -de escritura viva, muy viva-.

  • 1r día confinada, en Navidades

    Siento que todos los días serán iguales, en bucle y sin detenerse. Que éstas Navidades estaban bien, rozaban el límite de lo malo pero aguantaban. Acaban de explotar. No por mí, sino por ellos. La situación en sí; el hecho. Tengo miedo;
    culpabilidad
    y mucha irresponsabilidad.
    ¿Qué pasará?
    Estoy preocupada por mi familia,
    por mi pareja,
    por mis amigas
    y todo lo que esto conlleva.

  • Sí quiero, vida

    Di a todo que sí.
    A los hechos,
    a la fe
    y a las acciones.
    A los quehaceres
    y a los quereres.
    Al dolor,
    al amor
    y al rencor.
    Sí,

    y sí.
    Y luego vuela,
    que te atropelle la vida;
    mátate antes de morir
    y, joder, vive.
    Di a todo «sí».

  • Ser amor contigo

    Me apetece bailar contigo;
    en medio de la calle
    o en una habitación de hotel.
    Donde sea.
    Sólo nos quiero,
    a ti y a mí
    brillando en el cielo.
    Sonriendo y cantando,
    tocando de puntillas,
    el amor.

  • Bailar desnuda

    Bailar, y punto.
    En mi habitación y desnuda,
    libre de dudas,
    de miedos
    y prejuicios.
    Saltando,
    cantando,
    volando.
    Qué hermosa, yo.
    Sí, me quiero.
    Me siento sexy,
    me siento bien,
    me siento.
    Quiero más;
    más cielo,
    más paz,
    más amor propio.
    Mucho más.

  • Quiérete, pero ya

    Quiérete ahora,
    sí tú,
    quieréte,
    porque es muy probable que mañana ya sea tarde.
    Y el quizás está tan lejano que te puede(s) romper en mil pedazos.

  • Navidad 2020

    He salido a la calle y mientras paseaba la noche se encendía. Las luces navideñas, los árboles de Navidad. Esta vez no había villancicos, ni niños correteando felices. Se los han comido las perdices y el cuento ha sido contado del revés. Es real. Demasiado, porque está pasando. Mirando la noche oscurecida he sentido nostalgia. Todo estaba oculto entre la negrura. No se veía la esperanza, no se escuchaba la fe palpitar entre nuestros corazones. El silencio abundaba. Se sentía tanto que dolía a lágrimas espesas cayendo del cielo chocando -rotas ya- contra el suelo. Sin tonalidades de color, sólo un tono grisáceo glaciando toda la ciudad. Helándola, llenándola de una depresión ansiosa que se está escampando sin cesar, que se va ensanchando sin parar. Caminaba sola y me he sentido más aún. Y luego de estar contigo, amor, he necesitado digerir este paisaje que se me ha quedado grabado como una cicatriz. La más profunda, la que cicatriza sin tener cura. Que aunque le pongas una tirita, ésta acabará desistiendo, derrumbándose para siempre -todos, tú y yo-.

  • Me quiero morir

    Ya no sé escribir;
    porque no quiero,
    porque no siento.
    Me derrito,
    me derrumbo
    y muero en el intento.
    Ya no hay ni esfuerzo.

  • Que vibre el amor

    Son unas Navidades distintas;
    más frías,
    más solas.
    Aquellas que dices «me falta algo», y ese algo son ellos;
    las personas.
    Lo que forman el mundo, las que dan sentido a las vidas. Las que hacen que todo gire, que brille, que vibre.

  • Personas

    Hay personas que de poco sacan algo convirtiéndolo en mucho.
    Quiero a esas personas en mi vida.

  • Recuerdos

    Y recuerdo aquellos días,
    tan dolorosos,
    tan tristes,
    tan solos.
    Los recuerdo tan bien.

  • Latidos

    Los segundos se desmoronan,
    los latidos -acariciados anteriormente pero ahora ya no- duelen cuando laten, cuando bombardean. Son bombas explosivas que alteran el sentimiento, que desvían el sentido cognitivo, rompiéndolo.

  • Yo (in)definida

    Pasando malas rachas,
    viviendo del qué dirán,
    siendo poco
    y estando mucho.
    Que esta tarde me paseé contigo junto a la facultad de ciencias y metida en aquella biblioteca tan incomprensible me definí.
    Y tanto, que salí medio cuerda.
    De la locura ni me acuerdo, o quizás, es que no quiero recordar.
    Tantas palabras, títulos, de libros. Indefinidos, infinitos.
    Sé algo, y lo que sé -lo que siento justo ahora- no me gusta.
    Porque escribiendo me encuentro,
    porque escribiendo me deleito
    -a mí misma-.
    También te encontré a ti fuera de mí, es decir, nos encontré separados, distanciados.
    Duele;
    de tanto pensar,
    de tantos «no quiero»
    que luego pasan,
    y se quedan
    para siempre,
    ahí,
    en el pecho creando un hueco.

  • Estoy sintiéndome

    Estoy en una crisis emocional hacia el amor por la escritura.
    Estoy rompiéndome,
    estoy bloqueándome.
    -Estoy sintiéndome-.

  • Y ahora

    Y ahora que miro por la ventana,
    me ilumina el cielo
    y el sol brilla más que nunca
    -en mi interior-.

  • Mi corazón

    Llorando en una tierra seca que se va humedeciendo paulatinamente. Cada vez que miro el cielo me derrumbo como las gotas que caen de él. Rompiendóme las uñas al chocar contra el suelo;
    sangre,
    y frío
    -mi corazón-.
    Entiéndelo,
    ya no puedo.
    Me derretí,
    dejé de fluir
    y me fui.

  • Llueve

    Y la lluvia cae,
    cae,
    cae.
    Como bombardea mi corazón,
    -como bombardea-.
    Y
    bum,
    bum,
    bum.

  • Tristeza

    No es depresión
    es tristeza profunda;
    cuerpo malherido,
    corazón agrietado
    y alma vacía.

  • Inundación

    Hambriento,
    mi corazón.
    Y día a día se
    me cierra la razón
    y se inunda todo mi ser
    de sentimiento puro.

  • Malvivir

    Un malvivir constante.
    (De pensamientos negativos,
    de días negros,
    de vida oscura).

  • Sangrando

    No hay manera y no avanzo.
    Necesito escribir,
    vivir
    y sufrir.
    Sanar en un acto de valentía,
    en el de sangrar a corazón abierto.

  • Deshecha

    Me estoy deshaciendo,
    el corazón me arde ahí,
    entre las costillas.
    Y el fuego que late dentro de mí,
    me quema,
    me calienta,
    me rebienta.
    Estoy deshecha.

  • Caos

    Lo siento por ser tan caos.

  • Suspiro

    A veces la vida se pausa un instante;
    por un tema personal,
    por una enfermedad
    o, simplemente,
    por un suspiro.

  • Martes

    Marte(s),
    con ese de soñar
    o saltar.
    Y caer y sufrir.
    Porque después de una ilusión viene la decepción.

  • Corazón alocado

    El pelo alborotado sin lavar desde hace días, igual que el corazón; alocado.
    Y qué bonita es la vida cuando miras por la ventana y observas la brevedad del amanecer. No hay nada más hermoso que sentir palpitar el tiempo, casi pausado y que no pase. Que se detenga, ahí, en un invierno fugaz.
    Porque las hojas ya no están y los árboles se mueren de frío.

  • Ni textos, ni corazón

    No tengo ya textos,
    no tengo frases
    ni palabras.
    No surgen,
    la inspiración se fue.
    Vete a saber donde.
    Sólo quiero fluir con las letras,
    que vengan y se queden.
    Que no se despidan de mí porque sí.